domingo, 18 de abril de 2010

EL ROSTRO DE ANALÍA: UN ROMPECABEZAS DIFÍCIL DE ARMAR


Lima, 18 Abril 2010, (Por: Richard Manrique Torralva / El Informante Perú).- Nos deja "El rostro de Analía" un remake del clásico "María, María", que constituyó un éxito absoluto en el Perú y que fue transmitido por América Televisión en el horario de las 8 de la noche. Y es que, sin duda, la versión original de Humberto “Kiko” Olivieri resaltaba por su novedosa historia además de contar con una pareja protagónica sumamente talentosa (Alba Roversi y Arturo Peniche).

Para este 2010 Telemundo presentó una nueva versión de este éxito televisivo que dista mucho de su antecesora y que nunca logró brillar como su trama original. “El rostro de Analía” es una producción de Telemundo que tuvo en los roles estelares a Elizabeth Gutiérrez y Martín Karpan, además de la presentación estelar de Gaby Espino quien aparece en los capítulos iniciales de la trama, así como en su episodio final. La novela fue escrita por el escritor venezolano Humberto “Kiko” Olivieri y fue dirigida por David Posada y el peruano Danny Gaviria.

EL ROSTRO DE ANALÍA: LA HISTORIA
Mariana Montiel, (impecable Gaby Espino en los primeros capítulo de la trama), es la joven y hermosa Presidenta de ANGEL'S, la aerolínea para ejecutivos fundada por su padre, (José Guillermo Cortines). Ella ha sido muy hábil, astuta y sagaz en los negocios aunque en su vida sentimental la historia es completamente distinta, pues no ha sabido proteger lo que más quiere en el mundo: su propio matrimonio. Desde que conoció a Daniel Montiel, (Martín Karpan), se enamoró perdidamente del apuesto y brillante arquitecto, con quien sostuvo un apasionado noviazgo que dio como resultado a la hermosa Adrianita, un bebé que ninguno de los dos esperaba y la razón para acelerar un matrimonio que salvaguardara el apellido de la prestigiosa familia Andrade.

El matrimonio entre Mariana y Daniel se va deteriorando con el paso del tiempo lo que dejo a Daniel herido y triste. Esta oportunidad la aprovechó Sara, (Maritza Rodríguez), la bella prima de Mariana, una envidiosa mujer que siempre le tuvo celos por ser la favorita de la familia. Sara finalmente logra convertirse en la amante del marido de su prima, a la vez que su desmedida ambición la lleva a formar parte de la mafia de Ricky Montana, (muy bien Gabriel Porras), el capo más peligroso de la ciudad de los Ángeles. Mariana logra descubrir los fraudes de su prima al usar la empresa familiar para lavar dinero y al reunir las pruebas necesarias para demostrarlo, esta se da cuenta a tiempo y le pide ayuda a su peligroso socio.

Montana, como una manera de probar la lealtad de su personal, le asigna la misión a Ana Lucía Analía Moncada, (Elizabeth Gutiérrez), a quien ha estado intentando convertirla en su amante sin éxito. Ella debe asesinar a Mariana. La bella Analía se ve en la obligación de aceptar la misión pues debe eliminar cualquier pista que acerque al capo a su verdad: ser una infiltrada de la policía en la organización de Montana, para entregarlo con las autoridades y vengar la muerte de su ex-novio quien fue asesinado por Ricky Montana debido a los celos.

El día de su aniversario, Mariana descubre la infidelidad de su marido y en un arrebato de dolor, deja la fiesta del aniversario de su matrimonio para encontrarse de cara a la muerte; Analía sube al carro de ella para supuestamente asesinarla, pero el estado de Mariana las lleva a ser víctimas de un accidente donde Analía muere y Mariana queda gravemente herida y desfigurada.

Cuando todos creen que Mariana había muerto. El doctor Armando Rivera, (como siempre impecable Daniel Lugo) y su asistente Roberto, (Jorge Consejo) la encuentran quemada y desfigurada, así que deciden reconstruir su rostro, usando un procedimiento experimental de clonación aún sin ser aprobado por los parámetros de la ley; sin embargo, el verdadero problema viene cuando sin saber, que la foto y la identidad que encontraron cerca del accidente, no son los de Mariana sino los de Analía, el doctor Armando Rivera equivocadamente reproduce el rostro de Analía en Mariana la cual debido a los fuertes traumas, Mariana pierde la memoria completamente.

Pasados unos años, Mariana (con el rostro de Analía) ve que los esfuerzos por recuperar la memoria son en vano y decide salir al mundo para intentar recuperar su vida. Sin saber que el destino le tiene preparada una sorpresa, reunirla de nuevo con su familia y su esposo y entre ellos dos resurge aquel gran amor que jamás murió. Todos tratan de que Mariana recupere la memoria y recupere su vida (por supuesto que la de Analía). Al tiempo el Dr. Rivera comparando las muestras de sangre se da cuenta del error que cometió y trata de enmendarlo.

