miércoles, 30 de noviembre de 2016

SIMPLEMENTE MARÍA: ¿EL FINAL DE LOS CLÁSICOS LIBRETOS?

Ingresando al último mes del 2016 repasemos algunas producciones no comentadas que tuvieron cierto protagonismo durante el año previo a nuestra Lista de Nominadas al 2016. Una de ellas fue "Simplemente María", nueva adaptación mexicana.

Lima, 30 Noviembre 2016, (El Informante Perú).- A partir de esta semana nos tendrán de manera más seguida comentando algunas producciones dejadas de lado durante el año, pero que vale la pena comentar; además de escribir sobre el final de Al fondo hay sitio, El regreso de Lucas por Perú, Vino el amor y Tres veces Ana por Televisa, algunas producciones turcas, entre otros. Todo ello antes de dar a conocer nuestra lista de candidatas a "Lo Mejor del 2016".

Este año tuvimos las oportunidad de ver en nuestras pantallas la nueva versión de Simplemente María realizada por Televisa, una telenovela producida por Ignacio Sada Madero, una adaptación del clásico libreto de Celia Alcántara y a la vez basada en la versión mexicana de 1989 producida por Valentín Pimstein.

La historia fue protagonizada por Claudia Álvarez, José Ron y Ferdinando Valencia, y con la participación antagónica de Arleth Terán. Además cuenta con las participaciones estelares de los primeros actores Ana Martín y Humberto Elizondo.

La historia

María (bien Claudia Álvarez) es una hermosa e ingenua joven mestiza que parte de su querido pueblo natal tras huir del acoso de Isauro Correa, (Josué Arévalo), un hombre al que no quiere. Al llegar a la Ciudad de México, María deslumbra con su belleza a Alejandro Rivapalacio, (muy efectivo José Ron), un apuesto estudiante de medicina, heredero y sucesor del emporio hospitalario de su familia, quien de inmediato se propone conquistarla.

María se entrega al amor de Alejandro y queda embarazada, lo que la llena de ilusión, sin embargo, su felicidad se derrumba al darse cuenta que Alejandro no está dispuesto a casarse con ella. Por lo que resuelve salir adelante sola con su hijo, quien será su razón y su motivo.

Transcurren veinte años hasta llegar a nuestra época actual. Cristóbal Cervantes (Ferdinando Valencia), confiesa sus sentimientos a María, pero ella no puede volver a creer en el amor. Cristóbal decide darle tiempo para curar sus heridas… Serán muchos los encuentros y desencuentros de este triángulo amoroso, serán muchas las villanías a las que se enfrente María, pero saldrá fortalecida hasta convertirse en una prestigiada diseñadora de modas. El amor volverá a tocar a su puerta… pero en su esencia siempre será… Simplemente María.

¿El final de los clásicos libretos?

Simplemente María resultó la última producción que lanzó Televisa con capítulos habituales de 120 como máximo. Después de esta producción llegó el corte de sus producciones a 60 y 80 capítulos como máximo, incluyendo la llegada de series mexicanas de regular calidad, eso lo comentaremos en nuestro balance anual de fin de año.

Lo cierto es que Simplemente María resultaba la estrategia perfecta para resurgir el género melodramático y demostrar a las nuevas generaciones que los viejos libretos si pueden volver a desempolvarse.

La realidad fue diferente. Al igual que la adaptación de Muchacha italiana viene a casarse, la trama interesa, los protagonistas no desentonan y las maldades vuelven a ser efectistas. Todo bien. Lástima que esta adaptación carezca del romance intenso, el melodrama dramático, además de la sencillez y pureza que caracterizaban a algunos personajes claves dentro del clásico peruano.

Los que hemos disfrutado de la versión peruana de Simplemente María, la mejor de todas las versiones emitidas, no podemos dejar de destacar la simpleza de los diálogos, el talento actoral y, sobretodo, el melodrama plasmado dentro del argumento no con reacomodos efectistas sino con diálogos sencillos cuyas escenas simplistas eran tan intensas que terminaban destacando.

