domingo, 8 de diciembre de 2019

Aristemo, la pareja gay que revolucionó México llega por primera vez a Lima

'Aristóteles' y `Temo' los populares personajes que aparecieron en 'Mi marido tiene familia' llegarán a Lima para promocionar al cantante Emilio (Aristóteles) quien incursiona en el canto. 

Lima, 08 Diciembre 2019, (El Informante Perú).- El cantante y actor mexicano Emilio, conocido por interpretar a Aristóteles en “Mi marido tiene familia” (2017) y su spin off: “Juntos el corazón nunca se equivoca” (2019), vendrá al Perú en febrero próximo.

Él es hijo de la cantante Niurka Marcos y del productor Juan Osorio. Tendrá como invitado especial al actor Joaquín Bondoni, con quien comparte créditos en ambas producciones de Televisa.


Como parte del #PerfectTour presentará “Emilio en concierto” este sábado 08 de febrero del 2020 en el Centro de Convenciones Bolívar, de Pueblo Libre. Las entradas están a la venta en Teleticket.

El joven artista de 17 años ha lanzado varios sencillos promocionales para su primer álbum de estudio como “Juegos de amor”, “Labios de miel”, “Viernes otra vez” y “Bronceados de amor”.


domingo, 1 de diciembre de 2019

Este es el tráiler de la nueva versión de Rubí

Comienza la cuenta regresiva para el estreno de la nueva versión de Rubí. El tráiler nos ofrece en 30 segundos el carácter de esta mujer y sus propósitos a futuro. “No me va a tragar la pobreza”, dice esta nueva Rubí generando, desde ya, una gran expectativa.

Lima, 01 Diciembre 2019, (El Informante Perú).- Comenzó la cuenta regresiva para el estreno de la nueva versión de Rubí, una de las historias clásicas dentro del mundo de las telenovelas.

De esta manera, regresa a la pantalla chica, Rubí. La historia narra la vida de una humilde joven, quien espera casarse con un hombre millonario para obtener una vida acomodada llena de lujos, sin importarle engañar a sus seres queridos para obtener lo que desea.

“¿Cómo no me va a interesar la Universidad Privada si está llena de hombres ricos?”, cuestiona Camila Sodi en su personaje de Rubí, cuyo primer adelanto se dio a conocer.

La bella muchacha aspira a tener una vida acomodada sin importarle dejar a su paso una estela de hombres esquilmados, amistades perdidas y mujeres arruinadas.

Rubí está basada en una historieta homónima original de Yolanda Vargas Dulché. La primera versión fue emitida, en los años sesenta, protagonizada por la gran Fany Cano. Dicha versión también tuvo gran acogida.

La segunda versión fue producida por José Alberto Castro para Televisa en el año 2004. Fue estelarizada por Bárbara Mori junto a Eduardo Santamarina, Sebastián Rulli y Jacqueline Bracamontes.


'Rubì' forma parte de la serie Fábrica de Sueños, constituye la tercera realización de estas producciones. Esta nueva versión es producida por Televisa realizada por Carlos Bardassano con guión de Leonardo Padrón.

El tráiler nos ofrece 30 segundos en los que se observa el carácter de esta mujer y sus propósitos a futuro. “No me va a tragar la pobreza”, dice esta nueva Rubí generando, desde ya, una gran expectativa.




miércoles, 27 de noviembre de 2019

Telenovelas peruanas ganan premio Produ Awards 2019

Un logro para América Televisión y Del Barrio Producciones, sus producciones "Ojitos Hechiceros 2" y "Señores Papis" tuvieron distinciones en la categoría "Responsabilidad Social" de los premios “Produ Awards 2019” 

Lima, 27 Noviembre 2019, (ANDINA).- En el marco de la Feria Televisiva Mip Cancún 2019, se entregaron los premios “Produ Awards 2019”, distinción para lo mejor de la televisión latinoamericana, en donde se le otorgó al Perú un lauro en la categoría “Responsabilidad Social”, por las telenovelas “Ojitos Hechiceros 2” y y “Señores Papis”, donde se desarrollaron campañas “Historias que salvan vidas”, para promover la donación de órganos.

