lunes, 12 de octubre de 2020

“Jesús, el hijo de Dios” se estrena en Latina Televisión

Lima, 12 Octubre 2020, (El Informante Perú).- Latina apela a las historias bíblicas y estrenará “Jesús, el hijo de Dios” este martes 13 de octubre en el horario estelar de las 8.30 de la noche.

La telenovela es una realización de RecordTV basada en la vida de Jesús de Nazaret, principal figura del cristianismo. Está protagonizada por Dudu Azevedo como Jesús de Nazaret, Day Mesquita como María Magdalena, Cláudia Mauro como María de Nazaret, y con la participación antagónica de Mayana Moura como Satanás.

La producción de ficción bíblica basada en la historia de Jesús de Nazaret cuenta con los creadores de “Moisés y los Diez Mandamientos”, quienes narrarán la vida del mesías y profundizará en las historias de los personajes que convivieron el protagonista.

La novela fue filmada entre Brasil y Marruecos, al igual que en los renombrados Atlas Studios, ubicados en el desierto de Sahara, donde se produjeron éxitos taquilleros como Lawrence de Arabia, Gladiador y Juego de Tronos de HBO. La principal locación para las grabaciones fue Ouarzazate, conocido como el Hollywood Marroqui.

Cuatro actores de la teleserie "De vuelta al barrio" dan positivo a covid-19

Tres integrantes principales del reparto de 'De vuelta al barrio' se contagiaron del nuevo coronavirus. Estos deberán guardar cuarentena en sus casas antes de volver al set.

Lima, 12 Octubre 2020, (ANDINA).- Cuatro actores de la teleserie peruana "De vuelta al barrio" dieron positivo al nuevo coronavirus (covid-19) y ya se encuentran en proceso de aislamiento hasta superar la enfermedad, confirmó mediante un comunicado América Televisión.

"Se procedió a la suspensión de grabaciones y la realización de pruebas moleculares a todos los actores y personal técnico. Cuatro actores dieron positivo, procediéndose a aislarlos en cuarentena hasta que vuelvan a resultar negativos a una prueba molecular", se menciona en el escrito.

El canal informó que los actores involucrados se encuentran sin síntomas, con excepción de uno de ellos que presenta síntomas leves.  "Todo el resto del personal ha dado negativo a las pruebas", agregó.

En ese sentido, América Televisión resaltó, en una parte del comunicado, que su principal preocupación es la salud y el bienestar de sus colaboradores. 

Por ello, explicó, que a fin de prevenir la propagación del covid-19, ha implementado una serie de protocolos de bioseguridad que incluyen la realización constante de pruebas, el diseño de burbujas de aislamiento al interior del canal y el seguimiento médico a sus colaboradores. 

"No hay indicación alguna de que el contagio se haya dado en las instalaciones del canal. Desafortunadamente, la covid-19 es una enfermedad extremadamente contagiosa", finalizó.

De vuelta al barrio narra la vida amorosa de los personajes y cómo era el estilo de vida en la Lima de los años setenta. Sin embargo, para la cuarta temporada, la serie fue ambientada en el 2020, este cambio se debió por la pandemia.

La teleserie está protagonizada por Paul Martin y Mónica Sánchez.

domingo, 4 de octubre de 2020

Te Volveré a Encontrar: cuando las infidelidades generan debate

 

Pese a todo, 'Te volveré a encontrar' no decepcionó. Tuvo un aceptable final que incluso merecía contar con una hora de emisión (capítulo completo). Además contó con personajes interesantes como 'Milena', entre lo pintoresco y lo malévolo. Punto para ProTV.  

Lima, 04 octubre, 2020, (Por: Richard Manrique Torralva / El Informante Perú).- Prácticamente estaba en la ‘congeladora’ de América Televisión, se anunciaba y nunca la emitían. El canal informaba que por falta de espacio, en su programación, aún no podía ser programada. La pandemia le dio la oportunidad de ser colocada en horario estelar.

Al iniciarse el Estado de Emergencia, en nuestro país, las producciones nacionales también se paralizaron. Una de ellas fue la telenovela ‘Dos Hermanas’ que recién había ingresado a la parrilla de América. La telenovela de Del Barrio Producciones fue suspendida (aún faltaban muchos capítulos por grabar). América, inicialmente, apeló al enlatado extranjero programando las desastrosas historias de Televisa denominada, inicialmente, ‘Fábrica de sueños’. El inicio programado determinó su caída, emitieron ‘La Usurpadora’, le fue mal en sintonía, se trasladó al horario de la tarde (para nuestra gusto, en dicho horario, el público opta por ver producciones locales), además la historia mexicana era de lo más irregular.