Nada de eso percibimos aquí. Es cierto. Estamos en otra época, pero seguimos insistiendo que, teniendo claro cómo se trabaja este tipo de libretos, el producto puede resultar positivo.

Del campo a la ciudad

El libreto original de Simplemente María nos muestra un melodrama crudo, realista y romántico. Es el triunfo de una mujer que sale adelante en base a su propio esfuerzo y logra la felicidad eterna tras duros avatares propios de la vida misma. En este 2016 donde predominan las redes sociales y el amor "fácil", observamos el predominio de lo efectista por sobre el drama romántico. Algunos personajes son resaltados más que lo demás. Se mantiene la idea original, pero el drama está adaptado en base a lo producido por Valentín Pimstein quien supo esconder el drama rural bajo los lineamientos de contar con una villana efectista con escenas aparatosas que captaba seeguidores, eliminando para siempre el sentido lógico de esta historia rosa.

En este siglo, María es una mujer blanca, rubia, de facciones finas y dientes perfectos. Claudia Álvarez le da vida a este emblemático personaje, no lo hace mal. Tiene escenas imponentes. Su experiencia le permite sacar adelante el personaje. El problema son los libretos, no ella. Igual podemos decir de José Ron quien parece ser el actor ideal en caracterizar todos los papeles que, en el pasado, sacó con brillo Ricardo Blume.

Sin duda se complementa bien con Álvarez, los golpes, tragedias y romances hacen efectivas y destacadas el desenvolvimiento actoral de esta pareja. Mientras Ferdinando Valencia empieza bien y saca adelante su papel por su inocultable parecido con el personaje que interpreta, pero carece de esos tics interpretativos y simpatía innata que le imprimió el gran Braulio Castillo a su personaje en el Perú. Un profesor bondadoso, capaz de anteponer sus sentimientos solo con el propósito de ayudar a María en su superación personal.

La pensión de Doña Feli administrado por la gran Ana Martín carece de un mejor realismo urbano a la par que sus "inquilinos" no tienen la trascendencia necesaria para interesarnos por sus vidas. Pueden ser fácilmente prescindibles. Los personajes lucen pintorescos, no hay calidad humana que aflore en algún momento de la trama.

El guión mantiene la idea central, del campo a la ciudad. María es una campesina que llega a la capital y encuentra un amor que trae muchos sufrimientos. La villana que reemplaza a la exagerada Gabriela Goldsmith (en la versión mexicana de Valentín Pimstein) es Arleth Terán como Vanessa Rivapalacio. Ya hemos hablado acerca de este personaje. Lo peor de la historia adaptada por los mexicanos es convertir a la hermana de Alejandro en un ser perverso, casi demoníaco, exageradamente malvada. Sus atentados y asesinatos lucen como sus diálogos, aparatosos y encendidos en nada comparado al perfil que tiene originalmente este personaje dentro del guión de Celia Alcántara caracterizado espléndidamente por la gran actriz Carola Duval en la versión peruana cuyo personaje tenía un sentido lógico al momento de cometer sus maldades. Era una mujer egoísta y engreída, muchas veces, mostrando increíblemente un lado bondadoso y eso la elevaba notablemente.

Esta vez, la Vanessa mexicana tiene como "compañeras", personajes  tan exageradamente malvadas como ella. Karina (Carmen Becerra) tiene efectistas villanías y su muerte es tan aparatosa como su vida. Lo mejor de esta nueva adaptación es que los libretistas sugieren que Vanessa está "obsesionada" con Alejandro y les espanta a las mujeres.

Por otro lado, una de las mejores actrices de esta versión resulta Mariluz Bermúdez como Diana, la esposa de Alejandro. Sin duda, merece un mejor papel y no, el que le dieron recientemente en la desastrosa, Las Amazonas.

