lunes, 1 de octubre de 2007

LA GRAN SANGRE LLEGA A SU FINAL


Lima 12 Junio 2006, Richard Manrique Torralva / El Informante.- La “Gran Sangre” la popular miniserie que ha logrado liderar el difícil horario de las nueve de la noche llega su final. Un mérito de este grupo humano que bajo la batuta de su productora llamada “Capitán Pérez” ha venido consolidándose dentro de las producciones nacionales logrando, en esta su tercera producción nacional, que sus logros y aciertos vayan en aumento.

Quienes hemos seguido la serie, durante estos 20 capítulos sabemos que este grupo llamado “La gran sangre” se encargará de resolver casos al margen de la ley. Por ello la noticia del secuestro de la hija de un importante empresario (Miguel Medina) realizada por una banda de delincuentes muy violentos y extremadamente peligrosos será el motivo crucial para que luego de un buen tiempo de separados; el Dragón (Carlos Alcántara), Mandril (Pietro Sibille) y Tony Blades (Aldo Miyashiro) regresen para cobrar venganza; uniéndose Raquel (Norka Ramírez), Johan (Joel Ezeta) y Cobra (Lucho Cáceres) con el sólo propósito de proteger a los más desamparados.

Es en líneas el argumento de esta serie que ha conseguido muchos adeptos. “La Gran Sangre” es la última producción televisiva de Frecuencia Latina (Canal 2) merced a su asociación con la productora "El Capitán Pérez" (cuyas cabezas son Jorge Carmona y Aldo Miyashiro) responsable de anteriores miniseries como "Misterio" y "Lobos de Mar". Como siempre Carmona vuelve a asumir el rol de director y esta vez Miyashiro realizó el guión junto al acierto de incorporar a Josué Méndez (Director y guionista de Días de Santiago, una de las películas más premiadas a nivel nacional).

Como decíamos en nuestro primer análisis, uno de sus mejores aciertos es un guión que entrelaza la animación digital con las escenas violentas. Vemos entre cada segmento de la narración argumental, figuras de cada uno de los personajes compuestos por los tradicionales bandos de los buenos y los malos. Con la particularidad de destacar pequeños dibujos animados de estos personajes extraídos de la urbe limeña y que tienen como referencia directa a lo realizado en el cine por Quentin Tarantino y Robert Rodríguez sin dejar de darle alguna tonalidad diferente a la animación, sobretodo cuando dan paso a alguna canción que forma parte de su banda sonora y lo entremezclan con una animación más delineal como lo hecho por Pink Floyd en algunos de sus video clips o específicamente en el film “The Wall”.

Esas inclusiones refrescan la serie y le dan ese sello de originalidad, que nunca nadie realizó. Y donde se cumple el viejo dicho, casi olvidado en nuestra televisión, que cuando un producto es original, espontáneo e innovador los resultados son cien por ciento positivos. Ejemplo los hay a montones. Lástima que la mediocridad sea el pan de cada día en nuestra tele.

Pero vayamos a lo nuestro. Sin duda “Capitán Pérez” tiene buenos referentes cinematográficos; sin embargo el guión en algunos momentos adolecía de esa fuerza interpretativa que tenían las historias centrales producto de darle demasiado papel a los personajes secundarios. Como en nuestro país adolecemos de un buen aporte de capital que nos permita realizar nuestras producciones locales entonces se recurre a la publicidad dentro del guión; con ello o se salva cualquier falta de dinero o se ingresa una buena inyección de capital que por cierto nunca está demás. Es el caso de "Johan" y su ingreso a un instituto tecnológico. Demasiados minutos para algo tan simplista y redundante. Además de enrostrarnos a cada instante al dichoso grupo educativo capaz "de darnos un futuro mejor". Carmona y Miyashiro apelaron al logo publicitario en la parte derecha del televisor, pero aún así el argumento del niño que quiere sobresalir “hacia agua por donde se mire”. Lo mejor de dicho segmento era ver actuar a Lucho Cáceres como el “tonto útil” del grupo, sus tics y escenas eran bastante divertidas.

