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martes, 6 de junio de 2017

"Solo una madre": Efectismo desmedido

Culminó 'Solo una madre' una producción con un efectismo al máximo. No llegó a consolidarse del todo. La falta de mejores protagonistas y un excesivo melodrama fueron sus aspectos menos atractivos.

Lima, 06 Junio 2017, (El Informante Perú).- Culmina otra telenovela peruana. Se aplaude el esfuerzo. No es "de todos los días" observar producciones nacionales que se inician y culminan para dar paso a más producciones locales. Todas con buena aceptación. Claro, sintonía no es calidad, pero igual se aplaude el esfuerzo por dar trabajo al talento actoral (aunque en este rubro se incluya a varios modelitos quienes rara vez saben salir adelante). También el saludo se extiende a guionistas, productores y técnicos quienes suman esfuerzo para lograr el producto deseado.

Pues bien, luego del aplauso general vayamos a lo nuestro. "Solo una madre" es la telenovela nacional producida por Del Barrio Producciones jefaturado por Michelle Alexander para América Televisión. Basada en una historia original de Víctor Falcón y Eduardo Adrianzén. Está protagonizada por Andrea Luna y André Silva, con la participación antagónica de Liliana Trujillo.

Esta historia constituye la cuarta telenovela consecutiva que produce Michelle Alexander. Según la productora es la última historia que cierra su trilogía de telenovelas centradas en el amor maternal. Anteriormente produjo, “Amor de madre” y “Valiente amor”.

La historia

Lucero López (como siempre destacando Andrea Luna) es una humilde y joven madre florista, quien debe viajar a Nueva York para asistir a los últimos momentos de vida que le quedan a su padre. Luego de la muerte de su progenitor, Lucero es impedida por su madrastra (Patricia de la Fuente) de asistir al velorio y entierro de su padre. La mujer piensa que Lucero tiene intenciones de quedarse con los pocos bienes que dejó su padre. En Nueva York, la joven conoce a un muchacho llamado Ever (André Silva) con quien tiene un fugaz romance. Pocas semanas después, ya en Perú, Lucero se dará cuenta que está embarazada. Paralelamente, Marjorie Berreta (de menos a más, la actriz Cindy Díaz) es una joven rica, engreída y soberbia que al igual que Lucero espera un hijo de su esposo Felipe Caballero (Juan Carlos Rey de Castro). Meses después Lucero y Marjorie dan a luz el mismo día y la misma hora, pero el hijo de Marjorie nace con problemas respiratorios y con riego de morir, al contrario del hijo de Lucero que nació completamente sano.

La madre de Marjorie, Vicky (Liliana Trujillo), quien ama más a su nieto que su propia madre, es la primera en enterase sobre lo que le pasó al bebe; ella muy devastada y dolorosa, va a la sala de los recién nacidos y le pide a la enfermera (Norka Ramírez) intercambie al hijo de Lucero con el de su hija Marjorie, a cambio, de cincuenta mil soles, ya que su hija no sería capaz de soportarlo.

Después de mucha insistencia la enfermera acepta y los intercambia. Pero el amor de Lucero hacia su hijo (que en realidad no lo es) será tan grande que tratará de vencer todas las adversidades que se le presenten. El intercambio de los bebes causará problemas a las dos familias.

Historia muy limitada

En esta nueva producción, en sus primeros capítulos, Michelle Alexander cambia de locación, nos presenta escenas en Nueva York, muy limitadas en su contexto que poco aporta al desarrollo de la trama. La fuerza del guión (el intercambio de los bebes) no causa mayor impresión, en parte, al sentido argumental de querer contar una historia melodramática desde sus inicios; con una Andrea Luna que viaja a Norteamérica, llora a más no poder por la muerte de su padre; poco hace para frenar a la ambiciosa madrasta (un trillado tipo de personaje colocado allí solo para entrelazar el conflicto). Luego por cosas de su débil argumento la muchacha se "olvida de todo" y termina en amoríos (con revolcada incluida) ante un joven inexpresivo e incluso poco agraciado. Un joven que se delinea las cejas, va al gimnasio, usa arete y hasta parece echarse brillo a los labios.