Simplemente María tuvo sus adeptos, pero plantea la constante pregunta ¿No se puede adaptar clásicas historias a nuestra vida actual?

A lo largo de nuestras columnas ya hemos planteado varias hipótesis. Lo cierto es que seguimos esperando el que alguna vez tengamos esplendidas adaptaciones de los clásicos de siempre. No perderemos la esperanza.



TODO LISTO PARA EL ESTRENO DE "VBQ TODO POR LA FAMA"

América Televisión presentó su nueva producción  "VBQ todo por la fama", secuela de "Ven baila quinceañera", que reemplazará a "Al fondo hay sitio".
Lima, 29 Noviembre 2016, (El Informante Perú).- América Televisión presentó su nueva producción "VBQ todo por la fama", secuela de "Ven baila quinceañera", que será estrenada este martes 6 de diciembre en el horario estelar de las 8 de la noche. La historia reemplazará a "Al fondo hay sitio" cuyo final será el día lunes 5 de diciembre.

En la conferencia de prensa fueron presentados los actores que protagonizarán la nueva entrega de la sintonizada telenovela de América TV. Muchos son rostros conocidos que participaron en la primera entrega. A ellos se unirán nuevos actores cuyos personajes tendrán mucho que ver en la vida de las jóvenes quinceañeras.

Tal como sabemos, tres jovencitas compiten en un concurso de baile para tener la fiesta de quinceaños soñada, sin embargo la tragedia y el escándalo ensombrece el evento cuyo desenlace podrán ver a partir de este martes 6 de diciembre.

Entre los nuevos rostros destacan: Daniela Camaiora, Emilia Drago, Fiorella Penanno, Diego Carlos Seyfarth, Gonzalo Alonso Ruiz, Michelle Soifer, entre otros.

domingo, 27 de noviembre de 2016

AMÉRICA TELEVISIÓN ESTRENARÁ LA VIDA AMARGA

Lima, 27 Noviembre 2016, (El Informante Perú).- América Televisión estrenará este jueves primero de diciembre, La vida amarga, nueva producción turca que ingresará a la programación de esta televisora.

La vida amarga cuenta la historia de la vida de una pareja que a pesar de tener un amor sincero, la miseria cambiará todo el rumbo de su destino cuando la joven decida dejar a su amado Mehmet por el lujo que le dará otro hombre.

La historia

Mehmet Kosovalı (Kenan İmirzalıoğlu) y Nermin Yıldız (Selin Demiratar) son dos muchachos que viven en un barrio de Estambul. Ambos están perdidamente enamorados y cuentan con la plena intención de casarse, pero su condición paupérrima se los impide. Pese a su situación, ellos trabajan para que el sueño de ambos sea cumplido; Mehmet trabaja de soldador en un astillero, mientras que Nermin trabaja en una estética. En su trabajo, Nermin conoce a Ender Kervancıoğlu (Oğuz Galeli). Ender es un hombre rico que se enamora de Nermin, pero ella lo rechaza.

Un día Nermin al ver lejanas las oportunidades de sacar adelante a su relación, decide casarse con Ender para acceder a una vida de lujos, dejando a Mehmet en el pasado. Por su lado, la vida de Mehmet se vuelve amarga, pero él decide esforzarse más y cobrar venganza por el amor de Nermin.

La vida amarga, nueva producción turca que podrás ver a partir de este primero de octubre a la 1 de la tarde por América Televisión.

sábado, 26 de noviembre de 2016

LA COLORINA: PROYECTO ENCARPETADO


Lima, 26 Noviembre 2016, (El Informante Perú).- Pasan los meses y el proyecto de realizar La Colorina en el Perú sigue sin visos de producirse, mientras los medios impresos "buscan protagonistas" y deslizan nombres cuando el proyecto aún no es oficial.

Lo que empezó como una historia que iba ser producida este año, ahora fue trasladada al 2017 pero aún sin confirmación oficial, solo pura especulación; según lo que deslizaron la productora y algunos artistas durante la preventa que realizó América Televisión hace algunos días.