Tiempo después, Roberto el asistente del doctor Rivera, descubre otra terrible verdad, Analía no está muerte sino fue escondida, por años, por Rivera quien la mantuvo dormida por mucho tiempo. Sin embargo, luego de estar recuperada, la verdadera Analía se fuga, y logra llegar a la policía, la cual corrobora que hay dos mujeres (Mariana y Analía) con el mismo rostro.

HISTORIA TAN POCO ENTENDIBLE COMO CONFUSA No todos se enganchan a una telenovela desde sus primeros capítulos. Hay algunos que lo hacen a partir de la mitad de los capítulos emitidos y otros, cuando la telenovela va tomando cuerpo, en sus últimos 50 capítulos, donde la trama, se supone, está en su mejor momento.

Así tenemos el caso, de “Corazón salvaje” (Televisa-2009) que levanta mucho, en interés, a partir del acercamiento de Regina” (Aracely Arámbula) quien contra su voluntad, se casa y emprende viaje con Juan del Diablo (Eduardo Yáñez) ó en el caso de “Mar de amor” (Televisa-2009) cuya trama es irregular, pero que levanta mucho en interés, por la bien entrelazada historia que tienen consigo, una adaptación de la inolvidable “María del mar” (Venevisión-1976), que fuera protagonizada por la casi olvidada, pero siempre talentosa, Chelo Rodríguez quien junto a Arnaldo André conquistaron a los televidentes de muchos países. En nuestro país gozó de muy buena sintonía y del que hablaremos con mayor precisión cuando comentemos esta nueva versión que comienza a interesar, sobretodo para los que la siguen a través del cable.

A través de estos dos ejemplos pretendemos demostrar cuán necesario es que el guionista siempre tenga presente que la audiencia no siempre es cautiva y así como unos dejan de ver una producción, otros en cambio les comienza a agradar a la mitad de la producción, así no la hayan observado desde sus primeros capítulos y muchos menos tengan idea de que se trata su historia.

Y es que basta con observar una buena secuencia, una mirada de amor, o un complot malévolo, para que el televidente se enganche y continúe con la historia.

Sin embargo, en “El rostro de Analía”, hay que esforzarnos mucho por comprender su trama porque con el correr de los capítulos se sobrecarga demasiado merced a que su historia, no sólo tiene que ver con la tan mentada reconstrucción del rostro, sino que esta vez Kiko Olivieri le agrega el tema de la clonación, y ello es usado hasta la saciedad perjudicando mucho en el desarrollo de su historia. De esta manera, observamos durante toda la novela como Mariana se transforma en Analía, luego Analía “resucita” y hay dos mujeres con el mismo rostro, posteriormente Daniel es herido mortalmente y el tan mentado doctor lo vuelve a resucitar "cual Lázaro en las páginas bíblicas", para colmo Sara se desfigura el rostro y el doctor usando sus tan mentados métodos la reconstruye facialmente y la vuelve tal cual estaba antes. Todo tan repetitivo que desdibuja el tema central de la telenovela.

Es que, “los milagros” del doctor Armando Rivera, no tienen consistencia, lucen demasiado pueriles y ello le va restando interés a la historia que se convierte en un tema de policías y narcotraficantes donde, para colmo, jamás se siente la relación amorosa entre Mariana y Daniel y no sólo porque sus protagonistas no están a la altura de la circunstancias, sino porque la historia se desdibuja demasiado y más nos compenetramos en la vida de la oficial Analía que en la vida romántica de la pareja central.

PÁLIDO REFLEJO DEL ORIGINAL
Mucho de la popularidad que ostenta Kiko Olivieri como guionista, le debe a “María, María” (Marte TV-1990), una historia que encantó a muchos por lo original de su trama que se apartaba de los cánones originales y es que, a pesar de ser una historia de infidelidades y ambiciones, lo que la hacía diferente de las demás, era ese momento cumbre del accidente en que la malévola y ambiciosa María Fernanda (estupenda Alba Roversi) le confiesa a la angelical Julia (excelente Mara Croatto) que ella es la amante de su marido (Aroldo Betancourt) provocando el forcejeo respectivo que se deriva en el accidente automovilístico en la que María Fernanda supuestamente muere, y Julia queda desfigurada. Lo que origina que, al no encontrar la cédula de identidad que las identifique, los médicos crean que Julia es María Fernanda y la reconstruyen con el rostro de la persona fallecida.

Como se observa, aquí no hay clonación y ni por asomo la historia se convierte en un bodrio policial. Al contrario siempre sobresale, por encima de todo, esos sentimientos encontrados de Julia por Esteban Araujo, (muy bien Arturo Peniche), un hombre a quien cree culpable de la muerte de su padre. Difícil olvidar el conflicto interno de aquella mujer por amar al hombre de quien quería vengarse y lo “monstruoso” que le resultaba tener un rostro que no era de ella.