Ante lo ocurrido, América comenzó a ‘buscar’, entre sus archivos, y ‘encontró’ la producción ideal para que llene ese vacío. Finalmente ‘Te volveré a encontrar’, la telenovela peruana producida por ProTV, grabada hace dos años, tuvo su oportunidad y, por lo observado, no defraudó.

La historia marcó el debut protagónico de la modelo Alondra García-Miró, muy popular por su romance con el futbolista Paolo Guerrero. La producción cuenta con las actuaciones de: Pablo Heredia, George Slebi, Nicola Porcella, Denisse Dibós, Gianfranco Brero, Karina Jordán, César Ritter, Javier Valdés, Flavia Laos, Leslie Stewart, Alessandra Fuller, Milene Vázquez, Francisca Aronsson, Maju Mantilla, Mayra Goñi, Patricia Portocarrero, Ana Cecilia Natteri, Juan Carlos Rey de Castro y Cecilia Brozovich; junto a los roles antagónicos principales de: Diego Carlos Seyfarth, Renato Bonifaz, Marisa Minetti, Sergio Paris y Johanna San Miguel.

La historia


Lucy (Alondra García-Miró), es una joven que creció en un campamento armado en la selva del Perú. Vive junto a un grupo de narcotraficantes, siempre distribuyendo, complotando y en peligro constante debido a que, dicha, zona, es ‘tránsito libre’ para que los capos traicionen, se asocien y hagan negocios millonarios distribuyendo droga de alta pureza. El campamento está liderado por Máximo Venero (Sergio París) un despiadado sujeto, libertino y traicionero, capaz de todo para seguir detentando el poder que le da el narcotráfico. Sus 'lugartenientes' son Matías (Diego Carlos Seyfarth), Beni (muy bien César Ritter) y Eliseo (Renato Bonifaz). También conviven Elena, amante de Venero, (esplendida Karina Jordán) y una extraña cocinera, sumisa y callada, quién ha olvidado su pasado. Todos la llaman 'Nanita' (Denisse Dibós).

Nadie imagina que aquella servil cocinera es nada menos que Rosa María Ferrara, una distinguida mujer a quién todos han dado por muerta. Sus tres hijos mayores, Camilo (George Slebi), Paolo (Pablo Heredia) y Nicolás (Nicola Porcella), ignoran que su madre está viva.

Lucy lograr escapar a la capital en búsqueda de su pasado y tratará de conocer más sobre la persona que la crió, su 'Nanita'. Ella se propone encontrar a los hijos de Rosa María, pero la búsqueda es muy difícil.

La familia Bengoa Ferrara


Te volveré a encontrar’, es una historia producida por Miguel Zuloaga basada en un guión del talentoso escritor Augusto Cabada (un acierto de ProTV contar con este buen guionista). La historia se centra en las vicisitudes y secretos de la familia Bengoa Ferrara, donde Pascal (Javier Valdés) y Milena (Johanna San Miguel, en buena actuación) son los pilares principales de esta familia. Ellos tienen una hija, Lola, (Flavia Laos) y conviven con los tres hijos de Rosa María quienes ignoran que su madre vive.

A miles de kilómetros de distancia, el narcotraficante Máximo Venero vive, casi aislado, en la selva amasando una fortuna producto de dinero mal habido. La historia cuenta con tramas paralelas que terminan siempre unidas alrededor de la idea original (reunión de la madre con sus hijos).

Los primeros capítulos de la telenovela, nos recuerdan varios títulos parecidos, la puertorriqueña ‘Anacaona’ (Puerto Rico. 1977) protagonizada por la bella Marilyn Pupo y la peruana 'Velo Negro, Velo Blanco' (Iguana Producciones. 1991) protagonizada por la modelo Lucero Sánchez. Pese a tener diferente trama, todas cuentan con un punto en común, empiezan en exuberantes parajes de la selva tropical.

Contadas son las historias nacionales de narcos. Hay pocas, a diferencia de la proliferación de telenovelas, con este tipo de personajes en el extranjero (Telemundo, Televisa) que ha llevado a bautizarlas como ‘narconovelas’. Aquí no se exalta al personaje, todo lo contrario. Por supuesto, como son escasas este tipo de narraciones en nuestro país, la propuesta no deja de resultar atractiva. Al otro extremo, están los tres hermanos, hijos de Rosa María, (cada uno con un problema diferente). El guión entabla un paralelo interesante con los lugartenientes de Máximo Venero. No serán hijos del narcotraficante, pero fueron, al igual que Lucy, recogidos desde pequeños y son leales al delincuente hasta un determinado giro narrativo. Es el bien y el mal, entrelazados y unidos con el correr de los capítulos, cada uno con un destino futuro diferente.

