lunes, 9 de julio de 2007

NIÑA AMADA MIA: UN EJEMPLO DE COMO SE REALIZAN NOVELAS CON EXITO

El Informante, Lima, 20 Agosto 2003.- La programación de nuestra televisión nacional en materia de novelas extranjeras no ha variado. Luego del cierto auge que tuvo la brasileña El Clon, canal 9 ATV difunde la versión mexicana de Amazonas, titulada Niña Amada Mía y que muchos recordamos ya que la versión original procedente de Venezuela tuvo mucho éxito en nuestro país, a tal punto, que en una de las teletones, no las de Ricardo Belmont, por cierto, sino la creada por la antigua Fundación por los Niños del Perú que presidía en ese entonces Pilar Nores de García, primera dama de la nación, causo tal revuelo y expectativa la presencia de los actores que trabajaron en dicha novela que se llevó el aplauso y la simpatía del público. El tema principal de dicha telenovela interpretada por Jorge Rigó, titulada Sola, fue coreado en los estudios de televisión por todos los asistentes junto a Hilda Carrero y Eduardo Serrano, presentes en dicho evento.

Pues bien luego de un fenecido y aburrido remake realizado por los propios venezolanos en las que dieron el papel principal a nuestra conocida Fedra López (la hija del rumbero Juan Carlos) la novela original de César Miguel Rondón fue comprada por Televisa que con ello abre sus fronteras y comienza, peligrosamente, a comprar todas las adaptaciones de éxito. Recordemos que Simplemente María, original de Celia Alcántara, también es de propiedad del consorcio mexicano que lo tiene en exclusivo por años, no permitiendo que nadie más la adapte. Ocurre lo mismo con las obras de Delia Fiallo. En otras palabras si queremos ver nuevas versiones tienen que ser producto del consorcio mexicano sino nada.

En fín, pero sorprende esta nueva versión que atrapa de arranque al televidente por su ágil argumento que muy poco difiere del original, destacando Sergio Goyri y Karyme Lozano, buen descubrimiento mexicano pero a la que esperamos en nuevas producciones para ver su evolución actoral. Valgan verdades hasta ahora no salen actrices mexicanas de la talla de Verónica Castro, Lucía Mendez, Jacqueline Andere y Angélica María, ello tal vez originado por la torpe decisión mexicanista, de dar oportunidad a, como diría la periodista peruana Magaly Medina, calabacitas y no actrices de verdad, porque salvo Thalía las demás son conocidas y exitosas en su país y en las sucursales que tiene Televisa alrededor del mundo pero sin el arraigo y la popularidad de las antecesoras. Karyme Lozano va por buen camino pero aguardemos un poco más.

Lo que sí el desbalance actoral es característica de esta producción, no vemos bien al buen actor Erick del Castillo, su rol del machista y pérfido padre Clemente Soriano, dista mucho del toque actoral que le dio el actor venezolano José Oliva como Emilio Lizárraga en la versión original. En igual situación están los co-galanes del mismo. Eso sí Antonio Medellín y Otto Sirgo demuestran que son duchos en estos oficios y sientan precedente en dicha producción.

Veremos como continúa la telenovela aunque no tiene tantos adeptos en nuestro país constituye una buena alternativa en las noches para los que esperan fielmente el programa de Magaly Medina. ¿O no?.

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