“Historias que salvan vidas” también obtuvo anteriormente tres premios en el “Festival Cannes Lions Internacional”.

Dicha cruzada se realizó en alianza entre América Televisión, Del Barrio Producciones, el Ministerio de Salud y Circus Grey.

En la ceremonia de entrega fue el jefe de Audiencia y ventas Internacionales de América Televisión, David Prieto, quien recibió el premio en nombre de América Televisión y Del Barrio Producciones, manifestando su agradecimiento “pues nuestra obligación como productores no solo es entretener, sino llevar un mensaje, a nuestra sociedad”.



miércoles, 13 de noviembre de 2019

En la piel de Alicia: una agresión que marca una vida

Una de las historias más logradas constituyó 'En la piel de Alicia', una trama intensa donde se revelan todo tipo de inmundicias propias de nuestra sociedad, violación, acoso, pedofilia, racismo y corrupción en un guión muy bien desarrollado.

Lima, 13 Noviembre 2019, (Por: Richard Manrique Torralva / El Informante Perú).- Se acabó "En la piel de Alicia" que ha resultado toda una sorpresa dentro de las producciones que, generalmente, presenta Michelle Alexander. Antes de iniciar nuestro comentario, debemos recordar lo que hemos dicho, una y otra vez: "Solamente la continuidad de nuestras producciones nacionales permitirá una evolución positiva en los contenidos'. Lo que nos ha mostrado, con esta historia, el equipo de 'Del Barrio Producciones’ constituye un gran avance.

'En la piel de Alicia' es una telenovela peruana producida por Michelle Alexander (Del Barrio Producciones) para América Televisión. La historia está protagonizada por Ximena Palomino, Érika Villalobos y Bruno Odar; con las participaciones antagónicas de Andrés Vílchez, Javier Valdés, Martín Velásquez, Gonzalo Molina, Norka Ramírez, y Alberick García.

Cuenta además con las actuaciones estelares de Nicolás Galindo, Luis José Ocampo, Karime Scander, Ivanna Vernal, Cielo Torres, Bernardo Scerpella, Carlos Victoria, Muki Sabogal, Óscar Carrillo, Liliana Trujillo, Vanessa Saba, Brigitte Jouannet, Sandro Calderón, Juan Carlos Pastor y la primera actriz Haydeé Cáceres.

Los libretos están a cargo de Rita Solf con el aporte de Abel Enríquez y Tito Céliz, basada en una hecho real.

La historia

Todo es felicidad en la casa de Alicia Huayta (Ximena Palomino). Su madre, Norma Izquierdo, (Érika Villalobos) ha encontrado la estabilidad emocional al lado de su segunda pareja, Jaime Bueno (Bruno Odar). Ambos tienen una hija, la pequeña "Lucy" (Ivanna Bernal). La familia se completa con la inquieta Julia (buen debut de Karime Scander). Las dos adolescentes mayores son hijas de Norma, fruto de su primera relación con Walter Huayta (otra vez interpretando un papel, con las mismas características, Alberick García), un sujeto irresponsable y muy aprovechador.

Alicia es una linda joven de 18 años, campeona de natación, lleva una vida sana y es muy feliz. Ese día, su familia celebra con sus amigos, el ingreso de Alicia a la universidad. Al finalizar la reunión Norma acude, como todos los días, a su centro de trabajo donde labora como enfermera, mientras Jaime autoriza a Alicia, salir y divertirse con sus amigas Rosita (Muki Sabogal) y Gina (Brigitte Jouannet) para celebrar sus logros estudiantiles, en una discoteca del lugar. Inicialmente Alicia no muestra mucho entusiasmo, finalmente acepta, sin presagiar lo que allí ocurrirá.

Antes de partir, Alicia decide terminar con su enamorado "Richie" (Luis José Ocampo). Ella tiene planes de terminar sus estudios y dedicarse a los proyectos que tiene en mente.