La poca creatividad mostrada durante el primer capítulo da paso para que las críticas se centren en los momentos irreales como la caricatura de discoteca gringa donde trabaja Eder, típicos encuentros casuales, sexo con vela encendida, entre otros. Este redactor tiene el convencimiento que en historias de este tipo pueden tomarse todo tipo de licencias. Total, es un producto para el entretenimiento. Lástima que, en esta trama, la poca fuerza argumental de los capítulos iniciales revele todo tipo de falencias.

Sin embargo, con el correr de los capítulos, el melodrama se acentúa, los conflictos tienen sentido estructural volviendo a prevalecer el interés por las historias paralelas que generan curiosidad e interés porque Adrianzén y su grupo de guionistas vuelven a estructurar un guión melodramático con pausas efectistas que atrapan televidentes (que es lo que persiguen) pero olvida que las historias secundarias tienen un soporte principal que es la que debe prevalecer por encima de las demás. Se trata de la historia de los protagonistas. Lamentablemente esa parte de la trama es la más débil del guión producto de un trillado estilo romántico muy convencional y con unos galanes, débiles en su expresividad dramática y poco carismáticos al momento de interactuar con su pareja en escena.

El tema de los niños cambiados resulta interesante, atractivo y hasta pocas veces tratado. El problema radica en que la villana de turno tiene una personalidad tan confusa como inestable. La ‘mamá Vicky’ por obra y gracia del libreto es un ser que, de a pocos, va formando su endiablada personalidad. El personaje caracterizado por Liliana Trujillo se envuelve entre “el ser o no ser”. Muchas de sus maldades no tienen un sentido lógico y el inicial cambio de niños por “amor” pierde puntos al mostrarnos a un personaje endiablado que finge ser psicópata y termina por convertirse en una simplista loca descarriada.

Los actores

Ni Juan Carlos Rey de Castro, menos André Silva resultan galanes efectivos. Historias de este tipo necesitan galanes con mayor soltura escénica, que derrochen carisma en pantalla porque una cosa es ser actor de reparto y otra muy distinta ser galán. Pese a que esta palabrita disgusta a muchos elitistas, las historias de este tipo urgen de protagonistas que puedan llevar con eficiencia actoral todo el peso de la trama y lograr la química deseada con la protagonista de la historia. Una pena que Andrea Luna no tenga un compañero ideal con que sacar adelante un guión inverosímil pero sumamente intrigante. André Silva es un buen actor, ya lo demostró en la película ‘Avenida Larco’. Aquí, pese a que su final fue decoroso, no fue el protagonista ideal para un romance intenso como este.

Por otro lado, los conflictos, de a pocos, producen el efecto deseado. Esto debido a que los autores (Falcón y Adrianzén) saben crear personajes secundarios que funcionen como el amargado Boris (Giovanni Arce) y su misterioso pasado, así como la extraña personalidad de Rómulo (Sebastián Monteghirfo) quien tiene un buen complemento melodramático con la siempre efectiva Laly Goyzueta. Aunque los conflictos se le acaben a esta pareja y los envíen de viaje, sus escenas interesan.

Sin duda, dentro del grupo de actores, Oscar Carrillo resultó el más destacado. Su experiencia actoral y su presencia escénica en muchos momentos de la trama terminan por consagrarlo (un acierto de la productora, el haberlo convocado para participar en sus producciones). Sin duda, el efecto que causa determinada escena dentro de la telenovela son, en parte a la calidad actoral de Carrillo personificando a Nerón Berreta, un tipo al que, inicialmente, lo observamos como un ambicioso empresario, posteriormente los sufrimientos de padre ablandan su carácter.

Dentro del grupo actoral, Cindy Díaz, comienza insoportablemente impostada fingiendo ser millonaria, pero se consolida con el correr de los capítulos gracias a que el libreto le permite cambiar de postura escénica. La actriz crece cuando los conflictos comienzan a ser aparatosamente dramáticos y esto le permite consolidarse en su rol.

Mención aparte merece la presencia de la debutante Malory Vargas como la angelical Cindy. La jovencita luce adorable y es otro talento que se consolida con el correr de los capítulos. Mientras Milett Figueroa no desentona. Se nota que la modelo quiere ser actriz y pone empeño a lo que hace. La experiencia de su pareja, en la ficción, Gonzalo Molina (Brayan), le permite salir airosa en varias escenas.

