domingo, 14 de octubre de 2018

Gisela Valcárcel y Ethel se incorporaron a "De vuelta al barrio"

Gisela Valcárcel y Ethel Pozo fueron parte de la ficción en la serie "De vuelta al barrio", encarnando a una madre e hija que llegarán al barrio de San José.

Lima, 14 de Octubre 2018, (ANDINA).- Gisela Valcárcel y Ethel Pozo fueron parte de la ficción en la serie "De vuelta al barrio", encarnando a una madre e hija que llegan al barrio de San José.  Ambas tuvieron una participación especial y señalaron que la experiencia resultó muy gratificante.

Gisela Valcárcel interpretó el papel de Mirella, una expareja de Benigno (Adolfo Chuiman), quien es descubierta en una situación cariñosa por Consuelo (Ivonne Frayssinet), quien al final solo tuvo un terrible sueño.

"Hoy llegamos al barrio #GiselaYEthelEnDVAB", escribió Ethel, dejando así un halo de misterio de lo que será su participación actoral esta vez junto a su madre.

Gisela Valcárcel recordó que trabajó con Adolfo Chuiman, pero precisó que no actuaban juntos desde "Risas y Salsas’", "pero a veces uno se deja de ver mucho tiempo y vuelves a conectar y todo fluye y estamos en esa".

De esta manera "De vuelta al barrio" se reforzó con la presencia de estas dos conductoras quienes tuvieron una grata experiencia al participar en esta sintonizada serie.



lunes, 13 de agosto de 2018

La Rosa de Guadalupe ¿versión peruana?

La serie mexicana 'La Rosa de Guadalupe' tendrá ¿su versión peruana?. A falta de ingenio y talento, buenas son las copias.

Lima, 13 de Agosto 2018, (El Informante Perú).- El rumor empezó en las redes sociales y, al parecer, pronto se hará realidad. La serie mexicana 'La Rosa de Guadalupe', que se emite con bastante éxito por América Televisión, tendrá su versión peruana.

'La Rosa de Guadalupe' es una original serie mexicana realizada por Televisa, cada episodio de sesenta minutos, nos presenta la dramatización de un caso social, muy común hoy en día, (drogas, prostitución, bullying, etc.), en la que se revela crudeza y sensibilidad humana que culmina con el ansiado milagro verdadero realizado por la Virgen de Guadalupe. La persona que la invoca aparece con la rosa blanca, señal del milagro realizado.

Las historias relatadas en el programa son una fuente de inspiración y esperanza para las personas que están atravesando por un problema. El misterio, el desconcierto y asombro son sentimientos comunes que se generan al ver este programa.

Antecedentes

México no ha sido el pionero en este tipo de series que incluyen casos sociales muy comunes, pero sí ha realizado producciones exitosas. Cuba fue el 'paraíso' de producciones 'de la vida misma' desde que Félix B. Caignet escribiera 'El derecho de nacer'. Otros países también han realizado producciones de este tipo.

En el Perú, existían los llamados "Especiales", de un capítulo, donde se rendía homenaje a determinado personaje religioso. Recuerdo mucho una de estas producciones emitida por Panamericana Televisión, en los setenta, donde Jorge Montoro (recordado actor peruano), personificaba a un inválido quien se levanta de su silla de ruedas gracias al "milagro" de ver frente a su ventana el paso de la sagrada imagen del "Señor de los Milagros".

Lo cierto es que el referente mayor para este tipo de producciones peruanas, aunque con diferente contenido, sería "Tres Mujeres, Tres Vidas", una producción de Blanca Casagrande emitido por Panamericana Televisión en 1976 donde Gloria María y Liz Ureta junto a la siempre recordada Elvira Travesí, presentaban historias, de la vida misma, de 25 minutos cada uno, donde ellas también participaban. En el extranjero también han existido series sociales de este tipo, pero sin duda esta recordada producción nacional dio paso a proyectos como "Mujer, casos de la vida real" realizada en México que es muy similar a la producción peruana. De igual manera "Decisiones" producida por Telemundo.