Pero esa noche marcará su vida. Alicia es víctima de una agresión sexual. Además fue brutalmente golpeada hasta dejarla al borde de la muerte. Ella es auxiliada por Héctor (muy bien Andrés Vílchez) quién la deja en el hospital y se retira sigilosamente.

A partir de esos momentos, Alicia, la protagonista de esta historia, será testigo de cómo su familia empieza a desmoronarse, sin embargo ella junto a su madre, tendrán que sacar fortalezas para recuperar sus vidas, pero ya nada será igual.

Violencia contra la mujer

La idea central de esta historia gira en torno a cómo una joven se sobrepone a la adversidad tras sufrir un abuso sexual. Pero, el tema va más allá, debido a que nos presentan el bajo mundo de la trata de personas y la pedofilia imperante en los puntos más altos de la política. A lo largo del relato, la idea central va disminuyendo en intensidad, para que las historias paralelas fluyan y tengan su cuota de relevancia, en esta trama, que termina interesando por la fuerza de un guión, pese a todo, bien estructurado.

Sin duda, el tema de la violencia contra la mujer ha sido retratado, muchas veces, a lo largo de la historia de las telenovelas. No obstante, pocas veces una violación ha sido el tema central dentro de un relato. Este tipo de temas, por obvias razones, no eran tratados tan crudamente.

Fue a mediados de los ochenta cuando Delia Fiallo escribe su título más polémico: "Leonela" (RCTV. Venezuela. 1983). La protagonista es violada por un sujeto en estado de ebriedad. Ella queda traumada y su vida se cae a pedazos. Lo polémico vino después. Se casa con su violador.

En esos tiempos aún había reparos por tocar temas tan espinosos. Delia Fiallo fue más allá, quiso mostrar un relato tan sensible agregando un romanticismo, tal vez poco creíble, a un hecho desgarrador que sensibilizó a muchos. La historia original no se emitió en varios países. Con los años fue aceptado como parte de una historia rosa y nada más. Tiempo después, el convivir día a día con este tipo de realidades permitió que realizadores más audaces sientan la necesidad de mostrar el sentimiento y humillación que siente una mujer sometida a este tipo de vejaciones. Así nace, ¿Qué culpa tiene Fatmagül? (Turquía. 2010), la historia de Fatmagül Ketenci, violada por varios sujetos y despreciada por una sociedad hipócrita que conmovió a muchos. La muchacha denuncia a sus agresores y los lleva a juicio. Paralelo a ello, el carácter violento del novio de ella, celoso y vengativo, voltea la historia y la hace más apasionante. La protagonista ya no tendrá, solamente, que enfrentar a su pasado, también a su presente; debido a lo irascible que resulta aquel hombre a quien quiso tanto y al que ya no puede reconocer.

Es importante mencionar que, antes de la realización de esta producción turca, nadie había tocado el tema de la agresión sexual, las consecuencias que traería a la víctima, sus agresores y todos los demás involucrados en este tipo de violencia doméstica.

Estas dos historias son las que más se han acercado a este tipo de temas. Por cierto, hoy en día, todo ha cambiado y por los tiempos que vivimos, esto lo observamos casi a diario en series sociales como 'La Rosa de Guadalupe' (Televisa. 2010)

Tampoco podemos dejar de resaltar que este tipo de temas también eran tratados de manera circunstancial dentro del guión de una historia sentimental, como un aporte narrativo que logre aumentar el interés del televidente en determinado momento de la trama. De esto último, recordamos 'Lucía sombra' (Telesistema Mexicano. 1971), una mujer ciega de nacimiento quién, dentro de todas las vicisitudes que tiene que pasar, una noche es violada por un desconocido. Durante varios capítulos uno no sabe de quién se trata. El problema se empeora porque Lucía queda embarazada. Se sospecha de todos. Por supuesto, eras otros tiempos, el acto fue mostrado casi a oscuras, el director lo dejaba a la imaginación del televidente. El hecho aumentó el interés de sus miles de seguidores. También se rememora "Amor de nadie" (Televisa. 1990), una historia escrita para el mayor aprovechamiento escénico de su estrella, la bella Lucía Méndez, quien es 'vendida' de adolescente a un aprovechado anciano quién la hace su mujer a la fuerza. Posteriormente, ya adulta, es violada por su propio suegro. Toda una gama de 'tragedias' que vive la heroína de esta lacrimógena historia.

Un delito que marca una vida

'En la piel de Alicia' es una historia netamente localista (característica fundamental en las producciones de Michelle Alexander). La historia 'es vendida' como parte de la vida real, en el capítulo final se rinde homenaje a Eyvi Ágreda, una víctima del abuso contra la mujer, una muerte que conmovió a los limeños. Lo crucial, en este relato, es que fácilmente nos compenetramos con su trama, un punto a favor son sus muchas escenas en exteriores, un barrio popular al pie de los cerros (aquí se llama Villa Victoria) donde la mayoría de personajes conviven. Cómo, de antemano, sabemos lo que ocurrirá, producto de la publicidad, todos esperamos lo inevitable.

No importa el inicio de la telenovela, el conocer a los personajes ni la aureola angelical con la que se muestra a la protagonista (dulce, inocente, deportista e inteligente). La historia ‘real’ comienza con la agresión. Ahí se marca un antes y un después. La guionista lo entiende así, por eso son pocos los minutos que tenemos que ver a unos personajes demasiado opacos y unos actores juveniles poco convincentes. A partir de la entrada de Alicia a la discoteca, ya existe un sentido narrativo que mostrar, baile, desenfreno, drogas y hasta cuatro posibles agresores. La escena es efectiva, pero no impactante. No existe rotura de vestidos, golpes previos al acto sexual, risas desquiciadas, todo lo que uno ha observado en temas de este tipo. Pese a todo, la intriga por saber que ocurrió y quién es el agresor, enciende el interés del televidente.

Es claro indicar, que el inicio de la historia, no es de lo mejor. Los jóvenes protagonistas no ayudan a compenetrarnos con la trama. Es la fuerza del guión, la que realmente origina el crecimiento y evolución de los personajes. Érika Villalobos y Bruno Odar, repiten nuevamente el papel de sacrificados padres. Ella aportando 'lágrimas' al drama que comienza a interesar a partir de la tragedia que envuelve a la protagonista.

Misterio sin resolver

Desde la brutal agresión a Alicia, el guión se eleva en intensidad. Una discoteca donde la droga corre como reguero de pólvora, unos asistentes con dispares intenciones, unas muchachas ávidas de diversión y un psicópata en busca de una nueva víctima.

Las consecuencias de dicha violencia, trae consigo la previsible etapa de la recuperación de la víctima y la venganza del padre. Paralelo a ello, el guión agrega dos historia paralelas que tienen como nexo unir a esta familia con más posibles agresores.

Si la familia de Alicia carecía de una mayor fuerza interpretativa, algunos componentes dramáticos en la historia logran mantener la atención y reforzar la trama. Aquí confluyen todo tipo de inmundicias propias de nuestra sociedad, violación, acoso, pedofilia, racismo y corrupción.

Así, observamos a Julia Huayta (Karime Scander, un buen descubrimiento de Michelle Alexander), la muchacha inmadura y coqueta, objeto del deseo de su profesor de colegio, Herbert Palomino (muy bien Rómulo Assereto), quienes merecían mayores escenas por la buena dupla interpretativa que ambos realizaban. El punto de elevación de esta parte dramática es el convencimiento que estamos ante un pedófilo enfermo y lleno de deseo por poseer a la frágil muchachita.

A diferencia de otras realizaciones de Michelle Alexander, esta vez las historia paralelas tienen una buena dosis de intriga y desarrollo narrativo, todas van llegando a su cierre respectivo con viajes o fugas imprevistas. Los conflictos y romances interesan, eso ayuda para bajar en intensidad la tragedia de Alicia, pero siempre actuando como nexo importante en el desarrollo del tema central, como el romance de Pachi con el oficial Joya (muy bien Cielo Torres y Juan Carlos Pastor) y la breve aparición de Walter Mayta (Alberick García), padre de las hijas mayores de Norma, así como los deseos malsanos del alcalde Rufino León en paralelo con la psicopatía de Héctor Hipólito.