Las telenovelas o series siempre han tenido como protagónicos a tres hermanos. No pueden ser cuatro, cinco o dos. Tres parecería ser el límite perfecto. Desde ‘Hermanos Coraje’ (Telesistemas Mexicanos. 1972) hasta ‘Pasión de Gavilanes (Telemundo (2001), los guiones más exitosos han tenido ese número de ‘familiares de sangre’.

La actuación de Alondra García-Miró


Durante los primeros capítulos de esta historia queríamos realizar un artículo sobre el debut protagónico de modelos y personajes de la farándula limeña en la historia de las telenovelas peruanas. Lamentablemente, el tiempo termina jugando una mala pasada. Lo cierto es que hay muchos nombres de modelos, cantantes y nóveles actrices que tuvieron la oportunidad de protagonizar una historia. Lucero Sánchez fue modelo, posteriormente narradora de noticias, protagonizó al lado de Gustavo Rojo y Braulio Castillo Jr. 'Velo Negro, Velo Blanco' (Iguana Producciones. 1991), Diana Quijano, en ese entonces modelo de televisión, estelarizó ‘El hombre que debe morir’ (Panamericana Televisión. 1990) al lado del recientemente fallecido actor mexicano, Raymundo Capetillo. De igual manera, Karina Jordán, entonces una actriz en ascenso protagonizó ‘Ana Cristina’ (ATV. Perú. 2011). Todas tuvieron futuros diferentes, criticadas o alabadas en su época. Lo cierto es que fue un trampolín importante en sus carreras. Hoy, Alondra-García Miro tuvo esa oportunidad. No se sabe cuál será el futuro de la modelo, sólo el tiempo lo dirá. Debemos recordar que para que una actriz se consolide necesita de esa experiencia que le da el pasar por otras producciones de este tipo. A Diana Quijano, hoy una destacada actriz internacional, fue muy criticada tras debutar en ‘El hombre que debe morir’, su paso por otras producciones y su ascenso internacional le sirvieron para ganar experiencia y ser considerada una gran actriz.

A diferencia de Angie Arizaga, (el otro ‘lanzamiento’ histriónico de ProTV, en su oportunidad), Alondra no lo hizo mal. Hubo momentos en que la dicción le jugaba una mala pasada, los bailes en el ‘Osiris’ eran demasiado simplistas y carecía de esa fuerza interpretativa en algunos momentos de la historia, (el desenlace previo al robo del celular de Paolo donde Lucy le declaraba ‘inocentemente’ su amor constituyó un buen aporte en el libreto, poco aprovechado por Alondra); eso sólo puede ser mejorado con mayores clases de actuación e insistir en otro tipo de personajes.

Los engaños y las escenas de alcoba como eje principal


La historia tuvo dos etapas, la convivencia de Lucy y Rosa María en la selva junto a Venero, su amante, sus lugartenientes y la llegada de estos personajes a la capital.

En este tipo de tramas hay un necesario motivo para ver balas y muertes, el sentido del guión así lo amerita. El problema es que muchas de esas escenas se sienten forzadas. La caída de Máximo en la selva donde se supone ‘llovería’ balas por doquier no pasa de ser una escena limitada donde dicho escondite es objeto de un ataque por personajes que nadie no ve (¿?), existen momentos en que uno termina aburrido debido a la limitada intensidad en los conflictos suscitados. El presentar un campamento de ese tipo, implica, borracheras, mujeres, abusos, peleas, conflictos que uno no percibe. Dos, son los momentos importantes, la presencia de Elena (Karina Jordán), sus revolcadas con Matías (Diego Carlos Seyfarth, su esposo en la vida real) y, además, sus conflictos con la cocinera (Denisse Dibós mejor como la ‘Nanita' antes de presentarse como la acaudalada dama de sociedad, Rosa María en la capital que, casi al instante, recobra la memoria). El guión obvia detalles como el posible pacto con la ‘más importante’ narcotraficante de la zona, una mujer a quién asesinan sin darnos mayor razón del mismo.