Efectismo desmedido

A diferencia de anteriores producciones, "Solo una madre" contiene un efectismo desmedido en exceso, tan característico en producciones de Televisa, Venevisión o Telemundo. Esto le quita realismo a la trama y destapa características tan comunes dentro de su contenido. Otra vez Falcón y Adrianzén inyectan los mismos conflictos, a la sufrida protagonista de turno, ya observados en sus anteriores producciones. Nuevamente está presente la crítica al corrupto Poder Judicial; los efectivos policiales actúan como meros espectadores, el personaje central por enésima vez va a la cárcel, se casa y queda viuda al instante; la villana principal luce más diabólica que de costumbre y vuelve la corrupta jueza, Josefina Barraza, interpretada por Trilce Cavero, ya mostrada en anteriores telenovelas de Alexander en el mismo rol y caracterizado por la misma actriz.

Quién sabe si el personaje de la abuela usurera interpretada por Irma Maury resultaba atractivo pero los guionistas pierden esa oportunidad al exagerar en sus diálogos, a la vez que la actriz no se puede desprender del personaje que tuvo en ‘Al fondo hay sitio’. Incluso su muerte fue tan inexpresiva como poco lograda en un momento intenso dentro de la trama.

A propósito de ello, otra vez los guionistas apelan al recurso que mostraba con talento el gran Valentín Pimstein en las producciones de Televisa, asesinar a un personaje importante y presentar a cinco posibles sospechosos. Lo malo, aquí, es que las pistas que nos lleven al culpable son torpemente mostradas. Otro punto que genera debate fue la decisión del libretista de convertir a Denisse (Macla Yamada) en un mujer, arrepentida de sus actos, sin un argumento sólido que justifique dicho cambio.

Eso sí, Adriánzen y su grupo, le tiene más “respeto” al villano que a los protagonistas. Le da el lugar que merece. Sabe que es la verdadera estrella y debe cerrar la historia. Algo poco realizado dentro del mundo de las telenovelas. Nuevamente los guionistas le brindan un atractivo final a la villana, al igual que lo hicieron, en su momento, con Vanessa Saba, (Amor de madre) y Andrea Luna (Valiente amor). Aquí, Liliana Trujillo concluye su labor con una escena que resulta confusa, misteriosa, intrigante. Sin querer, los guionistas intentan demostrarle a Michelle Alexander que, nuevamente, sus galanes no le dan resultado, siendo impensable que cierren con el clásico final romántico.

"Solo una madre" cierra la trilogía materna. No entendemos el por qué Michelle Alexander empezó de esta manera. ¿Qué viene después? Al parecer se acabaron las historias originales y empezaremos con las adaptaciones. El primero será ‘Mujercitas’ quien posteriormente dará paso a su “examen final”, la presentación de “La Colorina”, nueva versión del clásico mexicano que será protagonizada por Magdyel Ugaz y David Villanueva.

Ojalá, que con todo este recorrido telenovelero, Michelle Alexander nos presente telenovelas más solventes y mejor estructuradas. Muchos añoran que Adriánzen muestre historias con “contenido social”. La nostalgia surge porque nadie repara que estas producciones si contienen narraciones secundarias más realistas. Por ejemplo, las vicisitudes por las que pasa un hombre que fue violado por su propio padre, retratado, aquí, en esta producción. El problema radica en que la historia en su conjunto no llega a convencer en su totalidad. Para que una producción quede en el pensamiento del televidente, por mucho tiempo, debe lograr que funcione la trama principal, solo consolidando la historia que da titulo al argumento, se podrá reparar en los buenos temas sociales que se incluyen dentro de las historias paralelas. Esperemos que esto sea corregido en las próximas producciones que nos ofrecerá Del Barrio Producciones.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustó la telenovela. Además me gustaría ver a la "Teresita" como Colorina. Dicen que luce regia, esperemos que supere a sus anteriores actuaciones.

Brenda dijo...

Yo veo y opino. Para mí esta historia es una reverenda porquería. Si quieren darle trabajo a los actores que sea con obras que valgan la pena. Una mujer mala que se burla de todos y hace lo que quiere, ni siquiera la justicia la enfrenta, unas madres que esperan que les tiren el balazo para reaccionar y unos galanes de los más tontos. No me gustó esta telenovela. comente mejor "Moisés y los 10 mandamientos" que es una obra de mejor calidad y hasta religiosa.

Contratar a Los Huayra dijo...

Coincido con vos, me parecio muy efectista y exagerado. Creo que trata de imitar muchas novelas de paises arabicos pero de forma un poco mala. Hay mejores series!