Según el hermano y representante de la modelo, Milett Figueroa, Helmut Lindner, decidieron dejar atrás ese proyecto porque se postergó demasiado y ahora la joven actriz, se dedicará a una nueva producción de América TV.

Mientras Michelle Alexander, aseguró: “Milett va a estar en ‘Solo una madre’ (anunciada en la preventa como nuevo proyecto de la productora), tiene un personaje que no tiene nada que ver con Milett de la vida real. Una chica que trabaja en el mercado de flores, sin maquillaje ni tacos ni nada. Es un reto para ella”.

Debemos recordar que desde el inicio, Milett era la casi segura protagonista de la historia. Ahora se la deja de lado  y algunos medios deslizan nombres alegremente como el señalar que la actriz Magdyel Ugaz (sin porte ni perfil para el personaje) será la nueva Colorina peruana.

La realidad es que esta historia de Arturo Moya Grau solo está sirviendo para fines comerciales. El proyecto está encarpetado.  Hasta dudamos que Televisa haya dado aprobación o simplemente retrocedió en dar permiso para su realización en el Perú.

Lo cierto que esta "telenovela imaginaria" solo sirve para generar titulares o explotar guiones. Recordemos que Michelle Alexander lo ha publicitado en sus últimas dos telenovelas (en el guión, los actores hablan de una cabaretera llamada Colorina).

En realidad esta producción no tiene visos de tener fecha de inicio y, tal parece, que solo sirve para fines publicitarios y nada más. Veremos que ocurre el próximo año.

martes, 8 de noviembre de 2016

MIS TRES MARÍAS: MELODRAMA DEMASIADO LIMITADO

Culmina "Mis tres Marías". No estuvo a la altura de otras producciones de Michelle Alexander, pero se aplaude el esfuerzo. América tuvo un buen año, en cuanto a producciones nacionales. la mayoría gozó de buena sintonía.

Lima, 08 Noviembre 2016, (El Informante Perú).- Culmina "Mis tres Marías" la última producción de Michelle Alexander para América Televisión.

La telenovela está protagonizada por David Villanueva y Vanessa Saba. Con las actuaciones de María Grazia Gamarra, Silvana Cañote y Zoe Arévalo, las participaciones antagónicas de Andrea Montenegro, Paul Martin, Gonzalo Molina, Rebeca Ráez y Ricky Tosso, quien después fue reemplazado por Óscar Carrillo. Además participan Christian Domínguez, Mauro Ramírez, Stefano Salvini, Rodrigo Sánchez Patiño, Fiorella Díaz, Emanuel Soriano, Karina Jordán y Pierina Carcelén.

Es una historia original de Víctor Falcón, Eduardo Adrianzén y el debut de Claudia Sacha como co-guionista. Además fue la última producción donde participó el destacado actor y comediante Ricky Tosso, quien falleció cuando aún se grababa la telenovela, siendo reemplazado inmediatamente por el actor Óscar Carrillo en el personaje de Gaspar.

LA HISTORIA

Leo (David Villanueva) y Elena (Andrea Montenegro) son una joven pareja de esposos que deciden migrar a la capital con sus tres hermosas hijas: María Esperanza (Francisca Aronsson, de niña), María Soledad (Mía Owens de niña) y María Paz (Micaela Zarzaburu - bebé) en busca de oportunidades y de una mejor calidad de vida, aunque no poseían una vida llena de lujos y comodidades, el amor y la unión eran los pilares de esta soñadora familia.

Pero un día todo se desvaneció, Elena decide abandonar a su familia y Leo es encarcelado injustamente, dejando así a sus menores hijas en la más absoluta orfandad, pasando tiempo después a custodia de diferentes familias.