Hay que dejar claro, que 'La Rosa de Guadalupe' es una serie de muy buena sintonía en el Perú. Nunca defraudó a América Televisión, en cualquiera de los horarios donde era colocada. Fue emitida unos meses en el horario de las 7 de la noche cuando el programa concurso del conductor de televisión, Raúl Romero sucumbía en sintonía (2011). Inmediatamente el reemplazo resultó, porque la producción mexicana "le volteó los números" al otro programa concurso que competía con el de América, llamado "El último pasajero" de Frecuencia Latina. Igual puede decirse cuando se emitió a las 8 de la noche al irse de vacaciones "Al fondo hay sitio" (2012) siendo programada, unas semanas, en el horario estelar de las 9 de la noche. En suma, "La Rosa de Guadalupe" siempre fue el reemplazo perfecto para América cuando tenía que cubrir algún horario y siempre salía airosa. Lo mismo sucedió a las 2 de la tarde cuando alguna telenovela no daba resultado y tenía que ser colocada "de emergencia" durante algunas semanas. Actualmente, se emite, de lunes a viernes, a las 6 de la tarde, con un rating de 12 puntos de promedio y siempre, entre los diez primeros programas.

Es importante precisar que América Televisión ya había producido un remake de 'La Rosa de Guadalupe' llamado 'Solamente Milagros' una producción con cierta similitud a la original mexicana. Lo que las diferenciaba es el 'cambio de santos'. En México era la Virgen Guadalupe, en la producción peruana la evocación iba al Señor de los Milagros. Fuera de ello, la producción nunca despegó, sencillamente carecía de esa intensidad dramática que uno encuentra en cada capítulo de su par mexicana. Además que el fervor religioso se siente en cada momento de la trama producida por Televisa.

¿Versión peruana?


Aunque, poco se sabe del nuevo proyecto de América Televisión, surge la pregunta: ¿Los peruanos sabemos realmente qué significado tiene la Virgen de Guadalupe? Primero que nada, la sagrada santa es un símbolo mexicano que aquí en el Perú, poco se conoce. Nuestro país tiene como referencias religiosas, el Señor de los Milagros, Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres, en ese orden.

El realizar una versión local de un éxito mexicano, lo que deja traslucir es la carencia de libretistas peruanos creativos y talentosos. Como 'Solamente Milagros' fracasó, es mejor copiar, tal cual 'La Rosa de Guadalupe', y eso denota falta de imaginación y habilidad para realizar algo mejor. Aún no hay mayor información sobre los alcances de esta 'producción' que se verían en América Televisión, así que le daremos el beneficio de la duda.

Se dice que el canal ya se encuentra realizando un casting para el elenco que será parte de la versión peruana. Se espera que el estreno se realice dentro de un mes. Cada episodio, reunirá talentos de experiencia con nuevos rostros, que presentarán historias conmovedoras, dramas de la vida real, con un mensaje de esperanza y aleccionador para toda la familia.

miércoles, 18 de julio de 2018

Ojitos hechiceros: romance musical con un final tantas veces mostrado

Pese a todo, 'Ojitos hechiceros' no desentonó. Michelle Alexander confirma que las historias localistas, son su 'fuerte'.

Lima, 18 de Julio 2018, (El Informante Perú).- Llegó a su final "Ojitos hechiceros", la historia producida por Michelle Alexander, que le diera un gran resultado en sintonía. Nunca bajó de los primeros lugares. Esta producción devuelve a Del Barrio Producciones a sus orígenes 'localistas' con más aciertos que sinsabores debido a la vieja fórmula usada por la productora, que jamás tiene pierde, debido a que llega al gusto popular en base a tres puntos fundamentales (historia nacional, música popular y tragedia social).

Ojitos hechiceros: Cantando con el corazón’, es el título original de esta producción nacional realizada por Del Barrio Producciones para América Televisión. La historia finalmente se llamó Ojitos hechiceros, está protagonizada por Melissa Paredes y Sebastián Monteghirfo, producida por Michelle Alexander.

Romance en cualquier lugar de Lima

La pequeña Estrellita (Alessia Lambruschini, toda una revelación) y su padre, Nelson López (Emilram Cossio) que fue abandonado por su esposa Flavia, (Carolina Infante en buena actuación), pasan toda clase de penurias. Injustamente Nelson pasó toda una vida separado de su hija por un crimen que no cometió. Él, le inculcó a la niña la pasión por el canto. Pasan los años y Estrella (Melissa Paredes) se convierte en una gran cantante; en ese mundo conocerá a enemigos, amigos y el gran reencuentro con su padre pasando y esquivando grandes problemas.

