domingo, 16 de agosto de 2015

LAS MIL Y UNA NOCHES: DE VUELTA AL LIBRETO DE SIEMPRE

Culmina Las mil y una noches, un éxito en varios países hispanos, incluyendo el Perú, permitiendo el ingreso de las producciones turcas a nuestro continente. Lo bueno de esta producción es que ha retomado los viejos clichés de antaño. Un melodrama que pese a algunos altibajos no defraudó en lo absoluto y el público lo percibió también de esa manera.

Lima, 16 Agosto 2015, (Por: Richard Manrique Torralva El Informante Perú).- "Las mil y una noches" venía precedida de buenos comentarios, sus éxitos de sintonía en Chile y Bolivia y lo bien que le iba en Argentina eran motivos más que suficientes para crear el interés deseado hacia una trama, que tenía un inicio novedoso e interesante. Con ello, generaba el enganche necesario para conseguir adeptos. En otras palabras, la producción turca prometió ser un ‘boom’ y lo fue.

Pues bien, ingresamos a los capítulo finales de esta producción realizada el año 2006 (título original en turco: Binbir Gece), que ha resultado todo un éxito para el canal que lo adquirió en el Perú. Sin duda en Latina deben estar más que satisfechos debido a que, el adquirir dos impactantes producciones de la televisión turca, les ha servido para sacar del camino a las producciones de América Televisión (telenovelas mexicanas). Incluso la producción peruana "Al fondo hay sitio" saboreó la derrota después de mucho tiempo. Todo ello, junto a estrategias comerciales y cambios de estructuración dentro de su programación, han permitido a Latina posesionarse como el canal más importante, en estos momentos, en la televisión peruana despojando de ese título al hasta entonces imbatible canal de Montero Rosas (América Televisión).

LA HISTORIA

La historia se centra en Onur Aksal, (el casi impasible, pero efectivo, Halit Ergenç), un hombre que no confía en las mujeres y es el dueño de la constructora Binyapi; que se enamora de Sherezade Eviyaoglu, (estupenda, la actriz Bergüzar Korel), una joven viuda y además madre de un niño llamado Kaan (muy bien el, ahora adolescente, Efe Çinar). Ambos tuvieron una noche negra en donde Sherezade accedió a acostarse con Onur a cambio de dinero, el cual sin que él todavía lo supiera, serviría para el tratamiento de Kaan.

Después que Sherezade perdone a Onur por la propuesta indecente, ambos intentan olvidarse de ese momento oscuro pero aquella noche inmoral que vivieron juntos los persigue y los incomoda, en especial a Sherezade. El deseo irrefrenable del hombre y el conflicto interno de ella, pero al mismo tiempo la atracción por él, harán que nazca el amor. Un amor teñido por los traumas del pasado y los fantasmas del presente. Luego de su pronto matrimonio, ambos se verán envueltos, como familia, en algunos malos entendidos y situaciones complicadas que intentarán superar.

FENÓMENO TURCO

Cuando allá por los setenta, Brasil ingresó con fuerza al mercado melodramático. Lo hizo con "Isaura, la esclava" (Red Globo realizada en 1976 y presentada en el Perú en 1980). La historia era fuerte y desgarradora. Básicamente era una historia de amor que surge dentro de una plantación donde la esclavitud y el abuso servían de base para una trama original y pocas veces tratada. El público se mostró complacido, era la alternativa perfecta a las telenovelas rosas, mexicanas y venezolanas, que en esos tiempos saturaban las pantallas de todos los países de habla hispana. Era una historia de amor vista bajo otra temática. No existía la cenicienta desvalida, los familiares abusivos ni el galán millonario y guapo. Brasil ganó muchos adeptos porque mostró que la telenovela podía variar su trama y mostrar otras alternativas donde siempre prevalezca el amor, concepto básico porque una telenovela sin romance, no es telenovela.

Ahora, "Las mil y una noches" ingresa al mercado hispano en un momento de crisis telenovelera. México muestra "hastío" en sus producciones. Prevalecen los remakes y el sentido sigue siendo el mismo, salvo cuando presentan sus comedias localistas que tienen sintonía solamente dentro de su país de origen. Brasil, de vez en cuando, muestra talento pero sus ideas innovadoras parecen haber culminado. No sabemos si la mexicana "Carrusel" haya tenido que ver al ingresar con éxito al mercado brasileño y los productos cariocas se vuelvan sucursales de "Esmeralda" o "Los ricos también lloran". Mientras en Telemundo y Colombia las "narconovelas" son meros productos localistas donde el narcotraficante de turno es el galán de la trama y el ejemplo a seguir es cómo se puede hacer plata matando y comercializando droga.

