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miércoles, 27 de febrero de 2008

TIRO DE GRACIA: MINISERIE DESAPERCIBIDA

Lima, 27 Enero 2008 (Richard Manrique Torralva / El Informante Perú).- Acaba de finalizar la miniserie “Tiro de gracia” ¿Se enteró? Bueno, no lo culpo. Es que debido al desacierto de la productora y al poco interés del canal que la emitió esta miniserie pasó sin pena ni gloria. Una lástima que esto suceda ya que por respeto a las producciones locales estas merecen tener un poco más de atención pues no es posible que sea programada en un horario tan desacertado y para colmo sólo los fines de semana porque en verdad, para la poca cantidad de capítulos grabados, si en algo uno captaba atención, le perdía todo interés al mismo; por tener que esperar siete días más para retomar esta historia, para colmo, simplona y nada agradable.

Iguana Producciones y América Televisión presentaron esta miniserie de 10 capítulos llamada Tiro de Gracia. El guión estuvo a cargo del periodista Miguel Rubio, la dirección de Pili Flores Guerra y la producción corrió a cargo de Margarita Morales, actualmente fuera del país. Las grabaciones se realizaron hace algunos meses, y con ello esta producción se convertía en el primer estreno del canal de Montero y Rosas para el 2008.

La historia nos presenta al narcotraficante Hilario Valdivia, alias Chuncho Fresco (como siempre aceptable, Sergio Galliani), que es además un asesino geométrico que con el correr de los capítulos se convierte en el verdadero capo de la producción, recolección y comercialización de cocaína en la zona. Mientras tanto en Lima, Soledad Chávez (Denisse Arregui), joven ejecutiva de una empresa de automóviles, descubre gracias a su chofer Antonio Mera (Carlos Mesta), ex cocalero que está en la capital huyendo de la venganza de Chuncho Fresco, que su hermana menor, Carla (bien Milagros López), es adicta a la cocaína y anda en peligro.

Desesperada por salvar a su hermana, Soledad conoce a Roberto Espada (aceptable Juan Carlos Morón), periodista decepcionado de los medios que se dedica a la docencia universitaria. A ellos se une el policía Arturo Palomino (como siempre aceptable, Oscar López Arias), que espera reivindicarse de un castigo inmerecido, para desenmascarar a Chuncho Fresco, el narcotraficante que con los años se ha convertido en un respetable hombre de negocios.

La verdad que hace mucho tiempo no veíamos una serie con tan buen elenco constituido y es que si bien las actuaciones son parejas, estas se pierden por la poca imaginación en construir una historia carente de todo interés y tan poco realista. ¿Cuatro personas pueden contra todo un cuartel de narcotraficantes?

Aquí no hay un romance en medio de la acción, ni un villano en potencia que nos dé intriga o nos produzca deseo por conocer que maldades hará. Nada de ello existe en esta miniserie, porque ni la aceptable labor de Milagros López como una adicta en potencia y sus conflictos con su proveedor personificado por el siempre talentoso Haysen Percovich consiguen atrapar al espectador por falta de mejores conflictos con que atraer y no ahuyentar al televidente.

Recordamos allá por los ochenta cuando Genaro Delgado Parker le dio la oportunidad a su hijito para producir telenovelas. La primera y la última que hizo Gustavo Delgado, fue un fracaso total a pesar del gran talento actoral ahí reunido. Esa producción se llamó “Zaña” (Panamericana Televisión - 1986) que tuvo una corta vida porque sus directivos la programaron tres veces por semana y encima con un guión totalmente desacertado. Hasta ahora Roberto Moll se acuerda de esta novela porque lo hicieron traer de Venezuela donde triunfaba merecidamente y encima no le pagaron lo que habían convenido.

Algo parecido sucede aquí, porque a pesar de los vacíos que tiene la miniserie siquiera debió haber tenido un mejor horario y que sea el público el que decida su suerte. Aquí simplemente se relegó a un horario inadecuado pasando totalmente desapercibida.

Por otro lado, nunca tuvimos la oportunidad de escuchar la banda sonora de la miniserie a cargo de La Roja con tema de Pablo Saldarriaga; debido a que nuestros directivos (que son los verdaderos mandamases del producto) tienen la costumbre de no respetar los créditos y comienzan abruptamente la trama. Por ello, nosotros no escuchamos la bella entrada de Destilando amor, no sabemos que actores peruanos actúan en Sabrosas, ni sabemos que actores extranjeros participan en Decisiones. Simplemente porque los canales hacen lo que les da la gana. De esto solo se salva, por cierto, la miniserie de Sonia Morales. ¿Tendrá “vara” el buen Betito?. Aquí sucede lo mismo, nunca hemos sabido ni quien participa en esta historia ni si tiene entrada musical, simplemente porque para América Televisión eso no es importante. Que lástima que suceda esto con una crónica policial que merecía mejor atención. Por otro lado, parecería que para Iguana Producciones sus productos hechos en el Perú son solamente para mantener la presencia en nuestro medio comercialmente hablando, porque seguramente para el director de Iguana, Luís Llosa su prioridad seguirá siendo sus novelas en el exterior como Trópico, por ejemplo. Una pena.

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