Apenas adolescente se enamora de un hombre mayor, Joao Quintanilla, (nuevamente Rodrigo Sánchez Patiño en impecable labor). Pronto se dará cuenta que el hombre en quien confía es un machista mujeriego que termina golpeándola y abusando de ella. Su verdadero amor es Julio César (Sebastián Monteghirfo) un amigo de la infancia a quien no veía desde la muerte de su amigo "Coquito" (Rómulo Assereto en buen papel) y que la marcó en su niñez. El amor renace en la vida de Estrella pero la tragedia la sigue persiguiendo.

Historia que agrada

Sin duda, las producciones de Michelle Alexander siempre han sido objeto de toda clase críticas. Desde sus miniseries irregulares, hasta sus romances rosas sin pegada, podemos discrepar en mucho con los productos que ofrece, pero no podemos negarle, el talento que tiene para desarrollar historias localistas, extraídas del acontecer diario de nuestra urbe. Tiene a un estupendo guionista (Eduardo Adriánzen) quien sabe de memoria la forma cómo crear historias nacionales que combinen el romance con la tragedia que padecemos a diario en nuestro convulsionado país. Desde "Los de arriba y los abajo" (ATV-1989), Adriánzen ha desarrollado ficciones parecidas, todas arrancadas de nuestras páginas diarias limeñas.

Pero, así como su acierto radica en la inteligencia por crear historias localistas de impacto, ha sucumbido cuando ha intentado expandir el romance hacia mundo imaginarios paralelos (Colorina. América Televisión. 2018). En resumen, es hábil en el manejo de historias urbanas, pero resbala en folletines rosas.

Luego de la irregular 'Colorina' (América Televisión. 2018), Michelle Alexander nos presenta un romance popular, propio de aquellos barrios donde la maldad y el amor parecen convivir tranquilamente entre drogas, chantajes y muertes. Lo curioso es que la historia, desde el arranque funciona, y deja sorprendido a más de uno.

Niña encantadora

Para empezar, los inicios son sencillos y hasta nostálgicos, uno se maravilla al observar esa toma abierta, desde un pequeño cerro, donde la cámara enfoca la zona más popular de Lima, lleno de caseríos, ambulantes y mototaxis que le dan realismo y sentido a la escena mostrada. A ello se une la dulce y angelical imagen de la niña Alessia Lambruschini, quien resulta un grato descubrimiento de Alexander. No es casualidad que la pequeña también figure en su siguiente proyecto llamado 'Mi Esperanza'.

La niña es encantadora e irradia simpatía, junto a un experimentado Emilram Cossio protagonizan unos intensos primeros capítulos. Los momentos en que ambos toman el microbús y la cámara ‘entra con ellos’, acerca al televidente con ese mundo diario que vemos día a día. La expresión de los pasajeros y la interpretación del clásico que da vida a la historia (Ojitos hechiceros) son de lo mejor. Le da encanto y efectividad a una trama que no desentona debido a que el enganche resulta ‘simultáneo’ junto al accionar de los villanos, que conviven en sus vidas. Las actuaciones de Carolina Infante y Gilberto Nué, ‘Alipio y Flavia’, contribuyen a que el interés jamás decaiga.

El acierto de los libretistas es que la historia nunca deja de interesar por la identificación del público con la realidad. A ello habría que agregar, los cambios en la imagen de sus actores fetiches. Alexander ya tiene su grupo de actores identificados con cada uno de sus producciones. Aquí observamos a varios de ellos ofreciendo interpretaciones peculiares y con un look (imagen y vestuarios disímiles); que resulta importante para ofrecer una mejor caracterización del personaje a interpretar. Ejemplo, a destacar, Miguel Ángel Álvarez como Jeffrey "Mondonguito" Vega o Nicolás Galindo interpretando a Jair Gómez.

Sin duda, el desarrollo de la historia se centra en la evolución de una cantante en ascenso pese a la envidia y tragedia que ocurre a su alrededor. Incluso, se aprovecha del talento de la pequeña Alessia para ofrecernos canciones clásicas del cancionero popular (cumbias emblemáticas) interpretadas por la niña y, posteriormente por Melissa Paredes (Estrella adulta). La modelo, hoy actriz no decepciona en su debut actoral. El físico mostrado, producto de su embarazo, no ayuda en mucho para una mejor proyección de su imagen, pero la modelo aprende 'bien la lección' y no desentona porque está bien escogida para el papel. Difícilmente otra persona pueda desarrollar un papel, tal como estaba pensado por la productora. En eso demuestran tener buen olfato artístico, Alexander y sus colaboradores.