Pedofilia y política

Lo mejor de esta historia son las sorpresas que nos brinda la autora, Rita Solf, en algunos momentos de su logrado libreto. El ingreso del exalcalde Rufino León (muy bien Javier Valdés) permite el nexo de la política con el sexo (trata de blancas y pedofilia). Lo importante, es que a diferencia de otros guiones presentados por Del Barrio Producciones, esta vez, los temas políticos, como siempre presente en las producciones nacionales, tienen similitud con la realidad actual y además no hay opiniones personalistas ni 'lecciones de vida', como en el pasado. Apenas un diálogo, amplio, sobre la corrupción que se combate en el país e inteligentemente se combinan diálogos y escenas entre la ficción y la realidad.

Un complemento importante son las buenas actuaciones de dos actores con trayectoria, Javier Valdés y Antonio Arrué, bien compenetrados en sus personajes. La escena en que el exalcalde llega a la casa de Norma y conoce a Julia observándola con lascivia y deseo, es muy logrado. El final para estos personajes resulta imprevisto, una pena que Vanessa Saba no haya estado a la altura de las circunstancias. El momento en que se destapa los orígenes de Ángel Escalante (Nicolás Galindo) requería de una mayor compenetración con su personaje.

Un agresor con historia

Si Héctor Hipólito no es el villano principal, se debe a que la historia nunca se centra en la vida de la blonda Alicia. Si bien la agresión sexual está presente, las investigaciones en torno a dichos sucesos decaen en varios capítulos. Si no cambiamos de canal se debe a los actos mafiosos del exalcalde y sus socios. Con ello se logra el interés deseado por saber, entre otras cosas, el significado de 'los bocaditos'.

No obstante, debemos agradecer a la autora del libreto por mostrar el perfil psicológico de Héctor y los orígenes que conlleva a esa ira y violencia contenida en este desquiciado joven muy bien retratado por Andrés Vílchez. ¡Quién dice que no existen galanes con talento!. El muchacho es un buen prospecto actoral. A diferencia de los patriarcas de la familia Huayta, los conflictivos jefes de familia de los Hipólito Pacheco, compuesto por Oscar Carrillo y Liliana Trujillo engrandecen la trama. Qué bien se ven, a ambos, en cuanta historia les toque interpretar juntos. No desentonan en lo absoluto. Todo lo contrario. Sin duda, Andrés Vílchez, tiene un gran soporte en estos talentosos actores.

La muerte del capitán Juan Hipólito (intensa actuación del gran Oscar Carrillo) es otro de los momentos más interesantes, pese a la incongruencia de la escena (Alessandro amenazando a todos y disparando a su padre ,cuando atrás de él, están todos los efectivos policiales, de lo más estáticos, quienes por sus rostros parecen esperar el clásico ‘acción’ para recién desenfundar sus armas).

Lo malo, es que se desaprovecha el interés que genera el saber quién es finalmente el agresor de Alicia. Faltando 10 capítulos ya se devela al culpable. Para nuestro gusto, debieron esperar hasta los dos últimos capítulos para destapar toda la verdad. Igual sucedió en el pasado, uno recuerda lo sucedido en ‘Natacha’ (Perú. Panamericana Televisión. 1990) cuando el productor Humberto Polar y el libretista Fernando Barreto tiraron ‘a la borda’ el guión cuando destaparon, antes de tiempo, las maldades de Elvira, la villana de aquella telenovela. Aquí no sucede lo mismo, debido a la intensidad por conocer el final de los otros magníficos villanos, (el alcalde y su socio), equiparando la historia e inyectando más suspenso a la trama.

Final con estilo

Pese a todo, 'En la piel de Alicia' convence, atrapa, interesa, un ejemplo de cómo un buen guión puede esconder detalles técnicos e irregulares actuaciones.

