viernes, 12 de octubre de 2007

LA GRAN SANGRE II: EL EXITO VUELVE A SER REPETIDO


Lima, 07 Set. 2006.- No era novedad que La Gran Sangre volviera nuevamente a nuestras pantallas, ya que gracias a las productoras independientes que encontraron “la fórmula” para competir de igual a igual con Magaly Medina (ojo, que algunos días gana la Medina) es que ya tenemos en el aire la secuela de esta exitosa serie que obtiene una buena audiencia y por consiguiente, con buen sentido publicitario, ya se observan web site, cómics, video juegos, etc. y muy pronto juguetes de los populares personajes que incluso se dice saltarán también a la pantalla grande.

Sin duda un gran logro para el intelecto y acierto de Javier Carmona y Aldo Miyashiro, responsables de la productora Capitán Pérez, que en tan poco tiempo han logrado un lugar expectante en la televisión peruana.

Pues bien; ya tenemos en el aire esta serie cuyo título La gran Sangre II contra las diosas malditas, nos hace recordar a las viejas películas mexicanas del Santo o las de los monstruos de la Universal cuyas interminables secuelas se titulaban una y otra vez, resaltando el enfrentamiento entre los héroes y los villanos de turno.

Y esta vez estos héroes extraídos de las mentes de Carmona y Miyashiro tendrán su contraparte en una banda de asaltantes mujeres compuesta por tres mujeres, Diana (impresionante los ojos “malévolos” y la mirada profunda de Camila Mc Lennan), Venus ( Katerina D’onofrio) y Medusa (buen trabajo y más bella que nunca Ericka Villalobos) quienes con sus asaltos están acabando con el patrimonio nacional; es por ello que el director del Banco del Perú recurre a La Gran Sangre (Carlos Alcántara, Pietro Sibille y Aldo Miyashiro) quienes está vez formalizan la unión con sus otros tres integrantes como son Cobra (Lucho Cáceres), Raquel (Norka Ramírez) y Johan (Joel Ezeta).

Por ello ahora La Gran Sangre continúa con su vocación de servicio al más necesitado combatiendo el crimen en las calles y tratando de resolver los problemas y conflictos personales de cada uno de sus integrantes.

Ahora con más capítulos que en su anterior inicio, por razones obvias, (el canal quería seguir manteniendo por algunas semanas este éxito asegurado), el guión antes de centrarse en la historia del enfrentamiento con las villanas de turno nos hace ingresar en las historias personales de algunos personajes, Cobra (Lucho Cáceres) apenado por la enfermedad de su madre y Madril (Pietro Sibille) con problemas de su hijo en la escuela, mientras el Dragón y Raquel (Carlos Alcántara y Norka Ramírez) enfrentan el caso de una mujer maltratada por su esposo.

Lo mejor de esta secuencia inicial es observar lo buen actor que es Pietro Sibille, pues el punto alto de los primeros inicios de la serie lo constituye la historia del Madril y sus conflictos personales tanto consigo mismo como con su familia, así Sibille conforma un personaje muy dubitativo y violento, pero con unas ganas de ser amado por alguien. Sibille se luce en esta secuencia merced a una buena historia que podría servir para futuras secuelas (no creo que el canal y la productora suelten su “minita de oro") mientras el enfrentamiento del Dragón con el vecino que le pega a su mujer no pasa de ser una secuencia más; pues Alcántara no logra perfeccionar a su personaje, a pesar del talento que tiene, y eso en parte a la dificultad por aprender las técnicas y el arte de luchar cuerpo a cuerpo y eso no sólo se ve en esta parte de la trama sino en muchos pasajes de la misma puesto que las coreografías de las peleas con los villanos unido a esas balaceras en plano abierto “sin ton ni son” no son de las más acertadas.

Ahora bien, a pesar que la historia de amor entre Dragón y Diana es de lo más simplista esta vez el guión de Aldo Miyashiro y Josué Méndez corrigen los vacíos que adolecía la primera entrega (por ejemplo, el estudio en una academia de Johan junto con el cherry publicitario eran de lo más insoportable) y nos muestra una historia que tiene buenos momentos (la tortura de Raquel junto a esos tics con aires de maldad y violencia de las tres diosas malditas es bien logrado unido también al momento del diálogo entre una atormentada Raquel y una pérfida Diana). Sin embargo la trama hace agua cuando para levantar el “intelecto” de algunas de las diosas malditas muestran una floja escena entre Medusa y Tony.

En esta segunda temporada los videoclips animados insertados en algunas de las secuencias a cargo de Alex Sunción y Leslie Rodriguez lucen renovados y con unos movimientos más limpios y con mayor atrevimiento en el planteo de los layouts. Precisamente, esa novedad en materia técnica, a pesar de sus imperfecciones, sigue siendo el eje central de la producción por su innovación y su desarrollo visual, ya copiado por otras productoras como la de Bruno Pinasco por ejemplo, cuya serie la comentaremos más adelante.

Las actuaciones se conjugan por momentos al ritmo de lo que el guión les exige. Sin embargo Pietro Sibille logra una buena perfección de su personajes teniendo a un espléndido Lucho Cáceres como Cobra mientras por el lado de las villanas, Camila Mc Lennan y Ericka Villalobos se consolidan día a día como las malévolas de la historia, aunque al ver por breves minutos la actuación de Roxana Yépez reafirmamos nuestro concepto que la Seca merece ser considerada en próximas ediciones por el perfeccionismo y entrega que le da Roxana a su personaje. Las demás villanas secundarias como Francesca Brivio y Lizeth Chávez no aportan mayor trascendencia a la trama.

Con todo aplaudimos la presencia de producciones nacionales en el horario estelar de las nueve de la noche por dos motivos; primero porque por el bien de las producciones locales ya es hora de que una producción local figure en las lista preferenciales de sintonía y segundo que obliga a Magaly Medina a esforzarse más. Toda competencia siempre es buena por eso debemos rogar que este “cuarto de hora glorioso” de Frecuencia Latina continue, pero para que ello perdure hay que apostar por nuevas propuestas nacionales porque todo éxito si no es bien llevado es efímero, no vaya ser que asistamos a una Gran Sangre 20 o a Unas Vírgenes de la Cumbia 50, porque con ello mayormente se llega al hartazgo. Aplaudamos lo novedoso y aprovechemos esa sintonía con historias sólidas y atrayentes. Por el bien de los muchos que queremos de mejores propuestas nacionales.


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