Buscar este blog

lunes, 1 de octubre de 2007

CAMINO A CASA: EL RETORNO DEL PROTAGONISMO INFANTIL


Lima 30 Jun. 2006, Richard Manrique Torralva/ El Informante.- Los niños siempre han sido “un gancho” comercial para asegurar la sintonía. Muchas veces las caras dulces y las “inocentes travesuras” han conmovido a los televidentes. Lejano son los tiempos cuando Andrea del Boca (para mí gusto demasiado dulzona y casi siempre antipática) cautivó a la teleaudiencia con la clásica versión de Abel Santa Cruz titulada “Papá corazón” (Argentina-1973). Cuando los niños tomaban la posta en el protagonismo de alguna telenovela o serie infantil era casi segura la audiencia y aceptación de los televidentes como lo fueron también las distintas teleseries que existieron a partir de la versión de “Jacinta Pichimahuida” (primera versión argentina de la posterior versión mexicana de la telenovela infantil “Carrusel”). Sin contar los talentos de Graciela Mauri (“Mundo de juguete” y “Gotita de gente”) y hasta la carismática Lucero Hogaza en la versión mexicana de “Andrea celeste” llamada “Chispita” (México- 1982) además de recordar en las antiguas cintas mexicanas a la simpática Evita Muñoz "Chachita".

En nuestro país también los niños, por momentos, acapararon la atención de los televidentes con diferentes resultados. Tenemos el caso de Laurita Reyes en “Natacha” o Stephanie Cayo en varias producciones locales hasta llegar a Mayela Lloclla, hace un par de años, en la miniserie sobre la cantante Dina Paucar; ahora, también hubo su contraparte como lo que sucedió con las series de regular aceptación llamados “Esos chicos de ahora” y “Travesuras del corazón”, entre otros. Como vemos los éxitos teniendo a niños como protagonistas, casi siempre, han dado grandes resultados. Pero para que ello suceda tiene que haber un completo estudio actoral con estos pequeños pues no todos logran tener ese “don innato” al momento de actuar o esa frescura que el director intenta que impriman en cada uno de sus parlamentos.

Ahora que el auge de las miniseries continua por la senda del éxito, nuevamente la dupla Susana Bamonde-Michelle Alexander nos presentan su nueva producción titulada “Camino a casa” que tiene en el papel estelar al pequeño Johan Mendoza recordado por su papel en la miniserie “Chacalón” (basada en la historia del popular cantante de la cumbia peruana).

Junto a Johan se une el experimentado actor Ramón García, su contraparte en esta historia acerca de un niño que emprende toda una aventura buscando a su madre (¿se acuerdan de Marco?). Sin embargo la miniserie no tiene nada que ver con el popular dibujo animado basado en una parte del libro “Corazón” de Edmundo de Amicis. Más cerca está a varias cintas japonesas. El otro día durante una proyección para periodistas de una cinta cinematográfica en un Centro Cultural alguien nos dijo que la miniserie, en mención, era una copia de la película de Takeshi Kitano, El Verano de Kikujiro (Kikujiro no natsu, 1999). Este columnista no ha tenido la oportunidad de ver dicha cinta; sin embargo dentro de la filmografía del país del sol naciente han existido muchas cintas que se parecen al guión de la dupla Bamonde-Alexander.

Pues bien, como ya lo hemos adelantado inicialmente, la miniserie relata la historia de Daniel Seclén más conocido como “Camote” que vive con su abuela (Siempre destacable la actriz Haydeé Cáceres) quien lo ha criado con mucho amor logrando que el pequeño viva feliz sin el dolor de no tener una madre a su lado. Sin embargo un hecho inesperado hace que el niño sienta la soledad y la ausencia de la persona que le dio el ser. Al cruzarse en su camino Emilio del Carpio (Ramón García) un hombre acostumbrado a aprovecharse de los demás para su propio beneficio; ambos emprenden juntos, a insistencia de la abuela, toda una aventura para buscar a la madre del pequeño (Marisela Puicón) sin embargo no cuentan con el acoso de Equis (Luis Cáceres) que busca incansablemente a Emilio para saldar viejas cuentas del pasado.