Dentro del grupo de villanos se consolidó esa dupla formada por “El Conde” (muy bien Haysen Percovich) teniendo como una estupenda villana a “La Seca”, que sin temor a equivocarnos merecía mayor participación porque la interpretación de Roxana Yépez consolidaba a ese grupo malévolo dispuesto a todo con tal de lograr sus propósitos.

Cierto es que a este grupo le faltaba más dosis de violencia, porque “Capitán Pérez” siempre mostró sangre y balas en sus anteriores producciones. Y esta no era la excepción, por lo que, quien sabe, si hubieran arriesgado un poco más podrían haber evaluado el impacto que causaría en los televidentes, puesto que la audiencia ya estaba asegurada y dentro de un horario limite nadie “podía poner el grito en el cielo” si al “Conde” se le hubiera dado matar gente sin compasión y hasta hacer torturar a sus victimas.

Sin embargo aquí Carmona, Miyashiro y Méndez no arriesgaron lo suficiente como para mostrarnos “el complemento ideal” a su innovación tecnológica. De ripley era ver, en los primeros capítulos, a Valia Barak relatar “lo violento y peligroso” que son estos secuestradores cuando lo único que hacían era “emular” que cortaban un pedacito de oreja, que al final no sucede ni lo uno ni lo otro. Eso sí, la interpretación de Haysen Percovich como “El Conde” salvaba en algo este secuestro tan poco real de lo que pretenden los guionistas; porque los policías nunca aparecen por ningún lado en este país ficticio que intentaron mostrarnos.

Por el lado de los buenos, las actuaciones son dispares. Como siempre destacando Carlos Alcántara como El Dragón (una especie de “Maestro Miyagi” cholo), como el líder de “La Gran Sangre”, un ex-policía, experto en artes marciales, pero al que debieron darle alguna “particularidad especial”; pues nunca presentó una pelea digna de asombro que es como el guión lo pretende mostrar; como en todo “un súper dotado en artes marciales”.

Pietro Sibille como Mandril, un militar retirado, entrenado en el uso de diversas armas, no está a la altura de otras caracterizaciones, aunque no desentona para nada por lo buen actor que es. La contraparte lo tiene Aldo Miyashiro que interpreta a Tony Blades que nunca marcó distancias de sus anteriores personajes sino todo lo contrario.

Lo bueno de todo es que “Capitán Pérez” ha conformado un buen grupo de actores que no desentonan en ningún personaje que se le asigne y ahí Carmona y Miyashiro tienen para crear nuevos personajes. Se dice que habrá una segunda temporada. Enhorabuena porque son muchos los seguidores de la serie; eso sí esperemos que los malos ejemplos no cundan pues cuando “la minita de oro” rinde; se le da y da a la producción hasta que llegue al hartazgo y la mediocridad. Y todo lo bueno se va al tacho solamente por ganar unos cuantos billetes más. Le pasó a “Gamboa” en los ochenta cuando hasta lo convirtieron en telenovela (¿?) para obtener sintonía. Lo mismo le puede suceder a “Así es la vida” cuyos personajes pasan y pasan solamente con el objetivo de ganar sintonía.

Sí en los noventa elogiamos a ese grupo salido de las canteras universitarias llamados “los leopoldos” que recrearon e innovaron con sus ideas algunas producciones locales (Gigio Aranda, actual libretista de “Así es la vida” es un buen ejemplo de ello) hoy no podemos dejar de destacar, más allá de sus aciertos o no, a este grupo humano que ha logrado conquistar al gran público, que a la larga es el que decide el futuro de la producción con su sintonía, requisito principal para subsistir en este negocio televisivo. Por ello esperamos, con ansía, que nos traerá próximamente “Capitán Pérez”, un grupo de gente joven y capaz que puede aportar mucho al desarrollo de nuestra televisión para, quien sabe, en un futuro no muy lejano poder exportar estas producciones a otros mercados. Para ello falta mucho, sin embargo el camino está trazado. Sigan así muchachos.

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