Cómo señalamos, un acierto resulta combinar el drama con la música; el magnetismo es instantáneo, al escuchar esos clásicos de la cumbia incluidos en un melodrama romántico. Sin embargo, uno de los momentos más atractivos no solo está centrado en la vida de los protagonistas; sino en una pareja secundaria, quizás poco desarrollado, por lo que representaba dentro de la trama. Ser una historia paralela ‘de colchón’, vale decir ‘una vida más’ en el mundo de Estrellita. Nadie esperaba que el romance entre Lester (Micky Moreno) y Nataly (Gina Yangali) crezca y se convierta en un hechizo melancólico gracias a la canción 'Necesito un amor’ de los hermanos Yaipen, convertida en una preciosa balada. La historia se vuelve más que atractiva, no solo por el triángulo amoroso que se teje alrededor, sino por las escenas románticas bajo los acordes de esta intensa balada que se apodera de la pantalla. Esto recuerda mucho al romance de ficción entre ‘Cheíto’ y ‘Mariana’ (Abigail. RCTV. 1988), un romance secundario que se apoderaba de la trama, igual sucede aquí.

La vida de los integrantes de la orquesta no desentona. Todo lo contrario. Un atractivo resulta el retratar crudamente el submundo de las drogas y ver el cambio de personalidad de Rolando (Martín Velásquez) atrapado en dicho submundo; así como la vida paralela de Mario Gavilán (siempre destacando el gran Óscar Carrillo) en amoríos con Sabrina (Cielo Torres) cuyo mano a mano musical con Estrellita al compás de conocidas cumbias, es otro de los motivos de enganche.

Excesos empalagosos

Cómo ya es costumbre, Adrianzén, fiel a su estilo, inserta a la trama el lado corrupto de nuestra política diaria. Felizmente, por el bien de la historia, no repite, Trilce Cavero, el papel de una fiscal corrupta. Esta vez Cath Aguilar interpreta a la desalmada Donatela Díaz quien cae presa por encontrarse en su poder una agenda, escrita por ella, donde describía sus fechorías que la terminan complicando (cualquiera parecido con nuestra realidad política no es coincidencia).

Si bien la historia genera interés. El problema se presenta cuando se le inyecta el melodrama empalagoso, además de un cambio de giro en la personalidad de algunos villanos. Adrianzén, que debe haber visto muchas telenovelas, sabe que el desquiciar, casi al borde de una demencia, a determinado personaje (en este caso, el interpretado por Maricielo Effio) puede resultar atractivo al televidente, siempre que su conclusión resulte tan impactante como su exagerada psicosis. Recordemos, el personaje de Gabriela Goldsmith, en la primer versión realizada en México de 'Simplemente María' (Televisa. 1989), quien fue criticada por no tener sentido, dentro de la ficción, su 'exagerada' locura, concebida solo para levantar sintonía y enganchar televidentes. No así, por ejemplo, el memorable personaje, ‘Tina,’ interpretada por Katia Condos en 'Cosas del amor' (América Producciones. 1998), una personalidad tan descriptiva que justificaba su presencia y final. Aquí Clarisa (Maricielo Effio), sufre una psicosis demoníaca, tan disparatada como su irregular castigo.

Final apático

Ojitos hechiceros’ genera adeptos, pero decepciona a partir del accidente de Estrella, tantas veces mostrada como tan exageradamente realizada. Los guionistas (Claudia Sacha, Jimena Ortiz de Zevallos y Regina Limo), deben comprender que un libreto entregado por la dupla compuesta por Víctor Falcón y Eduardo Adrianzén, debe ser, no solo descriptiva y detallista, sino tratar de innovar, no volviendo a mostrar lo realizado en otras producciones trabajados por ellos mismos. Michelle Alexander debe exigir a su grupo de creadores preparar finales impactantes y novedosos cierres de novela. El público ya percibió lo que nosotros ya habíamos reparado en anteriores comentarios. En todas las producciones de Alexander, se intenta asesinar a la protagonista, hay cárcel para uno de los villanos, y las malas protagónicas no tienen castigo, ‘sobreviven’ para posibilitar una posible continuación.

