domingo, 14 de abril de 2013

ESCOBAR, EL PATRÓN DEL MAL: AUGE Y CAÍDA DE UN NARCO DELINCUENTE

Culmina "Escobar, el patrón del mal", una de las producciones más importantes en lo que va del año.


Lima, 14 Abril 2013, (Por: Richard Manrique Torralva / El Informante Perú).- Uno ve "Escobar, el patrón del mal" y no puede dejar de relacionarlo con la barbarie terrorista que azotó nuestro país en la década de los 80´s. Sin duda esta serie esta tan bien lograda que impacta, conmociona y enaltece a aquellos probos personajes que murieron a manos de la tiranía de este psicópata narcotraficante que logró amasar una fortuna calculada en más de 10 mil millones de dólares.

Llega a su final una de las mejores producciones realizadas en Colombia donde se retrata a la perfección la vida del narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria, mezclada con escenas y relatos ficticios. Fue producida por la cadena Caracol y obtuvo una alta sintonía en su país de origen, además de buenos comentarios y más de una aceptación en los países donde se ha logrado emitir. En el Perú siempre figuró en la lista de los 10 programas más sintonizados por el público.

"Escobar, el patrón del mal" es una historia basada en el libro La parábola de Pablo, del periodista y ex alcalde de Medellín, Alonso Salazar, quien se basó en varios documentos periodísticos y testimonios reales, aunque también incluyó algunos relatos ficticios. La producción estuvo a cargo de Juana Uribe, sobrina del político, mandado asesinar por Escobar, Luis Carlos Galán. En esta realización colombiana también labora Carlos Cano -hijo del ex director del diario El Espectador, Guillermo Cano, otra de las víctimas de Escobar.

Su guionista es Juan Camilo Ferrand conocido también por participar en otras series como El Cartel y libros como Las muñecas de la mafia.

SU HISTORIA

Como es costumbre en este tipo de producciones, la trama comienza con el operativo que dio muerte a Escobar, y los asesinatos de sus víctimas más destacadas, con escenas reales. Vemos una combinación de flashbacks/flashforwards con el propósito de dar impacto para lograr el interés deseado. Tras el "corte" que deja para el final la caída de Escobar, vemos el verdadero inicio de la historia desde sus orígenes como hijo de la profesora de un pueblo cercano a Medellín. Se ve a un Escobar niño al comienzo frágil, viviendo bajo la tutela de su madre, (bien interpretado por Linda Lucía Callejas), una mujer a la que el narco idolatraba y quien oficiaba misas a nombre de su hijo todos los años. Finalmente vemos sus inicios delincuenciales siendo impunemente apañado por la madre. Vemos como al niño Pablito lo pillan por robarse unos exámenes del colegio. Su madre, cuando a su hijo lo expulsan le pegó, pero no por malcriado sino "porque se dejó pillar". La serie tiene frases memorables. La primera es dicha por su matrona: "Pablo, no seas bobo. Si va a hacer una cosa mala, hágala bien".

Se muestra como a medida que va creciendo Escobar se va haciendo cada vez más ambicioso queriendo obtener dinero sin importar lo que cueste. Vemos sus inicios como delincuente que robaba lápidas para luego dedicarse al contrabando y finalmente envolviéndose en el mundo del narcotráfico, donde empieza la historia del hombre más rico en la historia de Colombia, pero también uno de los más peligrosos del mundo.

AUGE Y CAÍDA

Tras este paso llegamos ya al auge de este delincuente, donde es interpretado por Andrés Parra (excelente actuación). Sin duda Parra es Escobar, en toda la extensión de la palabra, la naturalidad de sus actos, la expresión de sus ojos al mandar asesinar o al complacer a su familia o a sus amantes de turno lo pintan de cuerpo entero. El personaje tiene más de una frase, dicha por él, y que es considerada memorable. Por ejemplo, cuando su mujer sospecha de sus infidelidades y al que el delincuente sabe afrontar diciendo: "Esa mujer no significa nada. Solo usted es y será la madre de mis hijos". Y en realidad, todo esto era cierto porque para Escobar, su familia siempre fue lo más importante y por eso siempre trató de darle la mejor vida. Pero su ambición lo llevó hasta los límites más inesperados desde su juventud. Creó un imperio que traspasó fronteras y engañó incluso hasta a los más vivos. Al comienzo de su persecución anuncio públicamente que como buen colombiano "Prefería una tumba en Colombia y no una cárcel en Estados Unidos."

La serie tiene el mérito de reflejar la doble moral de ciertos políticos y se vale de la historia para retratarlos fría y calculadoramente, como lo que realmente son. Estamos ante una radiografía de los tentáculos hasta donde puede llegar la corrupción porque no solo Pablo Escobar se benefició de su dinero, hay que ver, como muchos sectores de la sociedad colombiana (incluyendo la clase dirigencial y los grupos armados) aprovecharon de sus favores, su poder y su riqueza. Hay que ver, como lo más corrupto de este país se unió en torno a Pablo Escobar para lograr sus fines. La serie, pese a alguna que otra imprecisión histórica, logra su cometido. Reflexionar sobre el pasado colombiano y comprobar hasta donde puede llegar la corrupción y el narcotráfico. El momento en que se recrea el collage que se hace entre las situaciones recreadas en la serie con las de archivo es a todas luces positivo porque permite compenetrarnos con la historia.

Uno de los méritos de la serie es la actuación de Andrés Parra quien hace un trabajo magistral en la interpretación de Pablo Escobar, solo hay que ver imágenes de archivo del capo y uno verá a Pablo Escobar en el rostro y el cuerpo de Andrés Parra. hay que verlo en la escena del juramento de Escobar frente a una pista o en la que junto a su lugarteniente cuentan fajos de billetes en una bodega llena de dólares mientras discuten los detalles del asesinato a un alto mando del Ejército que lidera la lucha contra el tráfico de drogas. Esos pequeños gestos, aún más que los balazos, cautivan al espectador.

Las escenas de la violencia en el Valle de Aburrá dan una clara visión de qué forjó la identidad de Pablo Escobar. La serie tiene sus imprecisiones, pero también logra hacernos reflexionar. Prueba de ello es la escena de sus inicios como delincuente cuando le dice a sus secuaces: "Si yo no logro tener 10 millones en cuatro años, me mato". Y cumplió su objetivo debido a su facilidad con este tipo de negocios con los que supo amasar una gran fortuna. El defecto que tuvo fue su gran ego que lo llevó a cometer errores como el ingresar a la política. Logró ser congresista, pero su vida fue destapada. Un ministro de Justicia, honesto lo denunció públicamente y terminó asesinado por este delincuente.

El narcotráfico marcó a Colombia tanto como el terrorismo marcó al Perú. El valor de la serie es recoger ese registro amplio de consecuencias y exhibirlos no para exaltar a los delincuentes, como algunos creen que se hace, sino para quedar grabado en la memoria de sus habitantes como hechos de sangre y dolor perpetrados por narcotraficantes que no tienen misericordia y merecen ser retratados como lo que fueron. "El patrón del mal" y todo sus cientos de personajes lo que pone en escena es un poco de historia y de actualidad. Una pieza de ficción que logra explicar lo que un documental difícilmente podría.

La producción logra un hilo narrativo directo y simple a pesar de la tupida trama económica, social y política involucrada. La cinta brilla también por su bien cuidadoso casting. Es destacable la participación de Vicky Hernández, Christian Tappan como el “primo Gonzalo” y hasta Angie Cepeda como la amante favorita del capo.

Lo malo está en su desabrido final. Muchos esperábamos el collage de escenas de archivo con las propias de producción, mostrando la caída de un sujeto que tenía la capacidad enorme para amar a su familia, y al mismo tiempo la capacidad de una maldad infinita. No se muestra ninguna reacción salvo la de la policía. Nos hubiera gustado que la producción retrate estas reacciones que se dieron en su momento y de la que no terminamos de imaginar.

