jueves, 6 de diciembre de 2007

POR LA SARITA: SALUDABLE PRESENCIA DE TALENTOSOS ACTORES


Lima, 31 Julio 2007, (Por: Richard Manrique Torralva / El Informante Perú).- Sarita Colonia es un personaje popular que con los años y en base a sus voceados milagros se ha convertido en un personaje de tradición y leyenda en nuestro país. Son muchos las que la veneran y crece día a día el número de personas que aducen haber obtenido un “favor milagroso” de aquella mujer que murió muy joven, pero que ha perdurado en el corazón de muchos peruanos.

Provinciana y humilde como muchos, Sarita Colonia Zambrano fue una mujer bondadosa y trabajadora que llegó a la capital con los deseos de sacar adelante a su familia. Con tan solo 16 años y luego de morir su madre, Sarita volverá a Lima, vivió en la ciudad cuando tenía diez años de edad, para trabajar como empleada doméstica, vendedora de pescado, verduras, artículos de tocador así como en cafeterías y lecherías buscando el sustento para sus hermanos menores. Desde joven amo la vida de entrega a Dios, por lo que siempre trató de ayudar a su prójimo así no tuviese nada. Querida por muchos. Sarita se enferma de un posible paludismo pernicioso que le quita la vida a los 26 años. Es aquí donde se inicia el fervor y amor por esta santa de los pobres, de los olvidados, de los emergentes y de todos aquellos que le ven como un ejemplo de gratitud a Dios.

Tenemos ahora esta miniserie producida por Michelle Alexander que nos relata la historia de la llamada santa limeña (irregular Mayela Lloclla), una mujer bondadosa y trabajadora que llega a la capital con los deseos de sacar adelante a su familia. La trama presenta en forma paralela tres historias de familias envueltas en sus propios problemas. El contador Franco que roba por sacar adelante a su familia (excelente Christian Thorsen) y al que se le cruza una mujer, Valentina, quien es obligada por las circunstancias en prostituirse (excelente Tula Rodríguez) secundado por un inescrupuloso proxeneta (Bien Luís Cáceres). Por otro lado tenemos a una familia (José Luís Ruiz y Norka Ramírez) cuyo hijo con habilidades en el fútbol sufre un aparatoso accidente. Mientras un habilidoso peluquero homosexual sufre la discriminación de su padre, el egoísmo de su hermano y la envidia de sus colegas (excelente Oscar López Arias).

Esa es la base de una historia llevada ya anteriormente por Michel Gómez, más completa e interesante que esta miniserie de Michelle Alexander, por la sencilla razón que la presencia protagónica de Urpi Gibbons era más completa y convincente que esta protagonizada por Mayela Lloclla.

Aquí el tema central (la historia de Sarita) pasa totalmente inadvertida pues Alexander omite varios detalles de Sarita y jamás, pese a su interesante historia, la hace crecer pues la convierte en un ser inalcansable con “demasiada santidad” que jamás logra interés, salvo cuando aparece el italiano inescrupuloso (Nicolás Fotiniatto), en donde la historia parece que se prepara a despegar pero como la característica del personaje es "tan celestial", sencillamente vuelve a su insoportable monotonía.

Sin embargo la historia de Alexander se sostiene por la convincente actuación de tres actores que logran una buena compenetración con sus personajes dentro de un guión que acierta en dos de las tres historias paralelas, la del preso y la prostituta y, pese a su irregular trama, la del estilista y su familia.

Ambas historias sobrepasan en interés al tema central. Mejor la del empleado preso que la del estilista homosexual porque la historia se complementa por un buen desenvolvimiento de la pareja central que merecía más capítulos pues tanto Christian Thorsen como Tula Rodríguez lucen perfectos dentro de la historia. La cárcel donde se desarrollan los problemas fue muy bien escenificada. Hasta Manolo Rojas como el “faite” convence a pesar que no mostraba esa rigidez y expresión corporal que dicho personaje requería. Nosotros recordamos a un “faite” esplendido como lo fue ese “Supay” del film “Reportaje a la muerte” interpretado magistralmente por el actor Aristóteles Picho. Esa caracterización si denotaba trabajo e inspiraba “respeto” en la pantalla. Pero claro, Rojas hizo lo que pudo teniendo en cuenta que su formación es más cómica que dramática.

La solvencia de esta parte del guión se observa en dos buenos momentos. Cuando Franco (Christian Thorsen) se conoce con Valentina (Tula Rodríguez) y cuando el “faite” (Manolo Rojas) le dice a Franco (Christian Thorsen) que “la mujer que se enamora y soporta a un preso es la que vale”.

Tula Rodríguez gusta y crece. Sin duda Alexander sabe el talento que tiene y la coloca en el lugar apropiado dentro de sus producciones mientras Christian Thorsen se complementa muy bien en la trama. Noten la diferencia que existe entre el actual Thorsen y el que se inició en la irregular versión de “Nino” (que por coincidencia la repite en estos días Panamericana).

Mientras la historia del peluquero homosexual que sufre la discriminación de su padre, el egoísmo de su hermano y la envidia de sus colegas se sostiene en base a la excelente actuación de Oscar López Arias. Hemos visto innumerables caracterizaciones de homosexuales y pocos han salido airosos en el papel. Sin duda estamos acostumbrados a los gays cómicos que tantas veces vemos en la televisión. Pero la caracterización de López Arias va más allá y nos presenta a un gay con gestos y sentimientos propios en este tipo de personas que, muchas veces, guardan por vergüenza su opción sexual y afloran su “yo femenino” en el momento menos pensado. Por ejemplo cuando siente atracción hacia el modelo de su mismo sexo. Sin duda López Arias luce muy bien como “Pandora” y merecía una mejor historia.

"Por la Sarita" entretiene y nos presenta solventes actuaciones. Lástima que nadie se atreva a realizar proyectos mayores (llámese telenovelas). El hecho que sea rentable realizar miniseries no indica sino conformismo por obtener billete fácil. Ya lo dijeron los actores locales Karen Spano y Leonardo Torres Vilar, que se niegan regresar a la televisión hasta que los actores nacionales sean bien remunerados y se tenga mayor respeto hacia su integridad. Cuando entenderán que las producciones giran en base al talento actoral y al grupo técnico que los dirige. Nunca uno será más que el otro. El atrevimiento por proponer cosas mejores traerá como consecuencia que las producciones nacionales puedan salir adelante. Quien no arriesga no triunfa. Veremos hasta cuando dura esta mina de productores y ejecutivos televisivos.



No hay comentarios: