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viernes, 8 de febrero de 2008

LA GRAN SANGRE 4 Y LA DISOLUCION DE CAPITAN PEREZ


Lima, 28 Diciembre 2007, (El Informante Perú / Richard Manrique Torralva).- Conforme pasan los capítulos de esta cuarta temporada de "La Gran Sangre" la bien estructurada trama parece dar la razón a Jaime Carbajal, el productor peruano que apostó por la incursión de estos "heroes lorchos" a la pantalla grande, cuando afirma que los mandamases de "Capitán Pérez" estaban más preocupados en la serie que en la película misma.

Porque esta cuarta temporada tiene de todo, violencia, humor, fantasía, sangre y romance pero todo bien estructurado en base a una idea ya delineada que en nada perjudica a los que siguen la historia. Porque ni el bajo inicio de la historia así como el acierto de sacar a los nuevos villanos (todos de los más irregulares) hacen mella en una historia que a partir de la inclusión de "Las Diosas Malditas", el cambio de rostro de los delincuentes por las de Tony y Mandril así como el breve ingreso del "Conde" hacen que los seguidores o no de este grupo de justicieros pasen entretenidos momentos con una historia que pese a todo no defrauda.

LA HISTORIA

La Gran Sangre 4 nos presenta las acciones que toman Tony (Aldo Miyashiro) y Mandril (Pietro Sibille) luego del viaje del Dragón a la China cuando luego de la captura del Gringo (tercera temporada), la ciudad atravesaba por un período de paz.

No obstante, el descanso se ve abruptamente interrumpido por un inesperado ataque que altera la tranquilidad y remece el corazón de Mandril; cuando un antiguo compañero suyo es víctima de una peligrosa organización liderado por el Mesías (irregular Juan Manuel Ochoa) que quiere apoderarse de la ciudad. Llevado por sus impulsos, Mandril decide investigar el caso, pero debe convencer a un renuente Tony de volver al país y ayudarlo.

El Mesías, artífice de este y otros atentados, será el adversario al que enfrentará esta vez La Gran Sangre. El terrorista es líder de una enorme organización, es un ególatra dictador pretende tomar el poder y gobernar el país, por las buenas o por las malas. Y en medio de la persecución, dos nuevos enemigos aparecerán sorpresivamente. Dos delincuentes que asombrarán a todos por su parecido a Tony y Mandril y que hábilmente serás aprovechados por “Las Diosas Malditas” quienes desde la cárcel desean su venganza.

CASTING IRREGULAR


La Gran Sangre 4 funciona por su buen guión, más que por su deficiente casting, aquí predomina la improvisación y la falta de experiencia de jóvenes actores que buscan la oportunidad de incursionar en la pantalla chica, pero a los que les falta mayor desenvolvimiento escénico.

La serie fue grabada en su totalidad sin ningún cambio ni alteración, por ello es que la historia viene de menos a más, pues la incursión del Mesías distaba mucho de otros grandes villanos a los que enfrentó este grupo justiciero. Juan Manuel Ochoa, buen actor y sin duda uno de los más perfectos villanos que ha dado el mundo artístico local (junto con Reynaldo Arenas y Aristóteles Picho); es desperdiciado por un guión que le asigna un personaje que tiene más de bufón que de cruel villano. Sus lugartenientes (Rómulo Aseretto y María Claudia Carmona) tampoco dejan mucho que desear, sin gracia ni talento, creían que frunciendo el ceño y parar toda la escena serios, eran ya malos en potencia.

Aquí se deja de lado los diseños y personajes de animación, tan bien llevado en su primera temporada, para dar paso a la acción visual. No obstante la trama incorpora parte de su material musical (tan conocido en sus producciones) para acompañar el recuerdo de cada personaje del pasado o a los personajes que mueren en esta aventura.

Por el lado de los buenos es de destacar a Roxana Yépez que demuestra que tanto como villana que como buena ciudadana es una destacada actriz. En la fantasiosa imaginación de los guionistas fabrican una hermana gemela para “la seca” que es bien llevado por Yépez, sin duda la mejor de todos. La trama gusta a pesar de sus vacíos fílmicos, todos de los más irrisorios, pero efectivos. Por ejemplo, nos presenta una duplicidad de rostros de los dos delincuentes que se hacen la cirugía para parecerse al Mandril y a Tony, ridículo pero acierta por el giro que da la historia, lo que permite aumentar el interés por la trama. Estas duplicidades fueron muchas veces propias de producciones de los años sesenta y setenta. Casi ni se ve eso, pues el mundo evoluciona y nadie se cree ese argumento. Nosotros recordamos dos grandes momentos en el mundo de las telenovelas en la que se hizo algo parecido. En Natacha (Panamericana-1970) cuando el rostro del niño Raúl (Gustavo Rojo) fue duplicado “gracias a la cirugía” al de otro delincuente, enemigo del joven abogado. También en “El Vagabundo” (México-1971) cuando el rostro del joven vagabundo (Enrique Lizalde) es idéntico (cosas de los guiones de aquellos años) al de un poderoso delincuente llamado Javier Duprá (a pesar de los años hasta ahora nos acordamos del nombre). En esos tiempos la televisión no era como la de ahora y el momento en que el actor, que personificaba a dos personajes idénticos, tenía que encontrarse con su doble, era más que notorio que uno era una burda imagen en video. Años después Angélica María y Gabriela Spanic triunfaron por su rol de hermanas gemelas (que en sí difiere mucho de lo que hablamos) en las dos versiones de “La Usurpadora”. Hoy los tiempos han cambiado.