Como se observa la nueva versión de Telemundo dista mucho del guión original. Aquí el intento por darle un sentido actual a la historia lo aleja del mensaje original. Recordemos que el tema de la clonación data del año 1997, cuando se anuncia el nacimiento del primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. Ella fue la famosa oveja Dolly. Algo que sorprendió al mundo. A raíz de ello, Brasil produjo “El Clon” (O´Globo-2001) y con ello, las telenovelas ingresaron al mundo de los hechos reales plasmados en la ficción. Como sucedió también con el VIH Sida que tuvo en México, al primer país en llevar tan polémico tema al mundo de las telenovelas con “Amor de nadie” (Televisa-1988) y hasta en el Perú se incluyó al Sida dentro de los capítulos finales de la segunda versión de “Natacha” (Panamericana Televisión-1990).

Pero aquí el tema de la clonación satura y llega al hartazgo porque no hay un complemento directo, (amor, seducción, odio o simple ambición) que dé las respuestas a los “prodigios” de este doctor que hace resucitar a los muertos.

Compárenlo, por ejemplo, con el personaje de Otto Sirgo en “Sortilegio” (Televisa-2009). Ese doctor llamado Jorge Kruguer, un ambicioso psicópata que junto a su esposa Elena (Azela Robinson), desean el dinero suficiente para proseguir con las investigaciones científicas que se realizan en la clínica de Jorge, es decir, estamos ante un efecto, una causa y hasta un motivo para saber el porque de sus villanías, logrando de esta manera un perfecto sentido a la trama, sobretodo cuando ambos se juntan con Don Porfirio Betancourt interpretado eficientemente por el gran Aarón Hernán, (en buena reaparición).

Pero aquí, a pesar de lo bien que actúa Daniel Lugo, su personaje es simplista y poco atractivo, además que “sus prodigios” comienzan a cansar a muchos televidentes, que intentan buscar el inicio que causa todo este embrollo policiaco, pero se encuentran con muertes, y resurrecciones que en lugar de levantar la novela, la disminuyen ostensiblemente.

Leyendo los comentarios de algunos foros y blog que reproducen nuestros artículos, leí la opinión de un lector, a raíz de nuestro comentario de la telenovela “Más sabe el diablo” (Telemundo- 2009). En ella nos cuestionaba duramente, en el sentido que “nunca una telenovela tiene que ser realista sino por el contrario sumamente fantasiosa y tremendamente irreal porque eso causará el interés del público que ve entretenimiento y no obras que tienen que ver con la realidad”.

Efectivamente estamos completamente de acuerdo con dicho lector, pero si la telenovela es eso. Una historia que dista mucho de la realidad, pero para que la farsa sea efectiva tiene que tener el complemento necesario con que atraer a las mayorías. Como la clásica historia del hombre rico y la joven pobre, tantas veces usada y tantas veces efectiva.

Lamentablemente “El rostro de Analía” no tuvo lo méritos suficiente para que se apodere del gusto mayoritario de los televidentes. Tal vez el mérito de Olivieri esté en crear 3 historia paralelas dentro del perfil de los personajes centrales, así Sara, Ricky y Carmen, son tres villanos con una historia diferente y que trajo como consecuencia ese final trágico para cada uno de ellos, siendo por demás atractivo.

ACTUACIONES DISPARES
En cuanto a las actuaciones, ni Elizabeth Gutiérrez y mucho menos Martín Karpan logran entusiasmar a la teleplatea. Karpan luce mejor como villano que como galán. Recordamos aún su gran interpretación en “Te voy a enseñar a querer” (Telemundo-2004). En cuanto a Elizabeth Gutiérrez, está mucho mejor que su contraparte, pero no logra que olvidemos ni a Alba Roversi ni mucho menos a Mara Croatto. La esposa del actor William Levi, luce mejor en “Corazón salvaje” del cual hablaremos muy pronto.

Otras actuaciones destacadas en esta producción la constituyen, el siempre eficiente, Daniel Lugo, Karla Monroig y el gran Flavio Caballero.

A pesar de ello, "El rostro de Analía", fue un producto que terminó por acercarnos, al igual que “Más sabe el diablo” (Telemundo-2009), a ese género policiaco que ya muy poco está presente dentro del integro de un guión en una telenovela. Generalmente, hoy en día, el perfil policial y detectivesco, solamente está presente en una parte de su historia, pero en Telemundo han volteado el sentir de las historias románticas y las han convertido en asuntos que tienen que ver con la justicia y la delincuencia.

4 comentarios:

Alfredo dijo...

Me gustó esta historia sencillamente porque no vi la versión original, porque para eso son los remakes, para que los que no tuvieron oportunidad de ver la versión original podamos revisarla en version mas actual. No estoy de acuerdo con su comentario, pero me gusta que nos comente algo de su historia original.

Triste gallego dijo...

Comparto sus apreciaciones. La verdad que me resultaba un enredo ver la historia. La chica que hace de Analía lucía su perfecto cuerpo, pero nada más. El clon que se emite actualmente, parece mucho mejor, en todo sentido.

Anónimo dijo...

A mi sí me agrado. Gaby Espino genial y Martín Karpan lo máximo. Que pena si no le gustó, pues.

Anónimo dijo...

Las telenovelas de Telemundo están siendo mal producidas. Esta telenovela fue aburrida y con actores desconocidos para nosotros..