miércoles, 7 de noviembre de 2007

LA GRAN SANGRE 3: BROCHE DE ORO PARA UNA SERIE EXITOSA


Lima, 19 Diciembre 2006, Richard Manrique Torralva / El Informante.- Culmina la tercera entrega de La Gran Sangre un producto altamente exitoso y que sirvió para dar el espaldarazo final al grupo de Carmona, Miyashiro y todo el equipo de “Capitán Pérez” que supieron brindarnos entretenimiento y diversión con este grupo de “héroes de la calle” que se apoderaron del horario estelar gracias a que sus creadores aportaron ingenio y creatividad, algo que muy poco se ve dentro nuestra alicaída televisión.

Esta vez nos presentan la tercera entrega de su exitosa serie en la que luego de la muerte de Mandril (Pietro Sibille), se vive caos y desconcierto entre los miembros de La Gran Sangre. En medio de la confusión, Raquel, Johan y Cobra (Norka Ramirez, Joel Ezeta y Luis Cáceres), intentan convencer a Dragón y Tony (Carlos Alcántara y Aldo Miyashiro), de no abandonarlo todo, pero ambos se entregan a su dolor, y devastados, toman cada uno su rumbo.

Mientras tanto, el Conde (Genial Haysen Percovich) se recupera para enfrentarse por fin de su antiguo enemigo. Para ello se une a una nueva fuerza del mal: el Gringo, poderoso capo del narcotráfico, que junto a sus secuaces toma las riendas de la venganza contra La Gran Sangre. Junto a él, luchan Ming Nao (Angie Jibaja), experta en seducción; Doncella (Lita Boluarte), experta en venenos; y Roble, experto en la lucha cuerpo a cuerpo. A ellos se unirán, Verdes y La Seca, quienes, luego de haber estado alimentando su ira, esperan ansiosos para atacar.

Ésta vez, los malignos ya tienen ventaja. Y La Gran Sangre deberá vencer primero su propia vulnerabilidad, para superar el mayor de sus desafíos, pues en esta temporada, el reto será uno sólo: sobrevivir.

En esta oportunidad tenemos dos momentos bien definidos en la trama, la presencia del Gringo y sus secuaces junto a la “la resurrección” del Mandril en una secuencia no muy lograda y luego la unión con el Conde que en está oportunidad logra perfeccionar aún más a su personaje, Haysen Percovich junto a Roxana Yépez que se consolida como la Seca y que deja “chiquita” a Ming Nao (Angie Jibaja) en ese extraordinario mano a mano actoral que deja ver las limitaciones de la Jibaja en materia de actuación. (Algunos pensarán, que mejor se vaya a las pasarelas).

Y es que a pesar que en líneas generales esos villanos son bien diseñados, las limitaciones se dejan ver en la actuación personal de cada uno de ellos, por eso la historia del Gringo y sus “actos delincuenciales” no lograban consolidarse en la historia. Tuvo que aparecer el Conde y sus secuaces para que la trama retome esa agilidad que propicio el interés de la teleaudiencia.

Carmona ahora nos presenta, digno de algún film de Menahem Golam, a todo el grupo disparando a diestra y siniestra dejando "en ridículo" a la policía y desperdiciando la historia del Mandril en una sosa secuencia de su resurrección. Sin embargo el ingreso del Conde nos muestra la consolidación de los personajes de Percovich y Yépez y levanta la historia.

Lo mejor de esta tercera entrega son los cómicos diálogos del Cobra (excelente Luís Cáceres) con los demás integrantes del grupo. Porque si en “Gamboa”, Llosa y su grupo nos permitió observar con agrado, allá por los ochenta, ese diálogo lleno de lisuras y mentadas de madre, tan propio en cualquier diálogo cotidiano. Aquí en la Gran Sangre, como todo hombre de barrio, Carmona permite el diálogo soez, grosero y “cachoso” que tanto recordamos cada uno de los televidentes cuando íbamos al colegio, estábamos en el barrio o en la esquina de la cuadra.

Dentro de las actuaciones destacan, aparte de Roxana Yépez y Haysen Percovich, Lita Boluarte que levanta su actuación como Medusa, una especie de “Poison Ivy” chola. Esos rasgos, gestos y facciones de la actriz le dieron a Medusa un personaje enigmático y conflictivo, merecía tener mayor participación. También Luís Cáceres está insuperable como “el Cobra” y dentro de los nuevos villanos que reemplazan a los ya fallecidos destaca Marisela Puicón que nos convence como villana (mejor está como mala que como Virgen de la cumbia).

Cierra el año “Capitán Pérez” con este final de la tercera entrega de la Gran Sangre, a todas luces, un producto exitoso y uno de los mejores logros de producción del año. Ya habrá otras páginas que destaquen el gran logro de estos muchachos que sin duda los incentiva a otros proyectos. Estamos seguros que “La Gran Sangre” continuará para beneplácito de sus fans. Esperamos con ansía ver que planes tiene Carmona y Miyashiro en torno al próximo personaje de Melania Urbina y también ver a Tula Rodríguez en acción dentro de esa galería de villanos que pasan al grupo de los populares de la tele. Eso sí harían bien los productores en presentar pronto en formato DVD las tres entregas de la serie porque el comercio informal los ha puesto en la mira y ya se observa copias vergonzosamente ofertadas en el mercado informal. Esperamos más de “Capitán Pérez” y ¡que se cuiden los malditos!....

Y finalmente, porque será uno de los últimos artículos que escribimos, antes de la evaluación del año, permítanos una licencia para hablar en primera persona y mostrar nuestro agradecimiento por los correos electrónicos que recibimos, tanto del Perú como del mundo (Gracias amigos de Miami y México), por las críticas que inauguramos en El Informante en torno a series nacionales y telenovelas de todas partes. Nos agrada sobremanera que opinen y compartan con nosotros estas entregas que hacemos. Y agradecer a algunos cibernautas del país que nos dicen que los comentarios que hemos hecho en torno a La Gran Sangre han coincidido con algunas entregas posteriores de la trama. “Como si nos leyeran los productores” como lo manifestó Ana Marcela de San Miguel o Gustavo Sandoval de Miraflores. Comentarios como estos y las de muchos otros nos obligan a seguir creciendo y presentarles, fiel a nuestro estilo, novedades en nuestra web que les presentaremos a partir del 30 de enero cuando, luego de nuestra vacaciones, volvamos con el nuevo diseño de El Informante.

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