Pero, como decíamos línea arriba, la trama de esta historia crece en interés cuando se captura al Mesías y a sus ineptos asistentes. Esto da paso al complot de la Diosas Malditas quienes en la cárcel traman su venganza. Es allí que la historia comienza a crecer en interés, un desprendimiento de unos incompetentes villanos da paso a una fantasiosa jugada que rinde sus frutos pues la audiencia se entretiene entre balas, romances frustrados y giros dramáticos que no desentonan para nada.

EL FINAL DE CAPITAN PEREZ

Jorge Carmona y Aldo Miyashiro dieron a conocer el final de la unión comercial de esta productora llamada "Capitán Pérez". Al parecer el detonante fue el fracaso que constituyó la versión fílmica de la serie que fue un duro golpe para el productor pues la taquilla fue de lo más pobre.

Se veía venir, en el Perú son muy pocas las productoras que llegan a tener una sociedad por mucho tiempo. Ejemplos los hay a montones. Creemos que la peor decisión que tomaron fue trasladar "La Gran Sangre" a la pantalla grande, pues tal como sucede siempre con los éxitos, debido a la poca originalidad y al escaso apoyo comercial, estos son exprimidos hasta la saciedad. Incompresible resultó todo el aparato marketero en torno a esta buena historia que sí funcionó en televisión, pero al que se le quiso exprimir hasta donde se pudo (a pesar de sus limitaciones). Miyashiro y Carmona deberían saber que los códigos que se usan en el cine eran superiores a los que brinda la televisión.

Sin duda, algo que terminó por sepultar sus aspiraciones cinematográficas fue la de brindar un guión tan pobre con diálogos sosos, simplones y de lo más vulgares que sin el nexo debido eran repetidos una y otra vez sin ninguna consistencia que ni siquiera funcionaría en cualquier película del buen Leonidas Zegarra. Pues ese ¡Comete este!, tan pobre y patético nombrecito que los estudiantes de los colegios utilizan sin ton ni son refiriéndose al miembro viril; hasta causaban gracia en los salones de clase, pero no para el grueso de público que iba a ver balas, sangre y lisuras, pero bien estructuradas y justificadas. No obstante sólo se vio una tan pobre aventura que fue castigada por el gran público.

El personaje de Miyashiro (Tony Baldes) es bien complejo ya que puede gustarte un poco, pero si te desagrada, esta llega al hartazgo y al aburrimiento, pues es un personaje "atorrante", esos a los que uno "odia" por creerse lo "máximo" sin ni siquiera merecerlo. Por eso alguna vez dijimos que el personaje de Miyashiro debía ser mejor trabajado. Fíjense aquí en la serie, como sus diálogos causan risa y son mejor estructurados, ya que se deja de lado las vulgaridades demás y tienen, incluso, buenos momentos como cuando discute con Mandril sobre las mujeres.

Miyashiro debió reparar en ese gran personaje que interpretó Jorge García Bustamante en "Gamboa" una gran contraparte de Eduardo Cesti. Allí García no necesitaba de mostrarse "bacancito" e impostar su falsa imagen de mujeriego y malandrín; sino que llevaba a su personaje al terreno que quería y lo convertía en un antiheroé según las características que él actor le imprimía. Un típico "Juan Charrasqueado" (personaje que inmortalizó a través de la canción el gran Jorge Negrete), valiente y arriesgado en el amor y en la acción, hablando tal vez obscenidades, pero sabiéndolas cuando y donde decirlas. No entregarnos pachotadas sin ton ni son que puede agradar a los chicos, pero no a las mayorías.

Que en paz descanse, Capitán Pérez, no obstante esperamos más propuestas de Miyashiro y Carmona, porque el show y por ende el trabajo deben continuar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Concuerdo perfectamente con usted..Lo mejor de La gran sangre fue al final cuando salió ese villano payaso que nunca gustó en la historia. Una pena por el Jaguar..

Anónimo dijo...

La Gran Sangre eran una cojudez la serie ninguna serie fue buena lo unci bueno fue su pelicula que tenia calidad internacional..