El inicio resulta más que expectante, el secuestro de Rosa María en la que pierde a sus tres hijos, las características de cada personaje y lo que representan en la trama. Beni, Matías y Eliseo (muy bien escogidos para personificar ese trio del mal); mientras Sergio Paris como Máximo pudo haber aportado mejores ‘tics’ interpretativos a su personaje. Durante toda la telenovela, carece de mayor dosis de abuso y violencia. Un personaje de esas características debe contar con ‘excesos’ como una mayor dosis de locura violenta. Recordemos a Andrés Parra (‘Escobar elpatrón del mal'. Caracol Colombia, 2012) o a Marlon Moreno (‘El capo’. RCN. 2009).

El que destaca, no sólo por el papel que le tocó interpretar sino por lo que le imprime en pantalla es César Ritter como Beni. Tres son los momentos que podemos destacar, cuando ayuda a escapar a Lucy del campamento en la selva, cuando la rescata en Lima en el propio bunker de Venero y la escena final cuando se enfrenta a los delincuentes del narco. Incluso su romance con Estrella (Patricia Portocarrero) y el desenlace final con Eliseo, (personaje que merecía seguir en pantalla para provocar mayores conflictos),  le permiten al actor crecer con el correr de los capítulos.

En Lima, los personajes tienen particularidades diferentes. Si bien, en las redes los comentarios sobre los enredos amorosos estaban a la orden del día, estos resultaron interesantes, aunque seguramente sigan generando debate.

Recordemos la telenovela mexicana llamada ‘Infamia’ (Televisa. 1981), protagonizada por Susana Dosamantes y Julio Alemán. Aquí en Perú, la trama no caminó, pese a figurar en el horario estelar (en ese entonces) de las 10 de la noche. Fue sacada a los pocos capítulos por bajo rating. El problema que presentaba: uno, un amor adulto (ya no era tan característico aquellos años en las que los mexicanos imponían sus sufridas historias de adolescentes); y dos, el exceso en todo el guión (como su título lo indica), de vileza, descrédito, mentira, odio, etc. En otras palabras toda una exagerada ‘infamia’.

Por supuesto, eran otros tiempos. Con este ejemplo queremos enfocar el tan mentado tema de agregarle conflictos amorosos no muy bien aceptados. Claro, ese tipo de historias entrelazadas, entre uno y otro, terminan siempre dando resultando a favor de la telenovela. Camilo (George Slebi) y su relación del pasado con Inés (Maju Mantilla) quién aparece como prometida (luego se casa) de su hermano Camilo (Pablo Heredia). Pese a estar casada, Inés, retoma su relación ‘casi sin querer’ con Camilo y se convierten en furtivos amantes.

Si esa relación no sucumbe es por el talento del libretista en darle otro sentido a esta parte de la historia, los arrumacos y el ascenso actoral de Maju Mantilla impiden que eso carezca de interés. No causa hastío en el televidente, polémicas siempre las habrá, incluso hasta el final. Sin duda, son aportes interesantes (buen apunte, en ese sentido, del guionista Augusto Cabada). A ello habría que agregar la cantidad de infidelidades que existe y los revolcones que tienen varios de los personajes. Lola conoce a un chico en la productora de ‘Rafa’ y termina en plenos arrumacos, además se mete con el novio de su mejor amiga llevándolo a la cama.

Los mejores momentos corren a cargo de Pascal (muy bien Javier Valdez) y Milena, destacando Johanna San Miguel, con un personaje con características muy especiales. Cuando la historia deja de lado, los conflictos de Rosa María y se acerca a las historias paralelas llena de infidelidades, la telenovela crece en interés, por el debate que surge y por el talento de algunos actores.

Milena es un personaje, rico en matices, pudo elevarse a una villana con mayor ‘popularidad’, pero no toda la historia era tan intensa como los momentos en que ella participaba. Es una mujer  egoísta, algo desalmada, intrigante y conflictiva. A ello le agregamos su excesivo catolicismo (casi una beata en potencia, solo en ‘pensamientos’) y ¡para colmo, racista! Uno de los mejores instantes del personaje (en esta parte de la historia, muchos comparaban a Johanna con su personaje de Queca en Pataclaun), lo constituyó el momento en que Antonella (muy destacada el aporte de Milene Vázquez) presenta a su novio americano, Omar, un hombre de color.  Algo parecido, vimos anteriormente en la segunda versión de ‘Natacha’ (Panamericana Televisión. 1990). La presencia de Omar, que ingresa para darle un ‘cierre feliz’ al personaje de Antonella, constituyó un crecimiento más al personaje de Milena que termina apoderándose de la historia, casi a la par con Venero. No necesitaba de violencia ni balas, sus giros interpretativos nos decía que estábamos ante un villana ‘diferente’ ('Yo tengo un cuadro de San Martín de Porres, siempre le rezo, se parece a ti, pero con hábito'). Ni que decir, durante su pelea con Eva llamándola 'calzón flojo'. Casi tan auténtico como jocoso, a diferencia de las poses de Patricia Portocarrero, con los mismos personajes parecidos en cada producción de ProTV en las que participa.

