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domingo, 27 de diciembre de 2015

MUCHACHA ITALIANA VIENE A CASARSE (2015): SOLO UNA BUENA PRODUCCIÓN

Repasamos otra producción que se emitió este 2015 que está por terminar. Muchacha italiana viene a casarse resultó una producción impecable pero con claros vacíos en su narrativa y en el rol de los protagonistas que no tuvieron unos roles trascendentes. Todavía extrañamos a la pareja Angélica María-Ricardo Blume, tal vez, difíciles de superar.

Lima, 27 Diciembre 2015, (Por: Richard Manrique Torralva / El Informante Perú).- Este año tuvimos una nueva versión del clásico telenovelero, Muchacha italiana viene a casarse, producción de Pedro Damián para Televisa. Una adaptación de la telenovela argentina, del mismo nombre, de 1969 y que a su vez se realizó en México con el mismo título en 1971 (la más importante de todas). Posteriormente en 1987 Televisa realizó un remake titulado Victoria.

Esta producción fue protagonizada por Livia Brito y José Ron, con las participaciones antagónicas de Nailea Norvind, Mike Biaggio, Candela Márquez y Mimi Morales. Cuenta además con las actuaciones estelares de Enrique Rocha, Isela Vega, Fernando Allende y Maribel Guardia. Con la participación especial, en los primeros capítulos, del primer actor, Ricardo Blume, protagonista de la clásica versión de 1971.

IMPECABLE PRODUCCIÓN

Muchacha italiana viene a casarse tuvo todo para ser una producción de género, que diera que hablar internacionalmente. Sin embargo se quedó en el intento. El problema radica en lo que se ve actualmente con las adaptaciones o remake de clásicos telenoveleros. Los libretistas no encuentran la forma que estas "empleadas domésticas" lleguen al corazón de la mayoría de televidentes como en su tiempo lo tuvieron sus "hermanas gemelas".

La producción resulta impecable, los conflictos aceptables, pero los protagonistas no llegan a más porque carecen de mayor desenvolvimiento escénico producto de un guión demasiado flojo que confunde modernismo con fantasía.

Nadie duda de las capacidades histriónicas de Livia Brito y José Ron, pero en producciones como esta carecen de la fantasía romántica, el lenguaje sentimental, un conflicto amoroso, que los saque de ese ostracismo escénico que se percibe en más de un capítulo.

Difícil olvidar parejas como Jeannette Rodríguez y Carlos Matta (Cristal-RCTV-1988), la misma Verónica Castro-Rogelio Guerra (Los ricos también lloran-Televisa-1979) y más en nuestros tiempos, Angélica Rivera y Eduardo Yáñez (Destilando amor-Televisa-2008), protagonistas que reforzaban la historia porque la química, el sentimiento se percibía y consolidaba la trama.

Aquí nada de eso se percibe, el productor, Pedro Damián, nos presentó una historia muy bien delineada, bellos escenarios (las mejores escenas se dan en Maratea-Italia aunque exceden demasiado en las escenas turísticas), un buen casting, excelentes locaciones. Lamentablemente el libreto tiene muchos vacíos. Por ejemplo, la enfermedad de Gianna Bianchi resulta más que superficial en nada comparado a lo que pasaba Silvia Pasquel en la versión original. Si el personaje sale adelante es por el buen trio romántico que se complementa muy bien en base a que la joven Ela Velden derrocha simpatía ante cámaras. Las vicisitudes románticas por las que pasan Gianna, Gael (José Pablo Minor), Benito (Eleazar Gómez) y Roxana (Paula Marcellini) lograron acoplarse con facilidad y destacaron por su excelente química en pantalla.

Otro ejemplo, a lo comentado, resulta el verdadero origen de Fiorella, un destape que resulta demasiado superficial. En este punto es donde se nota el desbalance en los libretos. Si al personaje de Fiorella está actualizado muy a la moderna, aquí al conocerse, de a pocos, que su verdadera madre resulta ser Julieta (Maribel Guardia) la escena carece de interés, porque los preámbulos previos a dicho "destape" están preconcebidos bajo los lineamientos de intrigas y estilos desfasados donde mantienen las características del guión original (el que Julieta recupere la vista en presencia de su hija Fiorella), y eso la hace irregular y hasta ridículo proyectado a nuestros tiempos.

BUENOS ACTORES

El casting como siempre es estupendo resaltando el retorno de doña Isela Vega impecable como la abuela Eloísa, tan igual como en el pasado lo interpretara doña Isabela Corona, otra estupenda actriz. La breve participación de Jessica Coch resultó trascendente además de Arturo García Tenorio como el fiel chofer de la familia Ángeles.

La contraparte resultó Nailea Norvid como la malvada Federica con demasiadas indecisiones, propio del irregular guión, con el que presentan a este personaje que era el llamado a ser el punto clave desde donde se destapa el gran secreto familiar.

En cuanto a los protagonistas, Livia Brito muy irregular para un papel tan clásico como este, mientras José Ron muy poco convincente en un papel que terminó por consagrar a Ricardo Blume en México.

A pesar de todo, Muchacha italiana viene a casarse encantó a un buen sector de público. Sin embargo, creemos que a pesar del tiempo la versión protagonizada por Angélica María sigue siendo insuperable e imbatible hasta que los productores y libretistas se compenetren y realicen un estudio del éxito de 1971; y desechen de una vez la idea que "eran otros tiempos". La fantasía, ingenuidad y romanticismo siempre será igual en los setenta, noventa, dos mil o en el tres mil. Lo que falta es un buen libreto, unos protagonistas con experiencia que tengan claro que están ante unos personajes clásicos y no cualquier protagónico del montón, pero sobretodo que los guionistas tengan presente que están ante una producción que merece tratamiento especial porque su historia y trascendencia así lo ameritan.

(*) rmanrique@elinformanteperu.com
www.elinformanteperu.com

1 comentario:

Maribel dijo...

Bueno siempre sigue tus análisis porque lo veo bien detallado y explicito, no como otros que escriben por escribir. A mi me gustó MIVAC, aunque habría que detenernos y ampliar un poco más en los conceptos que esgrimes sobre clásico de telenovela. Te agradecería nos brindes un articulo sobre este tema y a tu concepto que es lo que minimiza estas producciones que no llegan a ser éxitos rotundos como sus versiones originales.