Otra fuente de discusión, es la parcialidad de la serie y la falta de narrativa sobre eventos importantes que tocan a grupos políticos y políticos vivos. Como es el caso de la financiación a las campañas de Alfonso López y Ernesto Samper por parte de Pablo Escobar, ampliamente relatado por Virginia Vallejo en su libro “Amando a Pablo, odiando a Escobar”.

Quien sabe por cuánto tiempo se hablará de Pablo Escobar, un hombre lleno de matices y caras...es probable que nunca se logre hacer una lectura completa y precisa de este narcotraficante, terrorista y psicópata, de este creyente que oraba junto a su madre al pie de una estatua del Niño Jesús de Atocha. Lo cierto, es que Pablo Escobar hizo historia en Colombia, actuó sobre toda una generación y se recordará por varias más. Pero otra verdad, es que ese tramo oscuro de la historia colombiana nos ha llevado, no solo a los colombianos sino a varios países más, el confirmar que el narcotráfico y la corruptela van de la mano y así como hay delincuentes vendiendo droga al por mayor, también hay personajes de cuello y corbata que se coluden con ellos dejando a su pase sangre y destrucción.

La serie llega su final en un momento en que el Perú se horroriza por los llamados "narco indultos" perpetrados por gente del gobierno anterior. Al ver esta serie más de uno siente que ciertos militares, políticos y empresarios son tan igual que narcos, asesinos y violadores.

Lo bueno es que siempre habrá gente proba que será sacrificada por no vender sus ideales. Hay muchos “Lara Bonilla”, “Rodríguez Gómez” y “Guillermo Cano” en el mundo. Gente que muere por perseguir lacras como estas. La corruptela seguirá enquistada y resulta positivo mostrar producciones de este tipo porque como dice la serie “el que no conoce su historia está condenado a repetirla”.

Esperemos que en el Perú, nuestros productores también se atrevan a mostrar nuestra realidad que tiene mucho de parecido con historias de este tipo. Así como Pablo Escobar mató a miles de personas en Colombia, Abimael Guzmán lo hizo en el Perú. Cosa curiosa, en Colombia aún hay carteles esparcidos en su territorio, mientras nuestro Perú está en peligro de convertirse en una pequeña Detroit debido a la inseguridad ciudadana que se vive actualmente donde se mata por encargo, mientras algunos políticos se llenan de dinero a costa de corruptelas e inmundicias. Así somos, así estamos.

Sin duda “Escobar, el Patrón del Mal” deja más de una lectura.

(*) (*)Twitter: @simplenovelas
www.elinformanteperu.com


4 comentarios:

Sofía. dijo...

Tremenda serie, la de Pablo Escobar. Un ejemplo de cómo realizar producciones de este tipo. Concuerdo contigo, lejos lo mejos de la temporada. Una lástima que llegue a su final.

Gladys dijo...

A mi me parece que este tipo de series hace daño a la población porque enaltece a delincuentes como Escobar. ¿Qué podemos nosotros saber? ¿Como mataron a inocentes y como las chiquillas colombianas remataban su virginidad por acostarse con el capo?. Francamente es una serie, que no dudo, está bien hecha, pero solo sirve para levantar falsos idolos como el tal Escobar.

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo con Gladys ..este tipo de series solo hace apologia a la violencia y a tipos como escobar los ponen como grandes perosnajes cuando es todo lo contrario ..seria interesante q haci hicieran series pero de personajes q si vale la pena ver su historia y biografia porq aportaron algo bueno a la humanidad o comunida o ya sea la literatura ..la verdad prefiero ver una novela rosa antes q esto ..

Darío dijo...

La verdad es una serie que no incita a la violencia sino la describe tal cual porque es necesario que se sepa como está el mundo hoy en día plagado de delincuentes y narcos coludidos en el mundo de la política. Me gustó mucho el actor colombiano que personifica a Escobar. Me parece que se parece mucho al personaje en mención.