A propósito de ello, tanto el racismo como la homofobia, son temas actuales que merecen ser tratados en historias como esta. Los conflictos de ‘Vitucho’ (Gustavo Borjas) y su homofobia arraigada contra los homosexuales, permite darle otra desavenencia destacable dentro de la historia. Eso sí, a diferencia, de Inés y Camilo no es muy logrado el hecho que termine acostándose con hija y madre y estas terminen aceptándolo como parte de la familia, pese a la buena actuación de Leslie Stewart, merecía un mejor desenlace.

En cuanto al casting, nos encontramos ante una combinación de destacados actores que terminan, como siempre, imponiendo presencia en cada toma. Mientras algunos adolescentes demuestran un crecimiento en sus interpretaciones como Flavia Laos, Alessandra Fuller y Francisca Aronsson. Tampoco podemos dejar de mencionar a Maju Mantilla quien derrocha no sólo crecimiento actoral sino una interesante simpatía en escena. ProTV debería tenerla en cuenta para un futuro protagónico.

Pese a los números obtenidos (le fue bien en cuanto a sintonía), hubo momentos que simplemente se dejaban de lado, debido a que competía con la repetición de la excelente ‘Moisés y los 10 mandamientos’ que emite Latina (del que hablaremos muy pronto). La forma como se enfoca a las telenovelas, en la actualidad, permite dejar de lado aquellos momentos, considerados  intrascendentes, para darle agilidad a la trama. En ese sentido la edición es importante para el desarrollo de la historia. Aquí hubo momentos poco tratados como el secuestro de la amante de Pascual. (Un sorprendente, nulo aporte, de Rebeca Escribens que pudo haber sido mejor detallado) Si la mujer y el niño fueron asesinados, se obvió dicha escena. Nos encontrábamos en un horario para adultos, pudo ser más detallista o tal vez grabarlo en toma abierta para no provocar ‘susceptibilidades’. Incluso el asesinato de ‘Rafa’ (Ramiro Porró) a manos de su amiga, Lourdes (Alessa Esparza), tan simplista y carente de toda emoción que parecía una escena más que ver. Además merecía otro tipo de actriz, con más experiencia, que la interprete. Ni que decir la presencia de Eva (Marisa Minetti), no termina por entenderse el por qué odia a su hermana, sus maldades constituían un buen aporte, pero carecía de un sentido lógico nunca revelado.

Si Del Barrio Producciones opta por las historias de emprendimiento rural, ProTV sigue el paso a las historias urbanas de crecimiento empresarial. Hasta el momento, no conocemos conflicto alguno entre ambas productoras. Competencia debe haber, pero eso siempre resulta positivo. El problema, de ambas, es que cuentan con algunos actores dentro de su staff, al parecer ‘exclusivos’ que terminan siempre ingresando a las mismas producciones de siempre y eso puede llegar a cansar al televidente. Deben ‘compartir’ o ‘prestarse’ algunos actores. Por ejemplo, quisiéramos ver a Daniela Feijoo y Andrea Luna en alguna producción de ProTV o a Maju Mantilla en alguna de Del Barrio Producciones. Algo más, a diferencia de la productora de Michelle Alexander (con mayor continuidad en realizaciones de este tipo), sus actores principiantes no desentonan en absoluto, en muchos casos. Lo contrario sucede en ProTV, muchas apuestas actorales, aún no están a la altura de las circunstancias. Ni que decir de las llamados ‘extras’.

Esperemos que ProTV siga produciendo realizaciones de este tipo. Sin duda, el televidente ya se ‘acostumbró’ a ‘primeras, segundas, terceras temporadas' y piden continuación de esta telenovela. Ya haremos un artículo sobre las diferencias que existe entre una serie y una telenovela. Nuestros productores, desde los tiempos de Panamericana Televisión, están acostumbrados a alargar historias exitosas. Hoy, con el auge de las series, ya se habla de ‘temporadas’ o 'continuación'. Por favor, la telenovela debe tener un inicio o final. No sigamos el ejemplo de Carmin, (Perú. Panamericana Televisión. 1985), que se alargó tanto que casi nadie recuerda o pretende olvidar que la historia jamás tuvo un digno final, pese a ser tan exitosa.

Observen aquí, pese a todo, existió un logrado final de esta historia con un Beni (César Ritter) en espectacular aparición, una muerte efectista del villano Máximo Venero y un cierre matrimonial con Rosa María junto a sus tres hijos. Al final, el público es el que decide y si pide continuación, debería haber una precuela (obviamente eso daría la posibilidad de incluir otros actores y nuevos conflictos), el mostrar que pasó antes del secuestro de Rosa María, ¿Cómo se originó esa atracción ante aquel narcotraficante que conllevó al asesinato del marido de ella? No deja de ser atractiva. Un aporte para nuestros creativos. En resumen ’Te volveré aencontrar’ tuvo adeptos importantes, salvó a América en plena emergencia sanitaria y complació a muchos televidentes. No es poco. 

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Mi vida sin ti, estreno en América Televisión

América Televisión estrena la nueva telenovela 'Mi vida sin ti'. La historia irá desde este lunes 03 de octubre a las 9.30 de la noche. Reemplaza a la telenovela 'Te volveré a encontrar' que entra a sus intensos capítulos finales. 

Lima, 30 Setiembre 2020, (El Informante Perú).- Si algo debemos destacar, a diferencia de otros países, es que las producciones nacionales siguen siendo del agrado del público televidente.  Este lunes 05 de octubre, América Televisión y Del Barrio Producciones estrenarán  la nueva telenovela de Michelle Alexander 'Mi vida sin ti'.

La historia está protagonizada por Pierina Carcelén y David Villanueva. Ellos interpretan a Amanda y Santiago, dos jóvenes que están muy enamorados y quieren contraer matrimonio. Sin embargo, algo malo ocurre que termina ocasionando la ruptura de su relación amorosa. Años después, Santiago y Amanda  hacen su vida por separado, pero llegan a encontrarse.

América estrenará la nueva producción de Michelle Alexander este lunes 05 de octubre a las 09.30 de la noche. Esta producción reemplazará a 'Te volveré a encontrar' que entra en sus interesantes capítulos finales.

martes, 29 de septiembre de 2020

'La otra orilla': historia en plena pandemia

'

Lima, 29 Setiembre, (Por: Richard Manrique Torralva /El Informante Perú).- Cómo siempre, Michelle Alexander en medio de la polémica. 'La otra orilla' se convirtió en la primera producción realizada en plena pandemia, pese a su limitada trama, tuvo momentos de interés.

La historia refleja las vivencias y el sentir de varias personas que laboran en pleno Estado de Emergencia debido a la pandemia por coronavirus y como estos se esfuerzan día a día para vencer los obstáculos que se le presentan.

La historia

Gloria Gutiérrez (Carolina Infante) es una enfermera de una importante clínica de la ciudad que vive con su esposo, Pablo Quiñones, (Gonzalo Molina), un profesor de un colegio, a quienes la pandemia les cambió la vida, no pueden estar junto a su hijo, el pequeño Yastin (muy vivaz, el niño Juan Pablo Abad).

Pablo tiene una hija producto de su primer compromiso con Lorena Osorio (Laly Goyzueta), la reportera de una importante canal de televisión, Patricia, (buen debut de Alicia Mercado), una joven muy segura de sus convicciones que trata de abrirse paso en el mundo del periodismo. Luego de una decepción amorosa, ella conoce el amor al lado de Sergio Salazar (bien Martín Velásquez), un efectivo policial quien se ve envuelto en un lío familiar que termina envolviéndolo cuando una barrendera de la ciudad (Irene Eyzaguirre) le solicita que la ayude a buscar a su hija Ruth (Sol Nacarino), quién ha desaparecido y solo piensa volver a verla. Nadie se imagina que alrededor de la muchacha hay un oscuro secreto que tendrá desenlaces fatales.

En pandemia ¿es posible?


La otra orilla' cuenta con la participación de un grupo reducido de actores, incluye actuaciones especiales que refuerzan determinados momentos de la trama. Generalmente estos ingresos permiten reforzar algunos capítulos para ampliar el contexto del guión.

La productora tuvo toda clase de cuestionamientos al anunciar la realización de una serie en pleno Estado de Emergencia. En un momento difícil, Michelle Alexander saca adelante un proyecto que, desde el arranque, resulta ‘diferente’. Inicialmente, observamos distancia prudente y escaso tratamiento de 'mimos' o 'cariños'; menos los esperados besos. Pese a estos cuidados, hay momentos de riesgo para el personal técnico y artístico (filmar en plena calle, muchas veces sin mascarilla).