Tras algunos años, Leo recupera su libertad y no pierde la esperanza de reunir a toda su familia. Es así que decide ir en busca de sus tres hijas, María Soledad (Silvana Cañote de adulta) fue la primera a quien encontró, debido a que había sido cuidada durante todo el tiempo que Leonardo estuvo en la cárcel por su tía Olga (muy bien Rebeca Ráez). La segunda a quien encontró fue a María Paz (bien, Zoe Arévalo de niña), que había sido adoptada por Jaqueline (Vanessa Saba), una buena mujer que luego se enamoraría de Leonardo, quien para encontrar a su peuqeña, tuvo que robar datos del albergue en donde ella había estado.

La última fue María Esperanza (María Grazia Gamarra, de adulta). Ella había creído que su padre había muerto en el motín de la cárcel, y en el momento en el que Leonardo la encuentra es cuando sus tres hijas estaban reunidas en el gimnasio. Tiempo después, aparece Elena, la esposa de Leo, quien había desaparecido; y según ella fue secuestrada antes de fugarse. La mujer explica que se trataba de un ajuste de cuentas, y ahora está dispuesta a recuperar a sus tres hijas y a su esposo.

OPACOS PROTAGÓNICOS

"Mis tres Marías" tiene el mismo formato que las anteriores producciones de Michelle Alexander. Tragedia, maldad y romance. Sin embargo resulta muy inferior en su contenido, en parte, por mostrar las mismas características que tuvieron otras producciones de Alexander. Por momentos, parece, que estamos viendo "Mi amor el Wachimán", una serie que realizó estas productora compuesta de tres temporadas y que se percibe en varios capítulos de esta realización y no por la presencia de María Grazia Gamarra y Christian Domínguez (los protagonistas de aquella trama), sino por las mismas tragedias, exceso de maldad, y hasta similares matanzas, tan proclive en este tipo de guiones que garantizan un público cautivo que siga con interés este tipo de excesos.

Ahora bien, aquí lo hemos dicho muchas veces. No siempre las telenovelas tienen que ser creíbles. El exceso de guiones parecidos se debe a que las ideas se agotan; por eso se apela a los remakes y a las fantasías románticas. Ejemplos, lo hay a montones. El problema radica cuando lo inverosímil se convierte en estúpido e intrascendente.

Por otro lado, tenemos el escaso desempeño actoral de los protagonistas. Observamos, por ejemplo, como en el primer capítulo, llamado a engancharnos y compenetrarnos con la historia, termina resultando irrisorio y poco atractivo. Primero, el señor Villanueva que pasó la primera prueba, en su debut actoral, al ser el galán de Pierina Carcelén en "Amor de madre", se convierte aquí en un padre tierno y amoroso de tres hijas mujeres que sucumbe a los problemas que se le presentan. Es el prototipo de hombre sufrido. Un rol difícil, porque no es fácil ser un galán maduro cuya tragedia ensombrece su vida porque un día, de buenas a primera, su esposa lo abandona dejándolo con sus tres pequeñas niñas. Aquí se debe mostrar fuerza actoral, talento y capacidad histriónica que logre ese efecto deseado con el público.

Lamentablemente el español carece de una mayor experiencia actoral que le permita llevar el peso de esta trama. Debemos recordar, que el mundo de las telenovelas nos ha entregado solventes actuaciones de padres “encargados de sus hijas”; desde Ricardo Blume en "Mundo de Juguete" hasta Diego Olivera en "Amorcito Corazón". El actor español carece de ese amor paternal que enarbola la historia, no hay esfuerzo ni talento interpretativo, incluso hasta sus lágrimas resultan demasiado fingidas.

Pero si eso sucede aquí, sus compañeras de reparto tampoco destacan como debieran. Vanessa Saba no es la actriz adecuada para ser la protagonista de esta telenovela. Demasiada acartonada y muy impasible en varias escenas donde se requiere mayor fuerza vocal y una mejor tensión dramática. Ni que decir, de Andrea Montenegro, en una opaca actuación, la más baja entre los actores protagonistas.