Por cierto, hay una cosa que reprocharle a Michelle Alexander, la canción ‘Tú me haces más fuerte’ en la voz de Andrea Torres y la orquesta Papillón es un boom y una buena cortina de presentación para una historia arriesgada que describe esa violencia diaria que existe en nuestra sociedad y las dificultades para lograr justicia. Un tema tan bien interpretado merecía una entrada oficial para una producción que promocione debidamente sus buenas realizaciones. Es justo que sigamos reclamando que las telenovelas nacionales deben contar con una presentación inicial, tan igual como las que existen en las producciones internacionales. No importa que no las programen diariamente, es una forma de promocionar no solamente la historia, sino mostrar el talento actoral y técnico y no mantenerlos relegados, casi en forma minúscula, en la parte de abajo de la pantalla, al inicio de cada capítulo.


Culminó 'En la piel de Alicia' y nos deja un sabor agradable. En tiempos de violencia y corrupción, constituye una historia diferente, valiente y provocadora que termina demostrando que los contenidos pueden ser mejorados merced al talento y la creatividad. Ahora bien, la trama le debe mucho a 'Los de arriba y los de abajo'. (Perú. ATV. 1993), producción que inició este tipo de guiones en donde se combina realidad social y política. Pese a todo, el producto es muy logrado, felicitaciones a Michelle Alexander, Rita Solf y Del Barrio Producciones, junto a ‘Valiente amor’ (Perú. América Televisión. 2016), esta telenovela pasa a ser otra de las producciones más logradas, en el género dramático, por este grupo de realizadores peruanos.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Fábrica de sueños: La usurpadora, más allá de la historia original

No fue lo esperado. "La usurpadora" inició el formato denominado 'Fábrica de sueños' que resultó provisorio para lo que ocurrió después. Una producción totalmente irregular.

Lima, 10 Noviembre 2019, (Por: Richard Manrique Torralva / El Informante Perú).- La usurpadora fue la primera producción que se emitió en la televisión mexicana dentro del formato denominado 'Fábrica de sueños'.

La serie consta de 25 episodios, es una producción de Carmen Armendáriz para Televisa basada en la clásica historia de Inés Rodena, cuenta con las actuaciones de Sandra Echeverría en doble papel junto a Andrés Palacios y Arap Bethke.

La historia (Sinopsis oficial)

Paola Miranda (Sandra Echeverría), la primera dama de México, vive un infierno al lado del hombre más importante del país: el presidente Carlos Bernal (Andrés Palacios). Desde hace tiempo se quiere divorciar y crea un plan después de descubrir que es adoptada y que tiene una hermana gemela. Este consiste en engañar a su hermana, Paulina Doria (Sandra Echeverría), para que asuma el rol de primera dama y luego matarla el día del Grito de Dolores. De esta manera, Paola planifica simular su propia muerte para poder disfrutar de una nueva vida con su amante, Gonzalo Santamarina (Juan Martín Jáuregui), además de vengarse de la mujer que cree que es culpable de haberla separado de su madre biológica.

Paulina vive en Bogotá, en donde tiene un albergue para niños abandonados y cuida de su madre Olga (Victoria Hernández), quien es también la madre biológica de Paola. Bajo una falsa promesa de donativos, Paulina viaja a México, en donde es secuestrada por Paola. Cuando las dos hermanas se encuentran, Paola realiza un chantaje y propone que Paulina usurpe su identidad por dos semanas o de lo contrario mandaría a matar a su madre. Es así como Paulina se convierte en "La usurpadora" y llega a la residencia presidencial de Los Pinos.

El círculo del poder

Recordar lo que constituyó La usurpadora en la historia de las telenovelas, es rememorar anteriores artículos donde se ha analizado sus innumerables remakes e historias paralelas. La publicidad señalaba que esta nueva historia se centraba en la última versión realizada por Televisa en 1998. La verdad, no podemos afirmar eso debido a que la historia dista mucho de la gran producción que realizó Salvador Mejía (con justicia, la mejor versión junto a la original venezolana protagonizada por la gran Marina Baura).

Eso sí, prevalece la idea central de la autora, dos hermanas separadas al nacer, cuyo destino las vuelve unir en medio de conflictos, romances y desgracias.

Esta historia con la que debutó el proyecto 'Fábrica de Sueños', nos concentra al mundo de la política donde el círculo del poder y los entretelones detrás del Gobierno sirven de base para que estas hermanas 'echaran raíces' y formen parte dentro de más de un conflicto.

Antes que nada, consideramos necesario señalar que la guionista Larissa Andrade y su grupo de libretistas; perdieron la oportunidad de condensar una historia más centrada en la situación de estas dos hermanas, que el colocarlas en el mundillo de la política. Primero, localmente Televisa ya ha ofrecido una historia como La candidata (Televisa.2017) donde la política fue retratada minuciosamente. No había más que contar, solo en México (donde obtuvo tanto éxito), esta trama ya había mostrado 'todo', el retratar nuevamente casi lo mismo, aunque sea en cortos capítulos; resulta reiterativo. Mientras a nivel internacional, las llamadas 'narconovelas' grafican el mundo de la política y su nexo con la corrupción a la perfección y no hay más que contar, salvo que nos sorprendan con algún estilo narrativo diferente (no solamente colocando a dos hermanas gemelas como eje central); o un aporte crucial dentro de la trama. Por otro lado, el gran actor Juan Carlos Barreto casi repite el mismo personaje que en el pasado con las mismas características de siempre, el haberlo visto ya en La Candidata, casi con los mismos lineamientos narrativos, oscurecía la trama y todo se volvía más previsible.

Desde el arranque, los mítines, las prácticas amatorias y los hijos conflictivos, ya no generan impacto alguno. A ello habría que agregar lo intermitente que resulta observar 'al impasivo' Andrés Palacios más frío que de costumbre. Si en el pasado uno criticó a otro actor 'estático' como Víctor González (La candidata. Televisa. 2017), el tremendo aporte actoral de contar con una Silvia Navarro a su lado, permitía un 'pequeño' crecimiento actoral de este actor. Aquí, simplemente, no sucede nada con Palacios, relegado mínimamente en los guiones. Por si fuera poco, Sandra Echeverría tampoco destaca como se hubiera pensado.

Pero, centrémonos en las hermanitas, la buena y la mala, las gemelas separadas. Esta vez, nos presentan a una chica colombiana secuestrada y obligada a suplantar a la Primera Dama de México. La idea de la autora siempre prevalece en el guión. La clave del éxito radica en que la actriz escogida pueda tener esa fuerza interpretativa que la diferencie entra la una y la otra. Por ejemplo el levantamiento de ceja de la bella Lucero en el personaje de María Paula en Lazos de amor (Televisa. 1995). Sin ir muy lejos, algunas protagonistas dentro de las otras versiones de este mítico título de Inés Rodena, siempre han tenido más de una característica facial que les ha permitido llevar adelante a su personaje y reforzar su talento interpretativo. Recordemos la sonrisa, entre malévola y sensual, de Angélica María (El hogar que yo robé. Televisa. 1981); el rigor maquiavélico de Marina Baura (La usurpadora. RCTV. Venezuela. 1971) o la fuerza interpretativa de Gabriela Spanic (La usurpadora. Televisa. 1998). Aquí no sucede eso. Simplemente observamos a Sandra Echeverría, tan ejemplar haciendo de buena e impostando, tratando de fruncir el ceño, cuando hace de Paola Miranda.

A diferencia de las anteriores versiones, los guionistas actualizan la trama, ya no hay 'casualidades de la vida' ni misterios sobre el origen de estas dos mujeres. Paola sabe de la existencia de Paulina y aprovecha la situación para engañarla y sacar provecho. Son dos hermanas que nacen en Colombia, una de ellas necesita medicamentos muy caros que su mamá no tiene cómo pagar y por eso la da en adopción a una mujer en México (¿?). Estas hermanas se separan, una crece en Colombia con mucho amor pero muy pobre y la otra en México con una mamá muy superficial que no le da el cariño que necesita pero ha crecido en cuna de oro. Con ello el interés y la venganza es el nexo que une a una con otra.