Bajo esa realidad, llega "Las mil y una noches", a recordarnos que los viejos relatos tradicionales nunca dejaran de funcionar. Aquí no existen tintes de comedia ni “estilos paralelos” al drama. Lo que observamos es una historia con una tensión al máximo. Y es que, estamos ante la clásica historia de amor presentada bajo un melodrama adulto dentro de un mundo patriarcal donde las mujeres todavía no se libran de ese yugo machista. Sherezade oculta la existencia de un hijo para poder conseguir trabajo. Mientras su exsuegro la odia porque su primogénito no cumplió con un matrimonio arreglado por su familia al casarse, por amor, con Sherezade. La construcción de los personajes expone sentimientos intensos y contradictorios: el amor después del duelo, la enfermedad del hijo, el pudor, la infidelidad, la fuerte relación patriarcal y el valor del dinero.

Y es que, pese a que se grafica a la perfección las costumbres propias del país que la produce (Turquía); todos los sentimientos, propios de un drama telenovelero, están explícitos y potenciados en esta telenovela turca. Resulta curioso observar cómo los hombres son dominantes e impulsivos con sus parejas, pero son complacientes ante las mujeres mayores (sus madres). Son ellas quienes los dominan. Incluso sucede dentro de las familias más arraigadas del lugar, como Doña Nadide (Muy bien la actriz Tomris İncer) quien se muestra sumisa hacia su adorado esposo, don Burhan (excelente Metin Çekmez), pero siempre termina imponiendo su deseo, en un acto que puede definirse como una “aceptación por amor”.

La trama tiene diálogos medianamente largos (otra característica propia de la clásica telenovela de antaño). Los silencios marcan la diferencia entre una y otra escena bajo la excelente música incidental escogida para acompañar al guión. Este tipo de conversaciones convierten a la trama en un mundo cerrado, íntimo, poético característicos de una historia marcada por ese mundo de sutilezas dentro de los diálogos. De hecho, muchos personajes están llenos de ambigüedades (malas convertidas luego en buenas y viceversa)

El momento clave está en los inicios de la trama. El acto sexual a cambio de un bien ¿Una mujer puede olvidar que se entregó por dinero para salvar a su hijo? Ese momento resulta innovador y atractivo para el televidente que observa una historia de amor poco romántica pero potencialmente efectiva.

La fuerza melodramática se complementa con los personajes paralelos. Especialmente el que concierne a la familia de don Burhan y las aventuras de su inmaduro hijo Ali Kemal interpretado por Ergün Demir.

Tras ese interesante inicio, pronto la trama decae al mostrar las desventuras de Sherezade y Onur como un folletín propio de Corin Tellado donde abundan tragedias y desventuras que los terminan separando y “poniendo a prueba su amor”. Este tipo de formato recuerda mucho a la primera versión de "Natacha" (Perú-1970) cuando los protagonistas, ya casados, sufren males por doquier antes de fortalecer su amor. Incluso algunas historias paralelas, como las que pasa Melek (Yeliz Akkaya) no son del todo destacadas. Cómo se observa, la historia tiene partes tediosas. De hecho, el público también lo percibe de esa manera y es allí cuando la sintonía se inclina hacia "Fatmagul", otra producción turca del que hablaremos en otra oportunidad. La diferencia entre ambas es que en esta última producción siempre está presente la idea central del autor. La violación de la que es objeto la protagonista. En cambio, aquí el tema del acto sexual por amor al hijo enfermo es minimizado por el libretista para dar paso a otro tipo de problemas, tan conocidos por todos los que seguimos las telenovelas. Cuando el libretista retoma la idea central con la aparición de Eda (muy bien Canan Erguder) es donde la telenovela se fortalece y la trama se vuelve intensa.