Por otro lado, el atentado a Estrella resultó de lo más simplista y tan poco trabajado que sacó a relucir las falencias artísticas de Melissa Paredes. Incluso esa vuelta 'al más allá' resulta tan desproporcionado dentro de esta trama, caracterizado por los problemas mundanos de nuestra ciudad, que esos 'sueños románticos' está concebidas más para telenovelas rosas que para tramas localistas.

El capítulo final nos vuelve a mostrar lo mismo de siempre. Estrellita triunfa en el escenario, mientras las villanas unidas frente a una misteriosa mujer juran vengarse de la protagonista (la madre de Estrellita ya no tiene un sentido lógico justificado, sino parece ‘contagiada’ de esa psicosis neurótica ‘al extremo’, incluida para generar suspenso y dar paso a una posible segunda temporada) ¿Otra vez?. Bueno, ya lo hemos sostenido, en plena moda Netflix nos resistimos alargar una historia solo por obtener provecho propio. Del Barrio Producciones ha demostrado que su fuerte son las historias localistas. ‘Ojitos hechiceros’ no defrauda, tampoco el capítulo inicial de ‘Mi Esperanza’, no malogremos un guión, so pretexto, de sintonía asegurada.



sábado, 30 de junio de 2018

'Madre' nueva producción turca llega a Latina

Llega a Latina una nueva producción turca, 'Madre', un intenso melodrama que promete cautivar a los televidentes.

Lima, 30 de Junio, (El Informante Perú).- Muy pronto Latina presentará 'Madre', (Anne, en su idioma original), una serie turca del año 2016, coproducida por MedYapım y MF Yapım y emitida por Star TV. Se trata de la adaptación de Mother, un exitoso drama japonés.

Esta teleserie marca el regreso a la televisión de Cansu Dere, protagonista de exitosas producciones como Sila y Ezel. Además, cuenta con las actuaciones de Vahide Perçin (El sultán y El secreto de Feriha), Serhat Teoman y Gonca Vuslateri.

Anne ganó en la categoría Mejor actor infantil en los Golden Butterfly Awards de 2017, y a Mejor serie extranjera en los Tokyo Drama Awards del mismo año.

La historia

Zeynep (Cansu Dere) es una mujer joven que tiene miedo a relacionarse debido a que fue abandonada por su madre a la edad de cinco años. Ella fue adoptada por una mujer rica, Cahide (Gülenay Kalkan). Su verdadera madre mató a su esposo y fue sentenciada a prisión.

A pesar de que Cahide amaba a Zeynep como si fuera su propia hija, ella se convirtió en una persona solitaria.

Después de graduarse de la universidad, Zeynep quería trabajar como fotógrafa. Mientras esperaba que se concrete esta oportunidad, aceptó otro trabajo como maestra, pero por su propia naturaleza no se sentía a gusto. Sin embargo, conoce a la pequeña Melek y su vida cambiará para siempre.

Melek es una niña muy alegre a pesar de la violencia física y emocional que sufre en su casa. Cuando Zeynep recibe noticias sobre su viaje, se detiene en la casa de Melek para despedirse. Ahí descubre que la niña fue encerrada en una bolsa de basura. Zeynep se convence de que debe ser la salvadora de Melek.

Así es como Zeynep se convierte en su “madre sustituta”, y a lo largo de su viaje junto a la pequeña Melek vivirán varias aventuras.




Sin tu mirada: Moderna versión de un clásico de siempre

'Sin tu mirada' tuvo un final, dicen 'innovador y moderno'. Una adaptación que cambió el esperado desenlace. La niña ciega se quedó con el tercero en discordia y el galán principal, más apesadumbrado, solitario y dubitativo que de costumbre. Delia Fiallo, creadora de este clásico inmortal, protestó pero dicen que en tiempos del Internet y el cable, el romance es cosa añeja ¿Ustedes lo creen?

Lima, 30 de Junio, (El Informante Perú).- Culminó 'Sin tu mirada', una nueva adaptación de la primera gran historia creada por Delia Fiallo, que se alejó de la trama original y generó más de un comentario por su contenido modernizado (cambiado). En México le fue bien en sintonía, todo lo contrario a lo sucedido en Perú que no pasó de ser una historia más.