Más allá de las tediosas comparaciones con una u otra versión. No podemos dejar de acordarnos, lo que siempre leíamos de niños, las viejas aventuras de Memín Pinguín, revista mexicana de la pluma de Yolanda Vargas Dulché que relataba las aventuras de un niño de color y sus amigos cuya autora presentaba un segmento dentro de la historia original, que a diferencia de las telenovelas, no formaban parte de la trama, sino era producto de una "historia paralela" con principio y final que permitía encontrar a singulares personajes entrelazados dentro de la trama original; lo que ocasionaba una agradable variación del guión a la par de acercar al protagonista principal con la teleaudiencia merced a que el niño con sus “travesuras” y “su habilidad” para solucionar las distintas situaciones con las que se enfrenta, siempre será el héroe dentro de cada segmento logrando con ello que la audiencia se identifique más con este personaje.

En “Camino a casa” intentan hacer lo mismo y aprovechan la simpatía que irradia Johan Mendoza para lograr que lleve todo el peso del guión llevándolo por un viaje que esperan este “lleno de peligros y enredos" para que solo el pequeño logre desenredarlo y de una manera feliz.

Johan más conocido en nuestra farándula como “el pequeño chacaloncito”, por la miniserie que le dio popularidad, es un niño que tiene carisma, cae simpático, pero le falta un mayor estudio actoral, por ejemplo a “la pureza de sus diálogos” le falta una buena dicción además que muchas de sus "aventuras” son de lo más absurdas. Por ejemplo en la historia del hombre de la playa y sus dos hijas (preciosas Vanessa Jeri y Sandra Arana) el guión no tenía sentido y acabo como empezó, totalmente intrascendente. Una pena porque se desperdició a un actor con gran talento como es Jorge Chiarella.

Asimismo, a las aventuras del pequeño “camote” le falta una mayor exploración en las historias de los personajes con los que se entrelazan los protagonistas. No hay un villano cruel ni una malvada despreciable. Todos son historias simplonas, dulzonas y muy intrascendentes. Humberto Cavero como el explotador de niños causa sonrisa y no interés. Eso sí los pequeños actores que lo secundaron y que acompañaron en alguna de las aventuras a “camote” salvan algunas de las escenas con la ayuda de una estupenda Tatiana Espinosa, Rodrigo Sánchez Patiño, con un papel parecido al que hizo en la miniserie sobre la vida de Augusto Ferrando; y Luis Cáceres no desentonando, más por sus tics actorales, que por el papel que le han dado. Otra que da gusto comprobar su frescura y talento al actuar es Mayela Lloclla como una juvenil delincuente, véanla actuar y comprueben la simpatía que irradia en cada uno de sus parlamentos.

El afiche promocional da a entender que es un comic televisivo, nada más ajeno a la realidad aunque seguramente fue para aprovechar el éxito de “La gran sangre”. La sintonía le ha otorgado a esta miniserie la popularidad que esperaba, pero ya es tiempo que la dupla Susana Bamonde-Michelle Alexander sorprenda con algo mejor. Popularidad es ganancia más no calidad ni exportación. Y en ello por lo menos la productora “Capitán Pérez” lleva varios puntos de ventaja. A no dormirse en sus éxitos pues por el bien de las producciones nacionales esperemos cada vez mejores series y novelas (producción tan relegada últimamente). Eso sí, la que se lleva los laureles es Frecuencia Latina quien en ese horario ha desplazado a Magaly Medina, aunque las palmas muy merecidas sean para todo ese equipo humano que intenta hacer producciones locales en nuestra alicaída televisión. Por eso es meritorio su esfuerzo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Será la misma historia que CAMINO A CASA película 2017 con el actor de quisiera ser millonario?