Eso sí, hay dos puntos a resaltar en esta producción, una notable visualización prevaleciendo las imágenes en exteriores y los recatados momentos que se muestran durante las escenas cumbres de la trama. Esas escenas bajo un clima sombrío jamás se extralimitan. Por ejemplo, la malvada Eda es la culpable que Sherezade sufra un aborto el día de su boda. La escena muestra cómo el vestido blanco de la protagonista se va tiñendo de sangre. Ella cae, pero el director, por mandato del libreto, omite toda la escena posterior (suponemos, lágrimas en el hospital, gritos y dolor tan efectistas en producciones mexicanas). La historia prosigue seis meses después, sin que los televidentes sepamos que ocurrió en ese lapso. Una audacia que causa el efecto deseado porque el guión está tan bien detallado que el aparente cambio brusco de un tiempo a otro, en nada, afecta al desarrollo de la trama.

Si bien ese tipo de detalles prevalece durante el desarrollo de la historia, también el director sabe combinar los momentos melodramáticos con algo de tragedia, como el atentado contra Kerem (muy bien Tardu Flordun) y su amor por Bennu (muy efectiva Ceyda Düvenci), su alcoholizada esposa. Esta escena constituye uno de los momentos melodramáticos más atractivos. Ella le dice, a través del celular, que lo perdona y la ama; mientras él yace en el suelo con tres balas en su cuerpo que pueden ocasionarle la muerte. Sin duda, una escelente toma, tan bien graficada, que merecía ser escenificado por los protagonistas quienes por momentos lucen demasiado impasibles. Pero la presencia de Kerem, al inicio de la trama, como el rival de Onur y posteriormente presentado como el sufrido esposo de su adicta esposa, es de lo mejor de la serie.

De hecho los lazos de amistad entre Onur y Kerem, (unen negocios, infancia y afinidades de toda una vida que, se resquebraja por el amor que sienten los dos hombres hacia la misma mujer) se entrelaza en paralelo con el que siente Sherezade y su gran amiga y confidente Bennu quien también brilla por ese cambio de personalidad tan detallista como efectista.

Finalmente es digno de resaltar cómo esta producción turca retoma los viejos clichés de antaño en lo que se refiere al casting. Los galanes de la trama son hombres ya mayores de 30 años, calvos, sin tanta musculatura ni peinados modernos. Aquí no hay modelos de mirada sensual ni carisma sexual, mucho menos jovencitos fungiendo ser galanes. Esa imagen, que para nuestro continente, sería poco atractivo, los hace ver, como lo que son, personas reales con cosas positivas y negativas. Hay muchos lectores que muestran su molestia con estos conceptos pues lo sienten como ataques a sus ídolos favoritos (de preferencia actores mexicanos). Pero la realidad es así, recordemos como las clásicas historias de los sesenta (Simplemente María, Esmeralda, El Derecho de Nacer, entre otros), no necesitaron apoderarse del gusto popular colocando modelitos de pasarela ni muchachitos de 20 años con poderosa musculatura que necesitaban mostrar más de lo debido para impactar. Los actores turcos se muestran como, en su tiempo, lo eran Ricardo Blume, Braulio Castillo, Julio Alemán, Gustavo Rojo o José Bardina. Hoy en día, "Onur" es tan popular en Buenos Aires, Santiago o Lima como lo es cualquier galán latino y sin siquiera haber pisado nunca esta parte del continente.

Aquí la historia retoma, como siempre debió haber sido, al melodrama en su verdadera dimensión, el guión resulta la verdadera protagonista, ayudado por un talento actoral que brilla gracias a su ingeniosa trama. Digan lo que digan, debemos tener siempre presente que si existe un buen guión y una buena selección actoral, el producto no tiene pierde y eso lo demuestra esta producción turca.

Por otro lado, el título es resaltado, como algo evocativo, romántico, reflexivo. Onur cita continuamente la obra literaria, recordando que su papá se lo leía de niño. Además el final se cierra con esa evocación a la noche interminable en que Sherezade (el personaje del cuento literiario) mantiene despierto al sultán contándole un sinfín de historias para salvar la vida de ella y de todas las mujeres del reino.

En suma, "Las mil y una noches" nos trasladó a otro continente, con sus propias costumbres y sus bellas ciudades, desde las maravillosa imágenes de Estambul, a los ambientes, y los primeros planos de paradisiacos lugares que encantaron a los televidentes limeños. La historia resultó toda una novedad, no solo por su trama sino por las costumbres propias de sus habitantes. Burhan toma sopa de yogurt y no suelta su rosario; mientras todos se quitan sus zapatos cuando entran en sus casas. Algo que generaba curiosidad y fortalecía más la trama.