Sin duda, el mejor de toda esta galería actoral resulta Arap Bethke, muy bien como el investigador Facundo Nava. Aquí se minimiza el papel masculino de Andrés Palacios, debido a ello las pesquisas de Facundo unido a su genuina interpretación lo colocan como un personaje clave en la historia de Paulina. Merecía además un mejor cierre al personaje. Y aquí ocurre una inconsistencia en el libreto. Si la historia, es lo más actualizada posible, no entendemos el por qué Facundo enamorado de Paulina no tiene un digno final. Incluso la poca química entre Sandra Echeverría y Andrés Palacios impide un mayor acercamiento romántico entre ambos (otro flaco aporte del guión).

Al saberse, de antemano, que las gemelas son hermanas. Créanlo o no, uno rememora los noventa, incluso los ochenta. Durante esos años, ya no podíamos creernos ese argumento de dos hermanas ‘iguales’ con que nos vendían la trama, pero su poderosa historia llena de conflictos nos permitía aceptar y hasta validar esas imágenes. En cambio ahora, so pretexto de inyectarle actualidad, observamos a una villana víctima de un presidente que no le quiere dar el divorcio, mientras su blonda hermanita presiona al novio que muere por tener hijos a sabiendas de que ella jamás se los va a dar.

Realización técnica

Pese a todo, Televisa nos brindó una producción técnica aceptable, tal como se esperaba. No se podía esperar menos de tan publicitada realización. Lástima que a la hora de equilibrar las acciones, esto sea dejado de lado debido a que el balance no es de lo mejor. El mitin inicial parece casi forzado, el atentado de la primera dama luce poco menos que fingido, entre otras escenas.

El uso del green screen, en algunos momentos de la trama; una técnica audiovisual que consiste en extraer un color de la imagen (usualmente el verde o el azul) y reemplazar el área que ocupaba ese color por otra imagen o video; ayuda para la concepción y desarrollo de las escenas a observar, pero no lo es todo.

Aquí faltó un mayor peso argumental que justifique todo el gasto técnico que en ella se utilizó. Es cierto, en los libretos ya casi no hay nada que mostrar, todo es lo mismo. Pero, sí existe eso que llamamos aporte argumental, un giro narrativo que ayude a la trama y conlleve a un mejor aporte a la historia mostrada, como lo observamos en la telenovela peruana "En la piel de Alicia" (América Televisión. 2019) del que pronto hablaremos. Aquí, todo, absolutamente todo, ya fue resaltado, criticado y alabado al observar 'La candidata' (Televisa. 2017). Si no la ha visto, lo invitamos a ver esa producción, podrá ver más capítulos y con calidad actoral de primera, todo lo contrario aquí.

Desde el arranque la productora Carmen Armendáriz sabía que serían 25 capítulos y en ellos debería haber enfocado su trabajo, ¿Cómo condensar en tan pocos capítulos una trama que cuente todo con eficiencia, talento e imaginación? Inclusive, el final de Paola, previsible por lo que el guión había mostrado, requería una mejor imaginación narrativa. Uno no puede dejar de recordar grandes caídas en la historia de las telenovelas, la última de las cuáles es la referida a la caída de Nora (Ximena Romo), casi calcada de la telenovela 'El color de la pasión' (Televisa. 2014).

El formato obligaba a que esta nueva historia resuelva sus tramas a un ritmo más acelerado y más adecuado con la actualidad, eficiente acción, condensado drama y un buen casting, era algo mínimo que se podía pedir. Mención aparte merece el romance 'rosa' que nuevamente observamos en las producciones mexicanas. Si inicialmente esto fue digno de resaltar por el tratamiento y las innovaciones que merecían los romances gays (ya no ser relegados a los clásicos maquilladores chismosos), la insistencia por agregar una y otra vez personajes con esas características llega a cansar al televidente. Nadie dice que no se incluyan, pero se debe tener cuidado para no provocar hastío.

Un mal inicio tuvo Fábrica de sueños' que resultó provisorio para lo que ocurrió después. "La usurpadora" fue una producción totalmente irregular, hasta diríamos, con el tiempo será hasta olvidable para el gusto de los televidentes.