Una pena. Creíamos que la Montenegro nos ofrecería una mejor actuación como las que ofreció en Colombia. Ella vuelve a nuestro país con más años a cuestas, una excesiva delgadez y un rostro demasiado desencajado que en nada ayuda al momento de intentar convencernos que es una desalmada y desnaturalizada madre.

Al parecer, Alexander necesita con urgencia un buen director actoral. Es que, muchas son las escenas en donde los actores necesitaban de alguien que les indiquen que estaban ante un momento trágico y que debían demostrar amor, sufrimiento o pasión. Por ejemplo, parecía que Vanessa Saba le costaba mucho besar a Villanueva y este, ser más creíble al momento de llorar o demostrar lamento a la hora que pasaba por un problema.

Pese a todo, Adrianzén encuentra una atractiva situación-conflicto con que enganchar al televidente, pero resbala cuando nos muestra detalles tan infantiles como “casarse cuando las niñas ya están crecidas”. Además la trama del campo a la ciudad ya resulta trillada, incluso visto hasta el hartazgo en las anteriores producciones de Alexander.

Si esto ocurría con sus protagonistas, en cambio, las hijas de Leo, sin destacar, resultaban lo más atractivo de esta singular familia. Es que "las tres Marías" no desentonan en lo absoluto. Las jóvenes María Grazia Gamarra, Silvana Cañote y, sobretodo, Zoe Arévalo, quien lucía muy natural, encantaban en presencia y soltura.

Si la historia sale adelante, no solo es por su intenso conflicto efectista, sino porque Adrianzén y su grupo tienen una sólida historia paralela que se vende por sí misma. Es la turbulenta relación de Francisco "Pancho" Ortega (Rodrigo Sánchez Patiño) dividiendo su amor entre su esposa Dora (Julia Thays) y su amante Emma (Karina Jordán). El talento de los guionistas con las historias mundanas, de la vida misma, se pone a prueba aquí. Alexander, no necesita actrices con belleza y frivolidad ni galanes corporales. Sus actores son tal como se puede ver en cualquier distrito limeño. El sacavueltero existe así no sea un “adonis” ni ella sea una princesa de cuento.

Aquí el mérito de Adrianzén y sus guionistas es mostrarnos una historia real y cruda, sin mucha espectacularidad, todo es retratado tal cual. Pancho es un hombre, como muchos en la vida, que ama a su mujer, que no es precisamente exuberante, todo lo contrario. Y tiene a Emma una mujer capaz de todo con tal de amar a su hombre, incluso anteponiendo el amor de su hijo. La historia tiene un cierre detallista, incluso intenta ser inesperado. Lástima que la ausencia, otra vez, de un buen director de cámara y una dirección actoral adecuada impidan que esa escena sea mejor coreografiada. Emma se asesina pero carece de un diálogo más convincente y un buen plano abierto que centre la muerte como un momento melodramático importante a destacar.

La historia correspondiente a Marcelo y Pamela es la más simplista de todas; sin embargo tiene momentos a destacar gracias a la buena actuación de Fiorella Díaz quien sobresale como la sufrida Pamela. Mientras Cathy Sáenz como "La Bárbara" sabe combinar los momentos cómicos con los trágicos de su personaje. No se extralimita en las exageraciones. A todo esto, ¿Siempre tiene que existir un personaje bufonesco dentro de una telenovela?

Finalmente, los villanos son la clave para que una historia de este tipo sea llevada con éxito. La mejor, Rebeca Ráez como la tía Olga, mujer fría, calculadora, desalmada. Así como es capaz de asesinar, también lo es a la hora de sentir cariño a los seres a quienes quiere realmente con lo demuestra hacia su sobrina María Soledad. Mientras el personaje de Paul Martin tiene las mismas características de Agustín Irigoyen, papel que le tocó interpretar en "Mi amor el Wachimán". Los guionistas no le dan otra característica a “Octavio”, que lo diferencie de aquel padre desalmado de la mencionada serie.