El mundo de las telenovelas ha incluido, en este 2015, un capítulo especial dentro de su historia a las producciones turcas quienes finalmente ya han logrado conquistar al mundo hispano. Como siempre ha sucedido con nuestras televisoras, para ganarle a un producto exitoso tenemos que competir con otro producto similar. Es así que las telenovelas turcas han comenzado a emitirse, con fuerza en nuestros canales, una y otra vez, hasta que produzca el lógico hastío del televidente. Lo bueno es que América no ha olvidado que las producciones locales también deben tener su oportunidad y nos ha presentado “Amor de madre” que competirá directamente con una telenovela turca de Latina. Hasta el momento la producción de Michelle Alexander está ganando en sintonía, ya veremos más adelante.

Sin duda, con "Las mil y una noches" hemos vuelto a los inicios de la telenovela donde el relato es el que manda y, cuando hay que contar historias románticas se debe mostrar un producto innovador que ofrezca algunas diferencias dentro de su estructura narrativa . Bienvenida Turquía.



(*) rmanrique@ipnoticias.com.pe
www.elinformantepru.com

7 comentarios:

Alfredo dijo...

Qué pena que termine Las Mil y Una Noche. Una buena novela que abrió el camino a las producciones de Turquía, vieron que Sila no camina en América. Me parece extraño, porque tiene un buen argumento

Anónimo dijo...

Pues me parece que LMYUN es una muy buena produccion cin una historia interesante, pero que en este ultimo tiempo se a vuelto medio repetitiva y hasta agotadora... Abrio una nueva ventana y opcion para los televidentes con las novelas turcas que nos ofrecen algo diferente..
Respondiendo al comment anterior, Sila si esta funcionando en america, si camina.. En ese horario de las 10 pm america antes hacia 12 ptos..ahora esta en los 18 y el viernes hizo 20 ptos..poco a poco ira incrementandi,,tiene buena trama y buen argumento, con costumbres atractivos para el televidente

El blog de Kasehaya dijo...

Creo que al contrario de caer la telenovela no solo se trata de la premisa en como comienza si bien es cierto esa premisa de amor por el hijo y sacrificio desvela bastante bien en como es Sherezade una mujer con caracter que sigue con su vida como el trabajo y decisiones y que va luchando contra los estigmas de la sociedad pero nunca deja de tener ella la voluntad de su propia vida en cambio es por eso que no me termino de gustar Fatmagul al contrario de Sherezade ella sigue muy dependiente de sus galanes por lo demas creo que las mil y una noches es una telenovela que nunca deja de perder interes y les digo que esos momentos de cierre de temporada son memorables como memorable es el romance de los protagonistas, sin duda no solo la mejor de todas las telenovelas turcas si no de todas las de este año.

Anónimo dijo...

Creo que Sila ha empezado a subir, pero la que se queda es la telenovela Ezel. Lo bueno es que después de mucho tiempo en el Perú las telenovelas están en los primeros lugares y todo gracias al talento turco. Enhorabuena, por eso.

Anónimo dijo...

la novela es buena por todos los conceptos esgrimidos en la critica. Lo que resalto es que Sherezade es una heroína como pocas, diferente y con un concepto diferente a lo que antes veíamos. me parece que en canal 2 debieron colocar la telenovela con su hora completa. creo que ese enganche comercial no funciona porque Ezel se va quedando a pesar de ser mejor que Sila. Yo sigo las telenovelas de Latina, pero hago zapping con Sila que me parece buenisima..

Anónimo dijo...

Excelente telenovela. Fue el melodrama turco que abrió las puertas para que las demás telenovelas entren a Latinoamérica. Muchas noches, superó en rating al interminable Al Fondo Hay Sitio, lo cual demuestra que los peruanos aún sabemos apreciar los productos de calidad. Un guión impecable, actores muy compenetrados con sus personajes y un interesante e innovador final.

Definitivamente, este melodrama quedará en la memoria de muchos peruanos que lo hemos visto noche tras noche.

Anónimo dijo...

"las mil y una noches" tiene influencia de Rosalinda. Sobretodo el final.