En esta columna, no pretendemos darnos de moralistas, menos de ‘elitistas’. A Michelle Alexander muchas veces se le ha criticado, en más de una ocasión, igualmente se le ha alabado cuando consideramos que algunas de sus producciones eran destacadas. Es más, inicialmente, nos enviaban de Del Barrio Producciones, sus notas de prensa y nos llovían invitaciones a sus conferencias, a las que no asistíamos. A veces, enviábamos un representante para las entrevistas de rigor, pero nada más. Tras una crítica a uno de sus actores consentidos, los correos e invitaciones se suspendieron. Igual, nosotros continuamos con nuestros comentarios. Total, lo hemos hecho desde inicios del milenio cuando nadie realizaba críticas de telenovelas o series nacionales (a excepción del diario El Comercio, en esa época). Hoy, hasta pintorescos ‘críticos’ existen en el YouTube.

No obstante, ‘la función debe continuar’. Así como mucha gente, que se quedó sin trabajo, necesita reintegrarse a un centro laboral. Igualmente, nuestros actores, técnicos y productores deben salir adelante. Todo negocio merece continuar, bien o mal, necesitamos entretenimiento en estos momentos duros que nos tocó vivir.


Por otro lado, es inocultable que la productora brinde sus contenidos para generar audiencia. Es lo lógico, ¿cómo, entonces, afrontaría los costos de sus productos? En resumen, ¿Es criticable llevar adelante una producción en plena pandemia? Sí. ¿Es necesario para las productoras y los canales asumir estos retos? Sí. ¿Es riesgoso para sus técnicos y artistas? Sí. Quedamos claro entonces, lo que significa el realizar ‘La otra orilla’ como producto de entretenimiento. ¡Bueno, malo o regular! Eso lo decidimos todos, periodistas y público en general.

Historia en plena pandemia 

'La otra orilla' es una producción limitada por el contexto social en que vivimos. Dos son las familias protagonistas. Los Quiñones Gutiérrez envueltos en un lío judicial. Ambos están ansiosos por reunirse en familia con su pequeño hijo. Mientras la familia Chepén vive un calvario producto de la inestabilidad de Ruth, la hija de Magda Chepén, entregada al vicio y a la mala vida, embarazada de un delincuente que se obsesiona con ella. Paralelamente observamos a la hermana de Gloria Gutiérrez, Zoila quien vive con su padre Humberto (Carlos Victoria). Ella vive un romance con Álvaro (Joaquín de Orbegozo), quién tiene un pasado oculto. Además conocemos el mundo trivial en que vive Lorena (Laly Goyzueta), madre de Patty, siempre viviendo de las apariencias y de los comentarios de otros.

El guión se inicia con dos momentos trágicos. Julián, el exenamorado de Patricia, tiene Covid y está internado en una clínica local. Paralelo a este suceso, Ruth, hija de una barrendera de la ciudad,  ha desaparecido de la casa donde trabajaba para vivir al lado de un delincuente.

La trama opta por el lado melodramático, acorde con los tiempos vividos. Michelle Alexander y su equipo muestran conflictos que se suscitan a través de la pandemia. El exenamorado de Patty fallece de Covid, Gloria es la enfermera acusada de negligencia, mientras Ruth vive una vida desenfrenada sin mostrar cuidado ante este virus.

Sergio es un efectivo policial, vive en la azotea de un edificio familiar en la que vive Patty. El personaje se apoya en algunas ‘participaciones especiales’. Su madre (Liliana Trujillo) con quién sólo se comunica por teléfono, llega por un temporada a la casa de su hijo y surge otro personaje ‘especial’, un padre oculto que vive como indigente (Oscar Carrillo).  Son papeles ‘de apoyo’ para reforzar la trama. Al igual que el personaje interpretado por Tula Rodríguez como la amiga desleal que termina traicionando a Gloria.


El guión retoma algo de la vida actual (recurrente en las producciones de Alexander) y denuncia a las clínicas como aprovechadoras y abusivas en esta pandemia. Un argumento que pudo ser mejor tratado. El mostrar personajes (abogados, enfermeras), vía zoom, le resta y no le suma al tema tratado. A Gloria y Pablo le suceden una serie de vicisitudes demasiado obvias y hasta inverosímiles, (delincuentes lo siguen hasta un centro bancario y le terminan robando su liquidación, mientras ella es despojada de lo que ganó en el juicio contra la clínica debido a un robo virtual). Lo más resaltante de esta parte de la trama es el amor ‘a la distancia’ que ambos le profesan al pequeño Yastin, producto de escenas muy efectivas, en parte por el carisma del niño. En cortas apariciones el pequeño se desenvuelve correctamente.

En tan pocos capítulos, hay dos historias que seguimos con interés, las penurias de Magda (Irene Eyzaguirre) y su inestable hija Ruth. Una historia, de menos a más, producto de la forma tan limitada con la que se graban las escenas. Hacen falta pandilleros, un mayor grupo de amigos de Ruth (sólo se ve a una amiga, tan inestable como Ruth, ambas beben ron y se supone viven una vida desenfrenada). Estas carencias de una mejor descripción visual es suplido por la presencia del novio forajido (pocas veces hemos visto un delincuente ‘trabajar solo’ en los asaltos) apodado ‘Morata’ (Daniel Cano).


Aquí surge esas incongruencias que conllevan al debate: ¿Fue necesario grabar con tantas limitaciones? Durante los primeros capítulos, los personajes se confiesan hablando sus problemas ante la cámara. A través de esos testimonios personales tratan de ubicar al televidente en la historia. Michelle Alexander presenta varios capítulos iniciales solamente en una escena cerrada con apenas dos o tres personajes. Las escenas en exteriores muestran calles casi vacías, los escenarios fijos donde los personajes deben convivir se limitan a la casa y la calle. Al policía no se le ve en una comisaria, a la enfermera jamás podrás verla en la clínica donde labora. Estamos ante una ficción con lugares circunscritos donde prevalece el diálogo y las expresiones faciales.

En eso destaca la pareja central protagonizada por Patty y Sergio, la reportera y el policía. El diálogo entre ambos se reduce a diálogos coloquiales, encuentros de adolescentes reprimidos y furtivos, testimonios sobre algo que nunca fue. La pareja se llega a consolidar por la química que ambos expresan en pantalla. Lo mejor de este romance es el sentir adolescente de dos personas, separados en el pasado y unidos en el presente. Los diálogos, pequeños acercamientos escénicos y las miradas de ambos le dan frescura a la historia. No desentonan en lo absoluto. Un trabajo tanto narrativo como visual apoyado en el talento de ambos actores quienes desarrollan muy bien sus personajes. Recién, luego de un par de meses, de ‘conflictos interiores’ la pareja deja esa monotonía narrativa y consolida su amor con un beso. Imaginamos que debe haber costado mucho (seguridad, análisis, chequeos). De igual manera o, tal vez, con mayor cuidado fue el beso entre Lorena (Laly Goyzueta) y Angobaldo (Pold Gastello) quienes tuvieron su ósculo romántico. Recordemos que Pold fue diagnosticado con Covid, felizmente ya recuperado.

La pareja Lorena-Angobaldo empieza como una historia paralela, casi secundaria dentro de la trama, pero tiene el final más efectivo y coherente. El amigo herido en sus sentimientos, ante el desprecio de una mujer que antepone ‘el qué dirán’, decide respetarse a si mismo como persona demostrando que el amor no se basa en estar detrás de alguien solo porque se quiere, sino que el amor es respeto, admiración, confianza.



En cuánto la trama correspondiente a Zoila (Francesca Vargas) y Álvaro (Joaquín de Orbegozo) resultó tan simplista, en su contexto, que pasó casi desapercibido.

Cómo, actualmente, tenemos que aprender a convivir con el Covid, con el correr de los capítulos, esas calles vacías, esos diálogos limitados, entre dos o tres personas, comienzan a ser menos reiterativos. Aunque, la historia creada sólo para mantener presencia en pantalla, tiene un cierre llamativo, Morata es muerto en una persecución policial, mientras el canal corrupto es destapado por Patty.

El capítulo final tiene momentos imprevistos. Patty y Sergio acuerdan darse una oportunidad, sus miradas reflejan el amor que ambos se tienen. Algunos televidentes  señalan que es para dar pase a una segunda temporada (¡No por favor!). Ojalá eso no ocurra. Mientras Angobaldo nos ofrece una lección de integridad y amor propio. El cierre con el encuentro anhelado entre padres e hijo  augura el deseo por una pronta normalidad en estos momentos en las que nos toca vivir. Es cierto, hubo mejores alternativas que tratar (desabastecimiento, falta de medicamentos, despidos arbitrarios, entre otras secuelas que nos deja esta pandemia). Lo cierto es que ello implicaría un mayor esfuerzo técnico y logístico que, en estos tiempos, no es posible.