Mención aparte merece el personaje de Gaspar encarnado primero por Ricky Tosso (quien por lo mostrado, al inicio, le otorgaba cierto aire misterioso al personaje, incluso interesaba saber cómo terminaría su personaje). Su sensible fallecimiento impidió culminar con este rol, siendo reemplazado por Oscar Carrillo, un gran actor que merecía un mejor libreto. El momento de su muerte es un claro ejemplo de cómo los guionistas dejan escapar una brillante oportunidad para recordar que la maldad nunca triunfa. Gaspar muere en el cuarto donde se encuentra Octavio, pero su muerte carece de ese melodrama impactante que consolide la escena. Como lo fue, por ejemplo la muerte de Josefina Pardo Figueroa en "María Emilia, querida", sin mucha sangre, ni melodrama urbano, dicho fallecimiento fue sencillo, pero a la vez impactante. En suma, algo que grafique mejor que todo se paga en este mundo.


ACARTONADA TRAMA

Cómo decíamos líneas más arriba, el problema de la telenovela es que sus guionistas repiten los mismos clichés mostradas en anteriores producciones de Michelle Alexander que ya hemos visto en otras oportunidades. Ni siquiera cambia algunas situaciones. Elena va a la iglesia a matar a Leo y Jacqueline. No lo logrará, pero hace poco  vimos algo parecido en “Mi amor, el Wachimán”. Incluso el final del villano Vicente (Gonzalo Molina), en la cárcel, hablando a la cámara, es el mismo cierre que tuvo Vanessa Saba y Andrea Luna, en las otras realizaciones de Alexander. Todo es, tal cual, ya lo hemos visto en otras producciones.

Además, las escenografías, casi, son las mismas, no hay un interés por cambiar de ambiente escénico, una buena locación en exteriores, mostrar una lluvia intensa para alguna escena violenta, un romance en un parque, una cárcel que luzca más natural y no terriblemente ajena a la realidad y con presos impostando una barbaridad.

Si, en su momento, destacamos "Amor de madre" es porque la tragedia se percibía como tal y Vanessa Saba, pese a todo, era una buena villana además, el hecho de centrar la historia dentro de un ámbito popular (Gamarra) le daba vida a la trama, mientras “Valiente Amor” filmada en verdaderos escenarios cusqueños mostraba, calles poco comunes, agilidad narrativa, todo esto unido a dos villanos memorables.

En cambio en "Mis tres Marías" todo se hace notorio. Con el correr de los capítulos, uno percibe cuál es la intención de los guionistas, como el regreso de Elena (Andrea Montenegro) cuyo retorno estaba "cantado" pero su misteriosa huida merecía ser mejor explorado.

Otro detalle importante es su irregular edición. Esta vez, por simplificar una escena obviando detalles que se supone estás demás, muchas veces nos quedamos con la intriga por saber, por ejemplo, cual es la actitud que toma Jacqueline al no encontrar a su hija Rafaela secuestrada por Octavio, o el mostrar qué expresión toma Marcelo al saber que Pamela se va a Trujillo.

Un detalle más. Es común observar dentro de los guiones de Adrianzén repetir a los personajes ya conocidos en otras telenovelas suyas y colocarlas en las actuales. Aquí hace lo mismo y coloca a la Fiscal (Trilce Cavero) encargada del caso de Emma (Karina Jordán), un papel ya mostrado en "Valiente amor".

Entre los momentos favorables, tuvimos escenas destacadas como el reencuentro de “Las tres Marías” y el momento en que Jacqueline le dice a Rafaela que es hija de Leonardo.

En resumen, "Mis tres Marías" resultó un producto muy por debajo del nivel ya mostrado en otras producciones de Michelle Alexander. La historia quedó en el intento. Esperemos que Eduardo Adrianzén se tome un buen descanso y el próximo año nos ofrezca mejores guiones. De hecho el aporte de Claudia Sacha le puede dar mejor estilo e ideas a las futuras producciones que Alexander tenga entre manos. Para otra vez será.