'Sin tu mirada' es una realización mexicana producida por Ignacio Sada para Televisa y transmitida por Las Estrellas. En Perú fue transmitida por América Televisión en el horario de la tarde. Es la segunda adaptación hecha en México de la telenovela venezolana ‘Esmeralda’ creada por Delia Fiallo en 1970 con los memorables, Lupita Ferrer y José Bardina. La adaptación mexicana está a cargo de Gabriela Ortigoza.

La telenovela está protagonizada por Claudia Martín y Osvaldo de León, con las participaciones antagónicas de Eduardo Santamarina, Luz Elena González, Candela Márquez y Carlos de la Mota. Además cuenta con las actuaciones estelares de Claudia Ramírez, Scarlet Gruber, Emmanuel Orenday, Juan Martín Jáuregui y los primeros actores Ana Martín, Humberto Elizondo, Luis Bayardo y Cecilia Toussaint.

Nueva adaptación

En Televisa, por la cantidad de remakes que realizan y la permanente continuidad en la realización de sus producciones, buscan ‘alternativas’ para mantener la sintonía y no alejar a su público cautivo. Hemos señalado, en anteriores comentarios, que el cable y el Internet, les han pasado ‘la factura’. Y es que, pese a que un clásico telenovelero tenga tiempo de no grabarse, gracias al avance de las comunicaciones, el público puede ver, una y otra, la cantidad de versiones que existen en el mundo sobre determinado título y eso, perjudica a la producción. Debido a este tema, los productores deciden cambiar los libretos.

El problema es que los títulos escogidos para su realización son telenovelas inmortales que más de uno los tiene en mente. Han sido transmitidos por varias televisoras con éxito en sintonía. El público sabe de memoria su argumento y ese final esperado, más de uno lo quiere volver a ver.

La adaptación de Gabriela Ortigoza contiene cambios sustanciales en el argumento original, del que seguramente doña Delia Fiallo no estaría nunca de acuerdo, pero Televisa es una de las empresas que más comercializa telenovelas en el mundo y está de por medio el rating, poderoso caballero en todo negocio televisivo. Por ello, los cambios se dieron y, aunque la idea central no cambia, las innovaciones tuvieron su efecto.

Ahora bien, la escritora cubana con muchos años de experiencia sabe que las adaptaciones no siempre han sido exitosas. Si bien los cambios son bienvenidos. Recordemos, por ejemplo, que 'Simplemente María' (Panamericana Televisión, Perú, 1969), previo al éxito peruano jamás igualado hasta nuestros días, tuvo dos versiones anteriores (venezolana y argentina), totalmente irregulares. Panamericana contrató a la propia Celia Alcántara para que supervisara el proyecto y les dé el visto bueno a los encargados de la adaptación. Ella mejor que nadie, sabía lo que mejor le convenía a su historia porque lo plasmó, lo creó.


Igual sucedió, años después, cuando José Enrique Crousillat produjo en Perú, ‘María Emilia, querida’ (América Producciones, 1999) cuya versión original venezolana llamada "Emilia" fue un éxito (Venevisión, 1979). Vino la propia Delia Fiallo y supervisó los guiones e incluso agregó algunas tramas más. El éxito de la historia y su comercialización en varios países así lo comprueban.

No es el caso de Televisa, donde guionistas y escritores, los hay a montones y además, muy talentosos. El problema ocurre cuando al guión lo convierten en una ficción con excesos dejando de lado el romance clásico 'todo porque eso es añejo'.

Moderna versión

Cómo todos sabemos, la historia de Delia Fiallo tiene dos partes bien definidas. El inicio del romance en el campo y su posterior cambio, de locación, en la ciudad.

En el primer capítulo, conocemos detenidamente el origen de Marina (Claudia Martín) y Alberto (Osvaldo de León). Ellos fueron intercambiados secretamente al nacer en Valle de Bravo. Marina nació en una familia rica y Alberto en una familia pobre, sin embargo al ser cambiados ella creció en el campo con Damiana (Cecilia Toussaint) a quien creía su madre, mientras que él fue criado como el heredero de la fortuna de los Ocaranza.

Aquí conocemos a Luis Alberto Ocaranza (Eduardo Santamarina, impostando una barbaridad). Con el correr de los capítulos, el actor, por su experiencia, se apodera del personaje. En parte, a que el guión tiene un ingrediente adicional que es gravitante para que el público se enganche con su trama. Sus intensas escenas, además del 'exceso' de maldad en personajes claves como la correspondiente a Lucrecia Zamudio (Candela Márquez).

En esta primera parte, destaca Claudia Martín quien sin brillar del todo, sale adelante. Su angelical rostro y su expresión facial le permiten sacar adelante a su personaje interpretando a una dulce muchacha invidente. Eso sí, ni Osvaldo de León, menos su posterior galán, Ricardo Bazán (Juan Martín Jáuregui) están a la altura de sus personajes. No le llegan a los talones de un José Bardina, Fernando Colunga o Víctor Cámara. Menos los contrapartes de estos galanes, los venezolanos Humberto García o Henry Zakka.

El motivo que la historia no fuera del agrado de las mayorías, es precisamente que el libreto nunca les dio un carácter definido a los personajes claves, aquellos que deben luchar por el amor de Marina. Alberto demasiado dubitativo mientras Ricardo, poco expresivo en sus sentimientos.

La historia desarrollada en el campo no suscita ningún cambio en los guiones, pero en su contexto resulta poco atractiva debido a que su desarrollo tiene muchas redundancias tanto en diálogos y escenas. El verdadero cambio se percibe a partir del intento de violación de Marina a cargo de Isauro (muy bien Carlos de la Mota). El desarrollo de la escena es un agregado importante en el desarrollo de la historia. Tal vez debido a los cambios de tiempo, no fue tan especifico en las otras versiones.

A partir de allí se comienza a ver los cambios con respecto al libreto original. Para bien o mal, estos se presentan en demasía. Asesinan a Ramona, el niño pasa a poder de Isauro, el padre de Marina es un desalmado que va a la cárcel junto con su amante quien resulta ser su propia cuñada, Lucrecia asesina a Isauro, además del final más cambiado y polémico en la historia de las telenovelas. Esta vez, Marina se une al 'tercero en discordia' y deja como tonto al galán que la ama perdidamente, pero con el paso de los años la olvida (¿?)

Claro Televisa quiere contentar a todos y, gracias al Internet nos presenta finales alternativos. Tal como se observó en Teresa (Televisa, 2010) donde, previamente en televisión, vimos a la protagonista (Angelique Boyer) ser perdonada por su maestro (Sebastián Rulli); o en La malquerida (Televisa, 2014) donde Acacia (Ariadne Díaz) es perdonada por su madre (Victoria Ruffo). Pero en Internet, el público podía ver el final que más prefiera, es decir el objetivo era contentar a todos.

El problema radica en que, pese a que el Internet es un elemento vital en nuestras vidas, no todos lo tienen en cuenta, al momento de ver el capítulo final de su telenovela favorita. Muchos dan como final ‘real’, lo mostrado a través de la pantalla de nuestra televisión.

Felizmente el momento cumbre, la operación de Isauro y la muerte del doctor Zamudio (Humberto Elizondo), se mantiene en esta trama. Es una escena intensa cuyo momento fue determinante y aumentó la sintonía de esta historia en todas las versiones anteriores. Se agradece el que se haya mantenido. Un momento irrepetible.

El cambio también se produce en el segundo romance más importante de la telenovela. La correspondiente a Vanessa (muy bien Scarlet Gruber) y Paulino (espléndido, Emmanuel Orenday). Era el romance más polémico, el que más debate producía en las anteriores versiones. Recordemos que estos dos personajes nunca pueden unir su amor, producto de las intrigas de la madre ambiciosa. Aquí todo es volteado. En esta versión cristalizan su amor, pero el cambio se nota demasiado forzado. Esta vez la madre es más malvada que las anteriores y es la amante del verdadero padre de Marina. Todo un enredo literario, sin pena ni gloria. Una lástima porque esta pareja lograba adaptarse a lo que exigía el libreto y ofrecían una actuación decorosa.

En suma, Sin tu mirada, fue una producción cumplidora, pero nada más. Por cierto, se dice que podría haber una segunda parte lo que inmediatamente convertiría a este bello clásico en una serie televisiva, ya no sería una telenovela. La moda se impone y los cambios ocurren. Ojalá esto no suceda.